Prueba Toyota RAV4, la renovación le sienta bien

La cuarta generación del RAV4 ha sido modernizada para estar al día y no perder terreno frente sus rivales.

Como sucede en la mayoría de los facelifts, la renovación de la cuarta generación está enfocada en la tecnología y apariencia, de tal manera que continúa equipando la misma gama de motores y transmisiones. En este caso probamos el tope de gama con el 2.5 L de180 CV a 6.000 rpm y 233 Nm de torque a 4.100 giros que envía el poder a las cuatro ruedas por medio de una caja automática de 6 cambios.
Siete airbags, frenos de disco en las cuatro ruedas con ABS, distribución electrónica de frenado y control de estabilidad se hacen presentes para proteger a los ocupantes antes o después de incidente.
Estéticamente, el renovado Toyota RAV4 recibe paragolpes más aerodinámicos, dependiendo de la versión equipa faros y luces diurnas de LED, molduras laterales rediseñadas y nueva imagen en las llantas de 17".
Respecto del equipamiento de confort, encontramos llave remota y el incremento en la dimensión de la pantalla táctil que crece 0.9" para alcanzar las 7" incluyendo, ahora, navegador.

COMPORTAMIENTO

Si se desea preservar la eficiencia de combustible en la renovada Toyota RAV4 es posible presionando el botón Eco ubicado en la consola central. Lo que hace esta modalidad es revolucionar menos el motor entre cada cambio de marcha. En el otro lado de la moneda tenemos un modo Sport, que si bien no a la convierte en un deportivo, permite una aceleración más eficaz al hacer más sensible el pedal del acelerador y realizar cambios más largos.
En general, el trabajo de la transmisión automática y del motor está orientado más a la comodidad que a la deportividad.
Respecto del consumo de combustible, con un tanque la RAV4 promedia casi 800 kilómetros, cifra que puede caer a 670 kilómetros en el caso que toda la conducción sea en ciudad.

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