Puerto Blest: un lugar que conecta con la naturaleza

Un verdadero paraíso natural se encuentra a orillas del río Frías, cuyas aguas son reconocidas por su color verde esmeralda. Se puede realizar como excursión de un día, pero lo cierto es que el pequeño puerto ya es un destino por sí mismo, con su hotel y las actividades que ofrece.

Relax, aventura, deportes en familia o escapada romántica en pareja son las posibilidades que ofrece Puerto Blest, un rincón especial en el límite con Chile, en la provincia de Río Negro que cuenta con una ubicación privilegiada y paisajes únicos.
Si bien se puede realizar una visita de un día desde Bariloche, este lugar es un punto turístico en sí mismo, ya que posee las comodidades necesarias para pasar una agradable estadía. Incluso en noviembre del año pasado se reconstruyó la histórica hostería que se encuentra allí desde 1904, transformándola en un hotel boutique. De esta manera y con la posibilidad de pernoctar allí y las actividades centradas en el agua y el senderismo para niveles de dificultad baja, media y alta, lo han convertido en uno de los destinos favoritos de los turistas que llegan a Bariloche.
Para llegar desde Bariloche se debe tomar una embarcación en puerto Pañuelo, en la península LlaoLlao, y navegar 25 kilómetros. La entrada de este brazo se ve enmarcada por dos cerros: Capilla y Millaqueo; y se encuentra la Isla Centinela, donde descansan desde 1944 los restos del creador de los Parques Nacionales: Dr. Francisco P. Moreno.
El comienzo del recorrido es realmente hermoso, se puede observar un sinfín de bosques tupidos de árboles cipreses y coihues que acompañan al lago Nahuel Huapi en toda su extensión. Además de grandes y magníficas montañas que conforman el cordón cordillerano.
Cuando se arriba a la Cascada de los Cántaros - caracterizada por ser uno de los lugares más lluviosos del país, con 4.000 milímetros de precipitaciones anuales- se toma un sendero escalonado que recorre la exuberante vegetación de la selva Valdiviana, hasta llegar al lago Cántaros y a un alerce de 1.500 años de antigüedad.
Una vez finalizado el recorrido de la Cascada hay dos opciones para llegar a Puerto Blest: mediante una navegación corta de 5 minutos, o bien caminando el Sendero de la Bahía que permite adentrarse en la Selva Valdiviana.
Es así que de principio a fin, desde el viaje, Puerto Blest resulta un placer para los sentidos y es por eso que convirtió en el destino favorito de todos aquellos que buscan tanto aventura como relax.
El hotel que allí se encuentra es el único lugar habitable en decenas de kilómetros lo cual lo convierte es un sitio ideal para los viajeros que buscan conectarse con la naturaleza, y realizar actividades de pesca, ciclismo y de trekking.
Para los amantes de la aventura, presenta senderos autoguiados y de montaña cuya dificultad es mayor, por lo que se sugiere el acompañamiento de guía de montaña para realizarlos.
Otra opción es el Cruce de los Andes en bicicleta, que permite unir Puerto Blest con la Villa Ecológica de Peulla en Chile y que puede continuarse hasta la ciudad de Puerto Varas. Cabe recalcar que para realizar esta travesía los visitantes deberán contar con su bicicleta que podrá ser transportada en catamarán sin costo adicional.
En verano la pesca deportiva es una excelente alternativa. El brazo del Nahuel Huapi que baña Puerto Blest es uno de los rincones pesqueros más atractivos de este lago tanto para la modalidad de trolling (pesca de arrastre desde una embarcación) como de flycast (pesca con mosca). Es un sector poco navegado por pescadores y menos por mosqueros, ya que la exuberante vegetación achica las costas y deja poco margen para moverse por allí. Esto contribuye a una pesca de muy buena calidad en cuanto a tamaño de las piezas y también a cantidad. Asimismo en invierno se puede practicar esquí.
Otro atractivo que puede visitarse desde Puerto Blest es el Lago Frías, un espejo de agua de origen glaciar, de pequeño tamaño y con una notable belleza y entorno natural. Se alimenta de las abundantes precipitaciones de la zona y de los arroyos que bajan de los glaciares del Cerro Tronador. Los sedimentos que llevan las aguas glaciales le han aportado al lago un intenso color verde esmeralda.

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