"Quería escribir un policial, pero no me sentía identificada con los detectives"

Con un clima narrativo tenso y oscuro propio del relato policial, Melina Knoll entreteje la historia de una venganza bajo la forma de un crimen pronto a suceder, en un mundo transitado por personajes vinculados por el abuso, el sometimiento y la perversión.

Con un estilo despojado, Melina Knoll construye una trama que se cuenta en pequeñas dosis, generando una tensión a través de la cual trae a los personajes y su pasado. Y narra el plan de Cecilia, que buscará vengar la muerte de su hijo eligiendo como arma letal al rottweiler Rhin, entrenado por su amante Basquet, en una dinámica donde los personajes aparecen "movidos por la fatalidad", según la autora.
En ese mundo, donde los personajes parecen "máquinas del mal" y donde se juegan relaciones de abuso y poder, las mujeres solo llevarán un nombre: Cecilia -esposa de Betancourt- y Elizabeth -novia de Basquet. Mientras los hombres que deciden el destino de los demás tendrán nombre y apellido de peso y abolengo: Darío Betancourt y Otto Gauss.
Knoll, que tiene una amplia trayectoria como guionista de programas televisivos cómicos y obtuvo los premios Germán Rozenmacher y el del Instituto Nacional de Teatro como autora de comedias, sostiene que "el humor parte de un lugar más denso, por más liviano que sea lo que se cuente", y es desde ese lugar de densidad del que surge su texto.
"Quería escribir un policial, pero no me sentía identificada con los detectives ni investigaciones, entonces empecé a escribir una historia en la que uno asiste a lo que es la elaboración de un plan criminal y el enigma tenía que ver con eso", cuenta Knoll en diálogo con Télam. La escritora, licenciada en Letras, anticipó que tiene previsto llevar al cine "Un perro solo", editada por Adriana Hidalgo.

- T: ¿Cómo surge la idea de escribir esta novela que se construye a partir de una venganza?
- M.K: Cuando me propuse escribir este tipo de policial me inquietó generar una historia en la que el autor del crimen fuera difícil de inculpar, entonces apareció el perro. Imaginé algo que era parecido a un accidente aunque peor aún, porque contra el perro no se podía ir. Además, tener dentro de la historia un animal y niños me seguía trayendo esta cuestión de lo inocente, inculpable y difícil de castigar. Por otra parte, la utilización del animal tenía que ver con un abuso de poder. Siempre me impactaron las historias reales de rottweilers que son entrenados para proteger y protegen, pero un día se vuelven locos y van en contra de los dueños. Una vez un hombre al que le entraron a robar y tenía una pareja -macho y hembra- de rottweilers salió a explicar orgulloso cómo habían atacado al ladrón. Tres años después apareció la nota del mismo hombre en el hospital herido porque el perro se le fue en contra y tuvieron que sacrificar al animal.

- T: ¿Por qué buscaste que hubiera mujeres con historias de abuso y personajes marginales?
- M.K: Algo que me guió mucho para esta historia fue la impotencia de estos personajes víctimas de situaciones que no eran capaces de resolver y el abuso entra por ahí; la impotencia de que el culpable de asesinato, que es el rottweiler, no puede ser juzgado, y ni siquiera es suficiente el odio que puede generar el sacrificio del perro. Hay algo de la fatalidad y es que todos los personajes están atravesados por algo que no pueden modificar o cambiar, y la impotencia, la cuestión del abuso y la pérdida del trabajo entran ahí.

-T: ¿Cómo describirías el vínculo que establecen los personajes que parecen extraños convivientes?
-M.K: Están unidos por las circunstancias y la desesperación. Creo que las circunstancias desesperadas que unen a estas personas terminan construyendo mundos disfuncionales; todos están fuera de foco y creo que eso es lo que hace denso el clima de la novela. No hay remanso, no hay momento en donde decís 'esto funciona bien'. Contar ese mundo me trajo personajes desencajados, había una fatalidad en el orillo. Cuando estaba con la novela ya avanzada, le consulté esta cuestión de los personajes a Oliverio Coelho y me dijo: 'lo que se percibe es que estos personajes son máquinas del mal, nadie se pregunta nada, están en automático'.

- T: La ferocidad del perro hace espejo con el vínculo que se establece entre los personajes.
- M.K: Hay algo de la irracionalidad que en contacto con la ferocidad del animal produce una cosa muy letal, lo que permite que el contacto con lo salvaje se active de una manera fuerte. El hombre le hace a la bestia lo que la bestia le hace al hombre. Si bien la violencia directa está dada en los asesinatos, hay una gran violencia en los vínculos que no tiene que ver con los golpes necesariamente, hay violencia en el sometimiento, en invisibilizar a las personas, en las diferencia de clases.

- T:¿Cómo es que viniendo del humor de la televisión y el teatro surgió en vos escribir una historia tan oscura?
- M.K: Creo que el humor parte de un lugar más denso, por más liviano que sea lo que se diga. La gente que hace humor es gente con una mirada graves sobre las cosas, lo tengan o no claro. Es muy común que cuando se habla del humor se piense que el humor propone algo liviano sobre una cuestión que es densa. En realidad, la dimensión liviana del humor que es con la que uno se conecta tiene su base en otro lugar. Pero para lo narrativo me interesa este tipo de mundos, una cuestión más densa que me interesa expresar.

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