¿Quién era el "Gauchito" Gil?

Según los registros gráficos, un 8 de enero de 1878 nace en la ciudad Corrientes la leyenda del "Gauchito Gil", con un hecho trágico y paradójico a la vez: la muerte de Antonio Mamerto Gil, degollado por un sargento del Ejército.

En aquellos años se llevaba a cabo la guerra civil en Corrientes y Antonio había desertado al Ejército, por lo tanto fue perseguido y detenido en la localidad de Mercedes. La idea era enviarlo a Goya donde sería juzgado, pero jamás llegó a destino.

Era oriundo de la zona de Pay-Ubre, hoy Mercedes, Corrientes. Había sido tomado prisionero por el Coronel Zalazar acusado injustamente de desertor y cobarde. Fue trasladado a Mercedes y de allí sería enviado a Goya donde se encontraban los tribunales.

Había dentro de las filas del Ejército una mala imagen, sobre todo porque era por demás sabido que hacían simulacros de fuga y se mataban a muchos presos. Decían que lo hacían para no abarrotar la cárcel de ese lugar.

Era tal la pésima imagen que tenían los uniformados, que los vecinos decidieron intervenir y velar por la seguridad de Gil, quien tenía entre su gente una muy buena imagen. Pidieron por él y consiguieron su libertad.

Pero la tentación de quien estaban a cargo de la custodia de "Gauchito" fue mayor. Antes de llegar a darle su libertad, el sargento que estaba al mando del pelotón decide parar a la altura de un cruce de caminos.

Hasta ese momento, él sabía que lo iban a matar, pero antes de morir le advirtió a su verdugo que al regresar a Mercedes encontraría a su hijo moribundo. "Le dijo que lo invocara para que él intercediera ante Dios por su vida".

A pesar de esa advertencia, el sargento lo ejecutó igual degollándolo y quitándole la vida. Más tarde comprobó que todo lo que le dijo Gil era verdad, cuando regresó a su hogar, su hijo yacía moribundo por una terrible enfermedad, con fiebre altísima y el médico lo había desahuciado y entonces no dudo en regresar al lugar donde degolló a Gil. En ese entonces se arrodilla y le pide al Gauchito que interceda ante Dios para salvar la vida de su hijo. Dicen que le pidió perdón por su acto cruel y le rogó para que le devolviera la vida a su hijo.

Al llegar la madrugada, el milagro se había realizado y el niño se había salvado. Entonces el sargento construyó con sus propias manos una cruz con ramas de ñandubay, la cargó sobre sus hombros y la llevó al lugar donde había matado al gauchito. Colocó la cruz, pidió perdón y agradeció.

La cruz dio el nombre al cruce de caminos y, con el transcurso del tiempo, se convirtió en un lugar de peregrinación.

A 138 años de aquel hecho, Antonio Mamerto Gil Nuñez, más conocido como "El Gauchito Gil" o como "Curuzú Gil" (del guaraní curuzú=cruz) es quizás uno de los más importantes representantes de lo que Marta De Paris denomina Santoral Profano Correntino (1988).

Desde hace más de cien años tiene vigencia en su provincia, pero en los últimos años ha trascendido primero al Litoral en especial Misiones y Formosa y luego al resto del país. Comprobamos la existencia de lugares de culto desde Jujuy a Ushuaia.

Se cuentan dos historias acerca del paraje donde se levantó el santuario y del deseo del Gauchito de seguir permaneciendo en ese lugar:

1)Con los años era tanta la cantidad de promesantes que iban a visitar al santo y le encendían velas, que el dueño de la estancia sintió temor que le incendiaran el campo y hace llevar el cuerpo al cementerio local. Dicen que este estanciero era un hombre rico, con una familia sana y bien constituida. Pero desde el momento que decide sacar de allí el oratorio comenzó a tener problemas económicos, muere uno de sus hijos de una extraña enfermedad, la hacienda se enferma y los campos se iban secando. Él mismo cae en cama y los médicos no aciertan con el diagnóstico. Un día una mujer que habían llamado para que lo curara le dice que iba a mejorar cuando volviera a traer el oratorio del Gauchito a su lugar. El estanciero construyó un mausoleo junto con una cruz tallada en fina madera en el sitio donde murió y cedió además un amplio espacio. A partir de ese momento todo mejoró para el dueño del campo. El Gauchito siguió enterrado en el cementerio local pero el lugar de su muerte se convirtió en centro de culto.

2) Algunos hechos sorprendentes comenzaron a suceder cuando se asfaltaba la ruta y los ingenieros decidieron que lo más práctico era trazar una línea recta para acortar distancias a pesar que ésta pasaría por encima del oratorio del Gauchito, y por lo tanto, era necesario moverlo.

Los operarios dijeron que "no era bueno pasar por arriba de tierra sagrada para los correntinos" pero los empresarios ignoraron esa advertencia. Muchos peones se negaron a cumplir la orden y renunciaron. Cuando estaban cerca de la zona en cuestión las máquinas se negaban a avanzar, ni los operarios, ni los mecánicos ni los jefes lograban ponerla en funcionamiento si la dirección era hacia el santuario. Los operarios comenzaron a desertar porque pensaban que todo era obra del Gauchito que se negaba a que lo sacaran de ese lugar. Ante tantas dificultades deciden respetar el recodo y que el camino haga una curva. Se respeta así el Oratorio y los ingenieros piden perdón y protección para la obra.

La imagen del Gauchito Gil

Para algunos era un cuatrero, un gaucho alzado, un fugitivo al que le cargaban todos los hechos delictivos sin resolver. Para otros era "Robin Hood", les robaba a los ricos (en especial a los que se aprovechaban de los paisanos) y les daba a los pobres y ayudaba a quien lo necesitara. Era un gaucho justiciero. Hacía lo que muchos no se atrevían a hacer. Era un vengador de sus desgracias.

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