Quiso asaltar a dos jóvenes con un pelapapas y lo detuvieron

Gastón Mariano Figueroa, de 18 años, fue detenido ayer a la mañana como sospechoso de haber asaltado a dos jóvenes junto a un cómplice en el barrio Ceferino. Amenazaron y cortaron en sus brazos a las víctimas con un pelapapas, pero fueron sorprendidos por personal policial de la Seccional Cuarta. Uno alcanzó a escapar con un teléfono celular y una gorra.

Un pelapapas. Ese fue el arma que utilizaron ayer dos delincuentes que les robaron a otros dos jóvenes amenazándolos con el utensilio y profiriéndoles sendos cortes en sus brazos, tras sorprenderlos en la zona de Islas Leones, entre Posta de Yatasto y Wilde del barrio Ceferino.
Eran cerca de las 9:30 y las víctimas, de 19 y 17 años, volvían a sus casas por la calle Isla Leones. De repente otros dos adolescentes de la misma edad se les acercaron y amenazándolos con el arma les exigieron que entregaran lo que tenían.
No conformes con la amenaza, los delincuentes cortaron a sus víctimas, al mayor en el antebrazo izquierdo y al menor en el antebrazo derecho, a la altura de la muñeca, en la parte interior, según confirmaron fuentes oficiales.
El accionar fue visto por dos agentes que transitaban la zona en un móvil policial. Al advertir esto, los delincuentes comenzaron a correr y al llegar a la esquina de Posta de Yatasto se separaron.
Los testigos habían señalado que Figueroa llevaba el pelapapas, por lo que los agentes optaron por seguirlo a él. El joven corrió por Guaraníes y fue detenido a la altura del 915. Mientras tanto el cómplice escapaba.
Otros testigos señalaron que los delincuentes se movilizaban en una Renault Kangoo Blanca, por lo que se pidió la intervención de la Seccional Séptima, que también llegó a la zona de la calle Wilde, donde minutos después continuaron las actuaciones y se produjo un insólito hecho con un periodista (ver recuadro).
Finalmente Figueroa fue traslado a la dependencia policial donde aguarda por la audiencia de control de detención que se realizará hoy. Por su parte, el cómplice, integrante de una conflictiva familia del sector -según indicaron fuentes oficiales-, alcanzó a escapar con una gorra y un teléfono celular.
Mientras tanto los jóvenes atacados se encuentran fuera de peligro y solo lamentaron el susto por el ataque con esa llamativa arma.

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