Rafting en El Chaltén, una actividad que va sumando adeptos

Desde el año pasado una empresa logró el permiso para ofrecer rafting en el vertiginoso río de Las Vueltas, en la localidad santacruceña de El Chaltén. En esta aventura a bordo de un gomón de no más de ocho personas, se desafía las frías aguas y el viento gélido de la Patagonia. Ya alrededor de 1.500 turistas se animaron a la aventura.

El Chaltén, provincia de Santa Cruz, es conocido como la Capital Nacional del trekking. Sus senderos de distintos niveles de dificultad entre el maravilloso paisaje patagónico hacen de este lugar un paraíso para quienes disfrutan de la naturaleza y los deportes al aire libre. Pero esta localidad, la más joven de la Patagonia, ostenta también en sus alrededores la magia de los glaciares cercanos, las lagunas escondidas, el celeste lago Viedma y la mística presencia del cerro Fitz Roy.
El río de Las Vueltas nace en el Lago del Desierto a 506 metros sobre el nivel del mar. Sus afluentes más importantes son el Rio Eléctrico, y el Río Fitz Roy, ambos de origen glaciar (Glaciar Marconi y Glaciar Torre respectivamente).
"Rafting El Chaltén", una nueva propuesta en la zona, ofrece bajadas en balsas en el Río de las Vueltas, con rápidos categoría III.
Aproximadamente a 4 km de la localidad se accede al sector del cañadón donde aparecen los serpenteantes rápidos. Allí las aguas se aceleran hasta alcanzar su velocidad máxima, hay rápidos con huecos y olas medianas de no más de un metro. La navegación requiere buena técnica.
Esta experiencia cargada de adrenalina se inició la temporada pasada -octubre a abril- cuando convocó a unos 1.500 turistas, un éxito para los prestadores turísticos de la zona y vuelve a repetirse este año.
Cabe destacar que el nivel de la actividad es 3, el más complicado sin requerir entrenamiento o preparación especial que se demandan para los deportistas profesionales, como se requiere para los niveles 4 y 5. De todos modos, la edad mínima es 12 años. Los menores entre 12 y 18 años deberán estar acompañados por un adulto que ejerza la patria potestad.
Actualmente hay dos opciones para contratar, ambas proveen del equipo necesario para practicar el deporte, además de la clase introductoria. Se puede hacer la experiencia de un día entero o medio día.
También se puede elegir entre contratar la excursión con traslado desde El Calafate, que busca desde las 7:30 am con el pick up por los hoteles para, luego de transitar 220 km, llegar a las 11:00 am a la base de operaciones en El Chaltén, donde son recibidos por los guías de la excursión. Si se contrata la excursión sin transfer desde El Calafate, se debe estar presente en la base de operaciones a las 11:00 am.
Una vez en el lugar, los visitantes son entrenados en minutos para equiparse de manera correcta antes de ir al agua y realizar el mejor trabajo de equipo posible para que el disfrute sea seguro. Los organizadores de esta nueva actividad de la ciudad santacruceña de El Chaltén precisaron que ya realizaron este recorrido 1.500 personas en la primer temporada, sin lesionados en los seis meses en que se practica desde el año pasado, cuando una empresa obtuvo el permiso de la Administración de Parques Nacionales para hacerla según las normas en grupos de no más de ocho personas por bote.
El costo del recorrido es de aproximadamente 6.000 pesos o 400 dólares, importe que los prestadores explican en el hecho de que cada traje seco que usan los visitantes tiene un costo de 1.500 euros y cada rotura exige enviar la indumentaria a Europa para su reparación.
Además del traje seco, el turista viste un pijama térmico de pies a cabeza, botas, casco y chaleco salvavidas, además de guantes o manoplas para sostener el remo sin que el viento le corte al visitante los nudillos por el frío, algo que no es sorprendente en esas latitudes.
El cambio de ropa se realiza en un domo ubicado cerca del centro del pueblo de 2.000 habitantes, y en cuatro cuadras se está junto al río donde se realizará el recorrido, llamado de las Vueltas, lo que no parece ser sólo una referencia a sus meandros sino también a sus subidas y bajadas de donde se pasa de 10 kilómetros por hora a 25 en cada rápido.
La ceremonia ritual es llegar, quitarse la ropa, abrigarse con los elementos provistos, aislarse del agua en un traje seco, calzarse, para aprender luego las reglas de navegación y las órdenes que dará el guía o instructor para completar los 14 kilómetros de recorrido, todos juntos y sanos.
En El Chaltén el recorrido es de 14 kilómetros, y en un apartado, por la enorme dificultad que presenta el río, los navegantes dejan el gomón, caminan casi un kilómetro y vuelven a subir, siempre con el acompañamiento de una segunda embarcación con dos remos y un solo tripulante que ofrece seguridad.
Al principio, el recorrido es tranquilo, pero cuando apenas se pone en práctica lo que explicó el guía, empiezan los rápidos de menor a mayor aumentando el vértigo, sorteando piedras, con la embarcación subiendo y bajando con fuerza mientras el viento se encarga de precisar cuál es la geografía que se desafía.
Es común que alguno de los navegantes caiga al agua, en ese caso lo que debe hacer es agarrarse de la soga que bordea al gomón o tomar el remo del guía para que lo saque, en tanto que lo peor que podría hacer es intentar ir a la costa ya que es muy difícil volver a buscarlo, y recorrer 10 ó 12 kilómetros a pie no es recomendable.
Los peores saltos son 'El Guanaco' o 'La Corbata', y en ese trayecto suele aparecer un cóndor majestuoso que sigue el bote sin aletear nunca, como colgado del cielo.
Tras una hora y media de aventura, y media hora más para cambiarse, los turistas obtienen una alta dosis de adrenalina y aseguran que todos eligen volver para desafiar nuevamente las frías aguas del Río Las Vueltas.

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