"Rambo" quedó preso en Chile

"No puede ser que cada vez que pase algo groso en la ciudad enseguida piensen que soy yo, y nada que ver. Hay dos tipos que se hacen los cráneos dentro de la Brigada de Investigaciones y al final terminan haciendo cualquier cosa, le voy a hacer juicio a la Provincia por todo el tiempo que me hizo pasar en la cárcel", dijo Samuel Florentino "Rambo" Gutiérrez cuando terminó absuelto en el juicio por el homicidio de Vicente Pejcich a El Patagónico en el 2000. Había estado detenido 20 meses por un caso que no se lo pudieron achacar.
En 2004, Gutiérrez volvió a aparecer involucrado en otro violento asalto ocurrido en Comodoro, en la casa de un gerente de la entonces petrolera Pride, en el barrio Ceferino. Allí varios encapuchados ingresaron a punta de pistola y durante algunos minutos de terror mantuvieron a los integrantes de la familia como rehenes, mientras los desvalijaban. Fue detenido en Trelew con parte del botín, pero a raíz de una deficiente intervención policial la Justicia lo volvió a absolver, aunque fue trasladado por unos días a la alcaidía de Comodoro Rivadavia, donde al poco tiempo de arribar se le atribuyó su participación en el homicidio de David Hayes -testigo protegido del caso Iván Torres- ocurrido el 17 de enero de 2005.
Por ese homicidio, Gutiérrez fue juzgado en la Cámara del Crimen junto a Iván Galindo y Pablo Galarza, aunque el Tribunal lo sobreseyó. Solo Galindo fue condenado entonces a cuatro años de prisión. "Rambo" declaró que "lo que pasa que la policía me tiene bronca" y "el silencio de Hayes le interesaba a la policía por el caso de Iván Torres".
Finalmente, a fines de 2007 fue detenido en Punta Arenas, Chile, por dos asaltos a viviendas junto a Sandro Curiqueo. Los delincuentes intentaron cruzar la frontera en una vieja camioneta pero fueron interceptados por un control. Un tercero logró escapar a los tiros. El hombre que los llevaba, había sido engañado. Gutiérrez confesó su participación en los hechos y dijo que tenía tres hijos que mantener en Argentina, pero que por contar con dos condenas se le hacía imposible encontrar trabajo. Finalmente los dos detenidos, fueron condenados a 20 años de prisión. Se acabó así el derrotero de "Rambo".
"Quizás hay que rever el Código Penal. Quizás nuestras leyes no son lo suficientemente fuertes" comparó Cristina de Pejcich frente al sistema penal trasandino. Para Cristina hoy a 18 años del homicidio no hay nada que hacer. La impunidad selló el caso. "Cuando no hay suficientes armas para armar un buen expediente como en mi caso, por ejemplo no encontrar el arma, creo que todo contribuye a eso" dijo. "No hay nada más que hacer" se resignó la mujer.

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