Ramiro Herrera, el "Puma" que nació en Comodoro y jugó un Mundial

El "Cumpa" hizo historia a los 26 años al quedar en el XV ideal de la Copa del Mundo de rugby. Una lesión en su rodilla izquierda casi lo margina de la competencia internacional, pero llegó en óptimas condiciones y fue titular en los encuentros frente a Tonga, Irlanda y Australia.

En El Trébol, donde está la cancha de Chenque RC, aprendió a tacklear y en las distintas canchas de tierra comenzó a 'pelarse' las piernas. Por eso sorprendió a propios y extraños cuando comenzó a jugar en Hindú Club de Buenos Aires, allá por 2008, y se tiraba con alegría a tacklear rivales en el verde césped.
Era un placer para Ramiro "Cumpa" Herrera jugar al rugby en esas condiciones luego de practicarlo en Comodoro Rivadavia, donde defendió la camiseta de Chenque RC.
La garra innata y el esfuerzo en cada entrenamiento, hicieron la diferencia para destacarse y ganarse un lugar. En el rugby bonaerense jugó como segunda línea y pasó a jugar de pilar por sugerencia de sus entrenadores. En 2012 hizo su presentación con los Jaguares y al año siguiente fue convocado para jugar con los ICBC Pampas XV.
Sin dudas, 2014 fue el año donde pegó un salto importante su carrera deportiva, ya que en abril se fue a jugar al Castres francés y tuvo su debut con Los Pumas, en los dos encuentros ante Irlanda y en su primer Personal Rugby Championship jugó todos los partidos, cinco de ellos como titular.
El jugador surgido en el club comodorense supo ganarse un lugar y la confianza del entrenador de Los Pumas, Daniel Hourcade, para estar en la lista definitiva que viajó a Inglaterra para jugar la octava edición de la Copa Mundial de Rugby, aunque una lesión casi le hace trizas el sueño de defender la celeste y blanca. Una lesión en los meniscos de la rodilla izquierda lo tuvo a maltraer en las semanas previas al viaje cuando se lesionó durante una práctica.
No comenzó de titular en la Copa del Mundo, pero fiel a su estilo se ganó su lugar, y de ahí en más el entrenador le dio la oportunidad de jugar desde el arranque.
"El partido contra Irlanda (por los cuartos de final) fue algo único lo que me tocó vivir. Fue impresionante el vestuario, la semana, la familia que estaba ahí, los amigos, todo. La cancha parecía un teatro y sentías la gente muy cerca. Había alrededor de 60 mil irlandeses y 10 mil argentinos que se hacían sentir. Sentíamos que temblaba el piso. Me acuerdo de mi familia, de mis amigos, de todos los que me ayudaron para estar ahí", aseguró Herrera desde Buenos Aires, donde llegó a principios de diciembre y se quedará todo enero para la pretemporada con Los Pumas.
"En la semifinal (frente a Los Wallabies) estábamos seguros de llegar a la final. Perder ese partido fue perder el sueño y fue algo tremendo. Ellos nos marcaron dos try en 15m pero después fue parejo, muy parejo, pero no pudimos pasar y por eso el dolor de estar tan cerca y no llegar al objetivo", resumió.
Los Pumas fueron de menor a mayor en la Copa del Mundo, y creyeron en ellos mismos. "A mitad de torneo nos empezamos a dar cuenta después de jugar con Giorgia y con Tonga del poderío que teníamos. Creo que el equipo ganó en madurez y fue ahí cuando nos propusimos jugar el mejor rugby que podíamos", subrayó.
Ramiro Herrera no volvió más a Comodoro Rivadavia, pero nunca se olvidará de sus raíces porque mucho de lo que hoy es se lo debe a esos inicios en el rugby en canchas de tierra, donde su familia hacía un esfuerzo enorme para que el "Cumpa" pueda practicar con la ovalada. Y de eso no se olvida.

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