Raúl Galván, el dirigente y entrenador que adoptó al rugby como estilo de vida

Llegó a Comodoro Rivadavia de vacaciones en el año 82, y no se fue más. Trabajó en la escuela de básquet del club Gimnasia y Esgrima, en la Escuela de Frontera, y también en el Liceo Militar General Roca. Fue director de Deportes de Comodoro Rivadavia y también de Provincia. Actualmente dirige el equipo femenino de rugby de Calafate RC.

Mira fotos añejas, y recuerda el instante de cada una con muchos detalles como si hubiese sido ayer. Al salir del entrenamiento con el equipo femenino de Calafate RC llega con un bolso, pero no lleva ropa deportiva para cambiarse. Con el correr de la entrevista, abrirá su bolso deportivo y mostrará siete álbumes con fotos. Tiene historias para contar de su Rosario natal como así también de las primeras épocas en las que jugaba al rugby cuando llegó a Comodoro Rivadavia, y no se pudo ir nunca más. Raúl Galván (60) se enamoró de la capital petrolera, y construyó su vida en el sur de la provincia del Chubut. Sin embargo, muy pocos saben cómo llega a relacionarse con el rugby, deporte al que le dedicó mucho más que la mitad de su vida. Y fue por una lesión jugando a la pelota cuando era chico. De pequeño creció con los colores "canallas" en el alma pero vistió la camiseta de la "Lepra" en las inferiores, aunque el destino le tenía preparado otra cosa para él lejos de la redonda.
El 21 de setiembre celebrará sus 61 años de vida, y en una charla con El Patagónico recuerda diferentes momentos del deporte, y también del presente donde está al frente del equipo femenino de rugby de Calafate RC.
"El inicio del deporte en mi vida está ligado al club Centro Asturiano que quedaba a tres cuadras de mi casa en Rosario. Tenía un gimnasio cubierto, y había básquet, fútbol, y una pileta de natación. Se practicaba fútbol 7 y fútbol de campo. Nosotros éramos cuatro o cinco amigos de 14 y 15 años, pero el resto eran de 20 en adelante, y jugábamos mezclados", acota Galván cuando muchos pensaban que había empezado jugando al rugby.
En los picados del fútbol comenzó a destacarse bajo los tres palos hasta que una lesión en una de sus manos, lo obligó a alejarse de uno de los deportes más populares, sin saber que conocería su gran pasión. "En esos tiempos participaba de los campeonatos y desafíos por plata, en los torneos nocturnos de barrio. Yo jugaba en el equipo de los más grandes hasta que un día en el diario, el club Argentino de Rosario probaba jugadores. Fuimos con mi mejor amigo, yo como arquero y el de número 5, quedamos los dos. Entramos a jugar en la Asociación Sarmientina de Fútbol durante dos años. Las primeras divisiones entran en huelga, y las formativas hacían de preliminar", recuerda como si hubiese pasado el fin de semana pasado.
En ese domingo de 'gloria' jugó la Primera de Newell's contra Argentinos Juniors, y la Cuarta de Argentino de Rosario, donde jugaba él con la Cuarta de Newell's en el estadio Marcelo Bielsa. Su actuación fue tan buena que lo llamaron, pero del club rival al de sus amores. "Delem que se encargaba de las divisiones inferiores preguntó por mí y sobre la posibilidad de que yo pase a Newell's", acota y abre los ojos grandes porque siempre se definió como un "Canalla" a muerte. Fue una experiencia inolvidable.
"Fui a un par de entrenamientos hasta que tuve una lesión. Fui a tapar una pelota con la mano izquierda, y el delantero me pateó la mano. Me operaron y me pusieron un clavo. Hasta que espero la rehabilitación fui a un club cercano de casa solo para pasar el tiempo. Se llamaba "Carancho", pero era de rugby, y mis compañeros de secundaria me habían invitado. Hablé con el profesor y empecé a ir hasta que seguía la recuperación, pero desde ese momento que pisé una cancha de rugby no la dejé nunca más", admitió Raúl Galván.
Sus inicios en el rugby fueron en un club que merodeaba la mitad de la tabla como full back, pero a él le llamaba la atención lo que generaba el deporte de la guinda, y por eso aprendió a quererlo. "Empecé en Carancho en Cuarta división durante seis meses, y de ahí pasé a integrar la selección de Rosario con la que jugué una semifinal contra Buenos Aires en Salta. De ahí en más jugué durante diez años. Un equipo de 15 que era de mitad de tabla porque tenía por delante el Jockey Club de Rosario, Plaza RC y otros más con un potencial importante pero luego venían Carancho, Logaritmo y Provincial que veníamos un poco atrás, pero también tuvimos la oportunidad de salir campeón en Seven", subrayó.
A comienzos de la década del 80, su vida daría un giro importante al visitar sus padres en la capital del petróleo, y no se fue nunca más. "En el año 82 estaba en Sexta y me vine a Comodoro Rivadavia. Mis papás vivían acá y mi papá tenía una tornería. Saqué licencia allá en Rosario, y nos vinimos a recorrer la ciudad. Quedé encantado, y no me fui más", resaltó. En el sur crio a sus cuatro hijas Romina, Paula, Jorgelina (tuvo un corto periodo en el rugby hasta que confesó que no bancaba al DT, que justo era su papá) y Lara, pero actualmente disfruta de sus tres nietos Tomás, Lautaro y Adara.

TRABAJO Y DEPORTE EN LA CAPITAL PETROLERA
Con la llegada de la democracia, Raúl Galván comenzó a forjar su futuro en Comodoro Rivadavia, y empezó a dar clases en diferentes lugares, aunque remarca haber estado en el club 'mens sana'. "Acá en Comodoro comencé a trabajar en la escuelita de mini básquet del club Gimnasia y Esgrima, en la calle San Martín, donde estaba Nicolás Casalánguida, y luego trabajé en la escuela de Frontera, en el Trencito y también en el Liceo Militar General Roca", detalló hasta que llega a Calafate para jugar al rugby y luego ser entrenador. "Estuve dos años en Calafate, pasé a Gimnasia y Esgrima hasta el 91 en la selección con resultados diversos. Participamos de varios Argentinos donde tuve como técnico a Ricardo Fueyo, Eduardo Roqueta, y el 'Flaco' Aníbal donde uno rescataba los consejos que no eran sólo deportivos. Al margen de ser un medio de vida, el rugby es una forma de vida para muchos", remarcó.
Sin dudas que cuando uno tiene entrenadores que marcan la vida de uno siempre saca cosas positivas, y eso fue lo que hizo Raúl Galván cuando le tocó estar del otro lado. "Lo que uno fue aprendiendo después lo vuelca como entrenador. Estuve al frente de la Selección Mayor, de Seven con una alegría tremenda al ganarle a Paraguay, con un muy buen equipo. Anduvimos por Trelew, Bahía Blanca y todo eso dejó enseñanzas pero sobre todo mucho conocimiento. De todas las personas uno rescata cosas", admite y hace una pausa en el relato.
Como dirigente estuvo en la Dirección General de Deportes, pero también fue secretario de Deportes de Rada Tilly, director de Deportes en la Provincia, director general de Recreación y Turismo Social en el Ministerio de Familia, y encargado de la parte de recreación del Complejo Huergo. "Fue una etapa muy buena. Me permitió recorrer toda la provincia, y conocer mucha gente. Comencé en el año 83 en la colonia de vacaciones donde el director de Deportes era Miguel Blanco, de quien yo aprendí muchísimo. Al año entre a planta permanente y de ahí fui ascendiendo hasta que en el año 99 me hago cargo de la Dirección General de Deportes hasta el 2003 que pasé a Rada Tilly, durante dos años. Ahí fue que me llamó Walter Ñonquepán y pude conocer toda la provincia gracias al deporte", sentenció.
De cada etapa tiene una foto. La busca entre sus álbumes, y comenta cada partido disputado. Además tiene uno con gente reconocida como las Leonas Vanina Onetto y Magdalena Aicega, como así también Rubén Magnano y Enrique Tolcachier. "Esto es lo que a uno le va a quedar, las fotos y las anécdotas como cuando me mandaron a buscar al aeropuerto al basquetbolista Fabricio Oberto en un Twingo. Me quería morir porque no entraba", afirma sonriente.

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