Reclama que la obra social no le cubre una maestra para su hija con retraso madurativo

La pequeña de tan solo 6 años debe concurrir a clases con una acompañante debido a un leve retraso madurativo. La obra social tampoco cumple con el reintegro de las terapias y estudios a los que debe ser sometida la niña.

Cristina Villegas se comunicó con El Patagónico para dar a conocer la situación que está viviendo con su pequeña hija Cintia, de tan solo 6 años y que por un retraso madurativo leve – por el cual tiene un certificado de discapacidad – debe contar con acompañamiento profesional para asistir a clases normalmente en la escuela Juan XXIII.

El reclamo surge porque desde su obra social, Unión Personal, no le están cubriendo actualmente el pago de la profesional que es tan necesaria para que la pequeña pueda concurrir a clases normalmente. "Cuando yo fui a preguntar a la obra social, primero me dijeron que buscara una maestra terapeuta y ahora a mitad de año me salen con esto (de que tiene que ser integradora)", explicó.

La mujer aseguró que no hay diferencias entre la acompañante terapéutica que ya tiene y la maestra integradora que le solicitan: "es lo mismo, nada más que cambia el nombre y esa es la diferencia que hay". En este marco, además planteó los grandes inconvenientes que hay a la hora de encontrar este tipo de profesionales en la ciudad.

La maestra terapeuta la acompaña durante el desarrollo de las clases, según relató Cristina: "se queda con ella al lado desde que entra al aula hasta las 17 que sale y gracias a ella, mi nena está mejorando", resaltó tras indicar que ella no puede afrontar el pago de sus servicios y que además, la obra social tampoco le está realizando los reintegros correspondiente por otros estudios y terapias que necesita la pequeña.

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