Reeditan libro que testimonia vínculo de Idea Vilariño y Juan Carlos Onetti

Poeta, catedrática, periodista, traductora y ensayista, la obra poética de Idea se completa entre otros libros con "La suplicante", "Paraíso perdido", "Por aire sucio", "Nocturnos", "Pobre mundo", "No" y "Canciones".

La reedición del libro "Poemas de amor" de la escritora uruguaya Idea Vilariño, dedicado a su coterráneo Juan Carlos Onetti, y que ratifica la vigencia de una obra intensa, se ha convertido con los años en un clásico de la poesía que trabaja el tema de una pasión desdoblada en goce y soledad, celebración y abandono,
El libro de Vilariño (1920-2009), cuya primera edición data de 1957 y goza de numerosas ediciones, acaba de salir en la colección de poesía de la universidad chilena Diego Portales, dentro de un catálogo por demás interesante que incluye a autores como José Hernández -con el Martín Fierro-, César Vallejo, Ernesto Cardenal, Nicanor Parra, Vicente Huidobro, Jorge Teillier y Enrique Lihn.
Desde la dedicatoria a Onetti (1909-1994) queda claro el lugar que ocupó en la vida y en la poesía de la uruguaya este referente de la narrativa en lengua española del siglo XX, autor de novelas como "El Pozo", "El Astillero" y "Los adioses", publicada de 1954 y con esta línea en su primera página: "a Idea Vilariño".
El prólogo de "Poemas de amor", escrito por la joven poeta chilena Milagros Abalo, subraya que los textos de Vilariño caminan por la cuerda del vacío como un vislumbre de ventura con mucho de imposible:"En esta escéptica perspectiva, la felicidad, vienen a decir estos poemas de canto sobrio, es apenas un estado pasajero".
Agrega Abalo: "Poemas que sólo dicen lo que no se puede decir, disparos donde lo que se está diciendo habla por lo mucho que se ha callado... Vilariño no ejerce la expansión, sino que trabaja en su contra, cuestión excepcional si consideramos que la lengua en la que escribe, el castellano, es tan proclive a la profusión".
Coincide así con la crítica uruguaya Ana Inés Larre Borges, una de las personas que más ha analizado la obra de la autora de "Poemas de amor", para quien "la sobriedad de estos versos se torna un asunto ético. Cada palabra pesa; por eso su aparente falta de pudor para nombrar al amor como amor, la muerte como muerte, el dolor como dolor"; porque ninguna metáfora, dice, alcanzaría para nombrarlos.
Poeta, catedrática, periodista, traductora y ensayista, la obra poética de Idea (su padre anarquista quería llamarla "Ideal", y a sus hermanos dio los nombres de Alma, Lumen y Poesía), se completa entre otros libros con "La suplicante", "Paraíso perdido", "Por aire sucio", "Nocturnos", "Pobre mundo", "No" y "Canciones".
Pero será en "Poemas de amor" donde logre plasmar su expresión en un tono coloquial, despojado y descarnado, para dibujar en el centro de su mundo afectivo una sombra, un huésped extraño; desde ese paraíso hecho de caminos imposibles, dice vivir: "abatida en sí misma, enterrada en la noche, fracasando en el sueño".
Vilariño y Onetti se conocieron en un bar montevideano del barrio de Malvin en 1950; cuando la poeta, una de las fundadoras de la revista Número, llegó a solicitarle una colaboración literaria; se cuenta que llegaron con recelo - ella esperaba "un Don Juan barato" y él "una gorda buscona", contarían después- pero fue verse y enamorarse.
Siguió un mapa de encuentros y desencuentros -Onetti, casado con su prima vivía en Buenos Aires trabajando de periodista- llamadas telefónicas y cartas, en una relación que, con marchas y contramarchas, durará toda la vida. Vilariño diría después: "Es el último hombre de quien debí enamorarme", y también: "Fue el hombre más importante de mi vida".
En sus últimos días, Onetti se escribía aun con Vilariño, él en Madrid, ella en Montevideo, contándose sus sueños; y en 1993, apenas unos días de fallecido el narrador, Idea recibe una carta suya; y de nuevo aquella voz repitiéndole en voz baja un adiós nunca definitivo, diciéndole en una línea final: "te pago sueño con sueño".

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