Rigoberta Menchú pidió gobiernos que vean a los pueblos indígenas "como aliados"

Menchú lamentó además que la distribución de la riqueza en el continente se mantenga según "los parámetros que yo vi desde que nací" y afirmó que "la igualdad no puede quedarse sólo en un discurso".

La premio Nobel de la Paz guatemalteca Rigoberta Menchú aseguró que los pueblos originarios de todo el continente necesitan gobiernos que los vean "como aliados y no como enemigos, como una vergüenza o un rezago histórico", porque los hombres y mujeres indígenas no son "víctimas" sino "protagonistas" de la historia, y sin ellos "no hay democracia" verdadera posible.
"Tenemos que encontrar gobiernos que nos vean como aliados y no como enemigos, o como una vergüenza, un rezago histórico, como siempre nos han dicho", dijo en diálogo con un grupo de periodistas de distintos medios antes de ofrecer una conferencia en la IV Reunión Extraordinaria de la Red Iberoamericana de Organismos y Organizaciones contra la Discriminación (RIOOD) que la tiene como invitada especial junto a la Nobel iraní Shirin Ebadi.
"Si se crea un puente entre el Estado y los pueblos indígenas, sus organizaciones y sus iniciativas, podemos a ser buenos aliados de gobiernos que no son indígenas y que de alguna manera son paternalistas", dijo antes de disertar en la conferencia internacional sobre "Discriminación, Igualdad, Oportunidades y Desarrollo" para la que fue invitada por el INADI.
La líder indígena de la etnia maya quiché que fue galardonada con el Nobel en 1992 por su activismo y que lucha por la reconciliación etnocultural basada en el respeto a los derechos de los indígenas, hizo una referencia directa a Donald Trump al señalar que hay dirigentes políticos que "usan el racismo para ganar elecciones".
Menchú no sólo cuestionó la mirada de algunos candidatos y gobiernos, sino también el de las ONG específicamente dedicadas a la cuestión indígena.
"La inmensa mayoría de las instituciones que trabajan para indígenas, curiosamente no contratan a indígenas y eso lo tenemos que revisar", afirmó.
A su vez, fue enfática en rechazar el papel de "víctimas" que reservan para los indígenas muchos proyectos gubernamentales o no gubernamentales que los tienen por destinatarios.
"Yo parto del hecho de que los pueblos indígenas en Argentina, en Guatemala y en cualquier rincón del continente somos protagonistas, héroes y heroínas. No somos víctimas y la victimización ojalá ya quede como un recuerdo del pasado y que vean ya que sin nosotros no hay democracia", dijo.

COMPROMISO SOCIAL
Menchú lamentó además que la distribución de la riqueza en el continente se mantenga según "los parámetros que yo vi desde que nací" y afirmó que "la igualdad no puede quedarse sólo en un discurso".
"A mí me impresiona la desnutrición crónica en las áreas urbanas y conurbanas de las grandes ciudades, donde viene a vivir la gente justamente porque no tiene trabajo, no tiene una oportunidad, y ahí porque se le enseña el espejo del desarrollo económico", agregó.
"Este es un continente que tiene todo tipo de recursos, y sin embargo la desigualdad sigue siendo abismal, con ricos que ni saben que son ricos porque ya no les importa, y pobres que están sobreviviendo de la misma forma que lo hacían hace años", dijo.
Por otro lado, exhortó a las poblaciones indígenas organizadas que no se conformen con reivindicar el derecho a usar sus vestimentas y continuar con sus costumbres ancestrales, sino que también se pronuncien contra el extractivismo y la destrucción de los recursos naturales.
"Nosotros no podemos dejar de hablar de ese modelo económico que saquea permanentemente y no retribuye a la tierra. Hay varias cosas más que solo la indumentaria. Por eso yo espero que nuestros hijos sepan valorar sus ancestros y que sigan por esa ruta", dijo.
Rigoberta Menchú nació hace 57 años en la localidad guatemalteca de Uspatán y durante la guerra civil en la que fueron asesinados su padre, su madre y uno de sus hermanos; ella debió exiliarse a México, desde donde inició una campaña pacífica de denuncia del régimen guatemalteco y de la sistemática violación de los derechos humanos que afectaba a los campesinos indígenas.

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