Roban equipo de vigilancia y causan destrozos en el jardín del Abel Amaya

Personas desconocidas forzaron una puerta del Jardín 424 e ingresaron con fines de robo. A pesar de que se activó la alarma, los malvivientes entraron a una sala y rompieron elementos. Se apoderaron del monitor del sistema de cámaras y huyeron.

Las autoridades de la institución lamentaron el nuevo acto de vandalismo en el edificio.
Unos 260 niños de 3, 4 y 5 años concurren al Jardín de Infantes que funciona sobre la calle Código 473 del barrio Abel Amaya. Con mucho esfuerzo, los padres de la Asociación Cooperadora contribuyen al mejoramiento de las instalaciones del establecimiento educativo, pero no es la primera vez que los inadaptados lo destrozan en contados minutos.
La alarma del jardín alertó a la policía que habían ingresado personas ajenas al lugar y los efectivos de la Seccional Quinta durante la madrugada tuvieron que comunicarse telefónicamente con la directora, Beatriz Ojeda.
Según contó la vicedirectora, Miriam Lell, a El Patagónico, los ladrones forzaron una puerta trasera para acceder al interior del edificio. Luego se dirigieron a una de las salas de los alumnos, donde rompieron y desparramaron elementos.
Con el propósito de buscar elementos de valor, violentaron otra puerta para ingresar a un salón donde se encontraba el equipo de vigilancia de las cámaras de seguridad que fueron colocadas justamente por los distintos actos de vandalismo en puertas y ventanas del jardín, como así también en los juegos que se encuentran en el patio.

LOS UNOS Y LOS OTROS

"La policía vino rápidamente porque sonó la alarma. Entiendo que (los delincuentes) no tuvieron demasiado tiempo. Tiraron un escritorio con una computadora y yo creo que fue producto del apuro por querer llevarse algo más”, graficó la vicedirectora.
Los distintos daños motivaron que se suspendieran las clases en el turno mañana, mientras se refaccionaban puertas y vidrios. Por la tarde, en tanto, las clases se dictaron en forma normal.
Lell lamentó que “nosotros acá hemos tenido varios episodios. En los alrededores del edificio hay muchos sectores rotos; en la parte de los juegos los bancos están rotos, los pilares también. Sí es la primera vez después de muchos años que ingresan al edificio".
En cuanto a quiénes serían los revoltosos, la vicedirectora agregó que “no tenemos ningún dato que nos diga quiénes son y no tenemos pistas para detectar a los autores".
A su criterio, se trata del jardín del barrio y "cualquier cosa que retiran para nosotros es una preocupación. Lo que se consigue para el jardín es con mucho esfuerzo. En la Cooperadora son poquitos papás y con mucho sacrificio hacen gestiones".
La vicedirectora ponderó que hace pocas semanas "se pintaron las paredes de afuera del edificio; la Escuela de Arte y algunas familias de los alumnos ayudaron. Por un lado están los que quieren colaborar y por otro lado manos anónimas que no entiendo con qué sentido destruyen".

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