Robert Darnton: "Google tiene una lógica mercantilista"

"Con la revolución digital aprendimos muchas cosas, entre ellas, que un nuevo mundo digital no hace desaparecer al medio tradicional impreso. En todo caso democratiza el acceso", detalló Darnton.

"Si todo es censura, nada lo es", dijo el historiador estadounidense Robert Darnton, pionero en el campo de los estudios sobre el libro y la lectura, quien visitó la Argentina para participar de las jornadas Septiembre Editorial y entre actividades dialogó con Télam acompañado por el director de la Biblioteca Nacional, Alberto Manguel.
-Télam: ¿Qué entienden por censura? ¿Y cómo opera en una biblioteca o en un catálogo?
-Darnton: Dudo con la respuesta porque una de las cosas que intento en ese libro es no trivializar la idea de censura. Yo creo que la censura es algo terrible pero no desde el punto de vista moral. Intento entender, algunos críticos literarios como Stanley Fish dicen que la censura es parte de todo. Cada cosa que hacemos, cada gesto, cada idea, cada palabra es producto de alguna selección preliminar a través del superyó. Entonces si todo es censura, nada lo es.
-Télam: Cuando Manguel asumió la dirección de la Biblioteca dijo una de sus prioridades sería completar la digitalización del catálogo nacional. ¿Qué importancia tiene este proceso tecnológico?
-Manguel: Antes de asumir era lector en papel. Jamás leí un libro en digital. Entendía que la tecnología era importante pero no me interesaba. Gracias a conversaciones con Robert entendí que la Biblioteca Nacional necesitaba digitalizar para que los lectores que no están presentes físicamente puedan acceder a un texto.
-Darnton: Estoy de acuerdo con Alberto, yo tampoco nunca leí un libro digitalizado. Todo libro que leí fue en papel. Pero, apasionadamente, creo que la digitalización es un camino para democratizar el acceso al aprendizaje, como nunca antes se ha hecho. Google me preocupa bastante porque su interés tiene una lógica mercantilista: ha creado una base de datos compuesta por millones de libros que integran los acervos de 30 bibliotecas de investigación, con los que rápidamente podrá construir una biblioteca digital como nunca se ha imaginado. Un día me invitaron para que vean lo que hacen y fue muy decepcionante. Tenían unos soportes para libros y cámaras filmando, con una persona que pisaba un pedal el cual servía para tomar la foto, luego la persona daba vuelta la página con su mano...
-Télam: ¿Y cómo se reconfigura este escenario mediado por nuevas tecnologías?
-Darnton: Con la revolución digital aprendimos muchas cosas, entre ellas, que un nuevo mundo digital no hace desaparecer al medio tradicional impreso. En todo caso democratizan el acceso. Por ejemplo, la universidad de Harvard digitalizó su catálogo y le dio 30 millones de entradas a la biblioteca digital de los Estados Unidos, que es abierta a todos. Las bibliotecas de Harvard tienen una identidad profunda que no van a perder por más digitalización que exista. Su fundador, John Harvard, que murió en 1638, dejó su biblioteca a su pequeña academia fundada en el 1636. La biblioteca constaba de 400 libros y era la más grande de Norteamérica. Después esta pequeña academia cambió su nombre a Harvard y desde 1638 hasta hoy pasaron de 400 a 20 millones. La universidad se creó en torno a la biblioteca. Nunca fue un depósito de libros, sino un corazón que late y emite.

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