Robinson Zamora, el hacedor de campeones

Fue boxeador y campeón provincial. Aunque sigue 'pegando' cada vez que hace una declaración. Ex jugador de Huracán de los '70, el comodorense supo lo que es crecer sin necesidades durante su niñez. Para luego, al comienzo de la adolescencia, la vida lo ponga a forzar otra historia. Lo suyo, dice, es una 'escuela' de boxeo. Y no un simple gimnasio donde sólo prima lo deportivo. Un campeón mundial y otro que sólo le faltó la máxima corona. Además de campeones provinciales es el saldo del trabajo diario.

"De la puerta para adentro es un mundo, donde no importa quién sos o qué profesión tenés. Sí la conducta con la cual te manejas. De la puerta para afuera es otro mundo. Acá es una 'escuela' de boxeo. No un gimnasio donde venir solo a entrenar".
La frase, repetida hasta el cansancio, pertenece a Robinson Zamora. Ex jugador de Huracán de principios de los 70'. Ex boxeador y campeón provincial Welter en tres ocasiones y actual entrenador de la escuela de boxeo municipal 1, donde no solo Héctor "Tigre" Saldivia construyó su historia de campeón.
"Familia", "Buenos días" "permiso" y otras palabras forman parte del mundo de Zamora, quien si bien ya se retiró del cuadrilátero, cada tanto 'golpea' con sus declaraciones. De hecho, donde Robinson opina (sea en los medios tradicionales o en la página web especializada piñasdelsur), alguien -en realidad siempre es más de uno- le sale al cruce.
Por ello, Robinson genera lealtades en unos y rechazos en otros, aunque estos últimos poco tienen que ver con la escuela que funciona de lunes a viernes hasta las 21:30.
Empresarios, periodistas, ex boxeadores o afines al mundo del pugilismo han sido contrincantes de Zamora a la hora de las opiniones.
Y Robinson no se achica, porque a primera vista sostiene que es un "hinchapelotas", pero que ese orden que exige en los suyos o sus allegados han rendido sus frutos. "Conducta" repite, no solo en el ámbito deportivo, sino en la vida misma, ya sea consiguiendo un trabajo o formando una familia.
Este es el mundo que una persona que a los 13 se quedó huérfano de padre, y que salió a 'parar la olla' para sus 10 hermanas. Bienvenidos al mundo Zamora.

DE BARRIO CENTRO A LA LOMA
"Mi papá era contador y teníamos un buen pasar, éramos de la 'crema' como quien dice, pero mi viejo apostó fuerte y perdió todo. Entonces tuvo que vender el departamento en el centro y venirnos a la avenida Alsina. A mí viejo eso le hizo muy mal, porque ya estaba entrado en edad y nos quedábamos en la lona. A los pocos años falleció y la economía empeoró para mi mamá y sus diez hijos", sostiene Zamora.
Con 14 años a Robinson le tocó cambiar el turno mañana de la escuela por el nocturno para comenzar a trabajar.
"Me levantaba a las 5 de la mañana para entrar a la fábrica textil de Cortilene, que era manejada por dos alemanes (uno de ellos sigue en la ciudad y es dueño del comercio Confort en Rawson y Alvear). Imaginate, un pibe de 14 años con gente de más de 200 empleados –tanto hombres como mujeres– eso me ayudó a comportarme como un adulto" sostiene Zamora a El Patagónico.
Uno de esos extranjeros un día lo vio a Robinson y lo indagó porqué a tan corta edad trabajaba. Zamora fue sincero: había que mantener la familia. Un año antes había trabajado en la imprenta "La Hispanoamericana" en calle España.
Franz no le puso un horario de entrada, sí que cumpla seis horas y sólo se maneje con él. Así hasta los 18 cuando entró al petróleo en Quitralco y dos operadoras más "Siempre buscando los horarios que me permitan hacer otras cosas. Porque de pibe sabía que iba a buscar una vida recta. No por eso dejaba de hacer cosas propias de la edad como tener novia o salir al baile todos los sábados".
Según sostiene Zamora, del grupo de amigos que salían (Miguel Guerrero, Pacha Cárcamo, Eduardo Gómez y otros) a él le tocaba repartirlos cuando sus compañeros ya perdían los sentidos.
Luego llego su actual señora a su vida, donde el rechazo inicial hizo que Robinson deje a su novia de ese entonces e insista con la riojana. Hoy es la madre de sus hijas.
A los 18 empezó a proyectar su familia. Y con 19 años vino la primera hija para dejar su casa y formar su propia familia.

DEMASIADO SUELTO DE BOCA
Con 16 años vino al municipal 1, porque su padre ya de pequeño le anticipaba que iba a practicar boxeo (¿tal vez porque vivía a las piñas en el barrio?).
"Cuando le dije a mi mamá que iba a practicar boxeo, mi vieja no quería saber nada. Y la primera imagen que tengo de ir a una clase es ver a los hermanos Rojas, los hermanos Martínez, los hermanos Sánchez. Eran todo un grupo, y había que 'tener bolas para entrar acá'. De hecho me dieron una autorización para que firme mi vieja, y cuando se la llevé me sacó cagando", recuerda.
En el barrio y con sus amigos, Miguel Guerreiro se enteró que su mamá no le daba permiso para boxear y le dijo "vamos para el club (Huracán) a jugar a la pelota". Robinson se probó y quedó. Empezó en 5ta jugando de '3' y de '5'. Pasó a cuarta y debutó en Primera con 17 años.
"Incluso jugué el clásico contra Jorge Newbery. Y debuté ante Deportivo Portugués marcando a unos de los punteros más 'vivos' que había en Comodoro como Néstor 'falopa' Velazco. Luego pasó que jugando en Huracán fui a ver un festival de boxeo, y cuando los vi arriba del ring me dije 'si estos son los que pelean, me largo a pelear yo'. Entonces en el trabajo tenía a un ex boxeador que le decíamos 'tío', y le pedí que me entrene", recordó.
Un campeonato de barrios fue el primer desafío (NdE: Si Zamora no andaba, el 'tío' no lo entrenaba más), Robinson empezó un lunes y el viernes era noche de combates.
Debutó como campeón del festival en la categoría welter. De ahí no paró más.
"Cuando estaba empezando, me tocó que al bajar del ring me lo encontré a José Alberto 'Gallego' Diz y Oscar 'Cacho' Cadars, mis dos técnicos del 'Globo', que me cuestionaron porque había dejado el fútbol, '¿negrito, qué hiciste?' (porque era uno de sus pollos). A lo que yo respondí que el boxeo era lo que siempre me había gustado. Además gané, pierda o empate eso dependía solo de mí. Ellos me entendieron y me apoyaron para que siga".
Llego a ser campeón provincial en tres ocasiones, y hasta se midió con el caletense Jorge "Locomotora" Castro, con el cual perdió por KO en el segundo asalto un 17 de julio de 1988 en Río Gallegos.
El gran problema fue (y lo es) que Robinson siempre tuvo una boca muy grande. Y nunca midió las consecuencias de sus palabras (de hecho él mismo reconoce que es un tipo jodido con quienes no son claros en el hacer y el actuar. Echar periodistas de su escuela es solo un botón de muestra).
"La boca me jodió siempre, a veces decía delante de todos 'che loco, ya que ganan plata con las entradas a los festivales ¿Por qué no compran guantes nuevos', u otro día decirle a mis compañeros 'vieron que viene mucha gente a los festivales ¿Por qué no pedimos que nos paguen más?'. Y así, lo peor cuando buscaba a los encargados el resto de acobardaba. Así me jodieron toda la carrera", reafirmó.
Si bien evita entrar en polémica con Héctor "Tigre" Saldivia, deja en claro que fue campeón provincial tres veces. Fiel a su estilo.
"Yo era yo, no era mejor que nadie. Solo eso te puedo decir".

FAMILIA Y ESCUELA
Tiempo para sus hijas, tiempo para su familia. No perder momentos en su crecimiento, eso fue lo que lo llevo a Zamora a dejar la actividad petrolera e incursionar en otros trabajos.
"Familia", es una de las palabras que Robinson parece tener tatuada en el alma.
"Esa era la forma de formar una familia, busqué los trabajos –costó pero encontré- hasta que me llamo 'Beto' Nordeira (era el entrenador del municipal 1) y con 31 años me dejó a cargo del gimnasio porque tenía que irse a Buenos Aires por problemas de salud".
Dos meses antes de ello, el reciente púgil retirado de la actividad ya daba clases de boxeo en un gimnasio privado. Y de hecho le sirvió para hacer lo que quería. Pero en la escuela municipal tenía la chance de ir más allá de lo deportivo.
"Cuando entré al municipal presenté un proyecto a 'mano alzada' donde decía lo que quería pretender con los chicos: formarlos para la vida. Cuando lo conté, acá se mataban de risa".
"De hecho siempre fui un 'hinchabolas'. Y siempre digo lo mismo 'yo no tomo agua bendita' pero con la conducta trato de ser estricto. Porque hay que buscar el triunfo en el estudio, en el trabajo y en la vida misma", reafirma.
Con 31 años y recién retirado agarró el timón de la escuela municipal 1. En su primera presentación solo había seis chicos entrenando. Cuando se enteraron del proyecto de Robinson que implicaba una conducta de vida, cinco no aceptaron. Zamora le mostró la puerta de salida y no los vio nunca más.
Uno solo de ellos aceptó el desafío, Víctor "Cococho" Godoi. Luego llegaría el título del mundo en la categoría Supermosca. El resto de la historia ya es de público conocimiento.
Con la proyección, el boxeo cobró notoriedad a nivel mundial, donde Zamora estaba en una constante puja con los promotores para que los festivales se realicen en Comodoro Rivadavia.
"Siempre tuve la misma idea en todos los ámbitos, el saber por qué siendo la capital petrolera del país, siempre somos el último 'orejón del tarro'. No solo en el boxeo sino en todo lo que acontece. Acá gracias a los chicos, vino TyC Sports, ESPN y eso en definitiva es trabajo para todos", sostuvo.
Una tarde de esas, en las que un grupo de pibes se acercaban al municipal 1, cayó uno chico del Quirno Costa. Según Zamora, apenas los vio con sus 15 años, supo que tenía en la mirada el hambre de gloria. Según Héctor Saldivia, lo único que le dijo Robinson cuando lo aparto del resto fue que iba unos segundos adelante del resto.
La relación profesional trascendió en los vínculos familiares y Saldivia se convirtió en su yerno. Fueron al extranjero en busca de la gloria y cayeron en el peldaño anterior a la pelea por un título mundial en dos ocasiones y lejos de casa.
En la actualidad Zamora sigue entrenando al "Tigre" y no resigna sueños. Con Víctor "Cococho" Godoi la relación terminó de la peor manera y con acusaciones cruzadas.
En lo personal, Robinson sostiene que le quedan pocos años para jubilarse como empleado municipal, pero que aún le resta un sueño: formar a un boxeador olímpico.
"Acá muchos vinieron de afuera a 'vender humo' con eso de 'boxeo olímpico'. Yo me pregunto ¿dónde están ahora? ¿Dónde están los boxeadores olímpicos? Ese ahora es mi sueño antes de retirarme. Y sé que con esfuerzo y conducta vamos a encontrar a las personas correctas para ello", sentencia fiel a un estilo, donde cada declaración va acompañada de un golpe. Fiel al estilo Zamora el único "hacedor de campeones" que conoce la capital petrolera.

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