Rousseff advirtió que "el futuro de Brasil está en juego"

Rousseff denunció el proceso de juicio político, que lleva nueve meses y paralizó la política del país, como un complot para derrocarla y proteger los intereses de las clases privilegiadas de Brasil.

La suspendida presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, dijo ayer que el futuro del país está en juego en su juicio político, porque la oposición conservadora está usando cargos inventados para destituirla y retrotraer los avances sociales logrados en los últimos 13 años.
La líder de izquierda, que se presentó en el Senado para defenderse de acusaciones de violar leyes presupuestarias en un proceso que podría terminar con su destitución definitiva, dijo que la élite económica y la oposición política brasileña habían buscado desestabilizar su Gobierno desde su reelección en 2014.
En un emotivo discurso, Rousseff, de 68 años, negó los cargos y recordó la persecución de la que fue objeto durante la dictadura militar que gobernó el país entre 1964 y 1985.
Rousseff denunció el proceso de juicio político, que lleva nueve meses y paralizó la política del país, como un complot para derrocarla y proteger los intereses de las clases privilegiadas de Brasil.
“Lo que estamos a punto de presenciar es una violación grave de la Constitución y un verdadero golpe de Estado (...) Yo no cometí los delitos de los que se me acusa arbitrariamente”, dijo Rousseff, quien advirtió que un Gobierno conservador reduciría drásticamente el gasto en programas sociales, revirtiendo los avances en la lucha contra la pobreza.
“El futuro de Brasil está en juego”, agregó.
Una profunda recesión que muchos brasileños le achacan a su Gobierno y un gigantesco escándalo de corrupción en la petrolera Petrobras minaron la popularidad de Rousseff desde que fue reelecta.
Su vicepresidente, Michel Temer, está ejerciendo de forma interina desde mediados de mayo, cuando Rousseff fue suspendida luego de que el Senado decidió avanzar con el proceso de juicio político que comenzó en la Cámara baja.
El Senado tiene previsto votar hoy o mañana si condena a Rousseff y la remueve de su puesto. Si es destituida, Temer continuaría oficialmente como líder de Brasil durante el resto del mandato, que se extiende hasta 2018.
El Gobierno afín al mercado de Temer, de 75 años, se comprometió a aplicar impopulares medidas de austeridad para frenar el enorme déficit fiscal que llevó a Brasil a perder la calificación de grado de inversión el año pasado.

A FAVOR DE
LA DEMOCRACIA
En una apelación a los senadores indecisos, Rousseff apuntó a su lucha a favor de la democracia, desde su arresto y tortura en dictadura hasta su elección como primera presidenta del país.
Rousseff dijo que nunca se quedó con fondos públicos y que aún así su juicio político fue liderado por el ex presidente de la cámara Eduardo Cunha, quien afronta cargos de corrupción que incluyen recibir sobornos en el caso Petrobras y ocultar millones de dólares en cuentas bancarias en Suiza.
Veinte de los ex ministros de su Gabinete se encontraban entre los senadores que respaldan a Rousseff, junto con su mentor político y antecesor, Luiz Inácio Lula da Silva, fundador del Partido de los Trabajadores al que ambos pertenecen.
El testimonio de Rousseff pareció apuntar más a dejar escrito en los libros de historia que su juicio político fue una farsa, que a intentar convencer al Senado contra su destitución.
Temer confía en que cuenta con los dos tercios de la cámara necesarios para remover a Rousseff y planea dar un discurso el miércoles, antes de viajar a China para asistir a la cumbre del Grupo de las 20 economías líderes del mundo (G-20).
“Necesitamos 54 votos y esperamos tener al menos 60”, dijo a Reuters el portavoz de Temer, Marcio de Freitas.
Rousseff está acusada de usar dinero de bancos estatales para aumentar el gasto durante 2014. La mandataria dice que el dinero no tuvo impacto en los niveles generales de déficit y que fue devuelto por completo al año siguiente.

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario

Las Más Leídas del Patagónico