Rousseff auguró el fin de la crisis política en Brasil

La crisis política que afecta a Brasil está llegando a su fin, aseguró ayer la mandataria Dilma Rousseff en Paraguay al hablar ante la Cumbre de Presidentes del Mercosur, mientras que el flamante ministro de Hacienda, Nelson Barbosa, dialogó ayer con inversores extranjeros, antes de la toma de posesión formal del cargo.
Rousseff expuso algunos datos de esa situación por considerar que "el Mercosur es fundamental para el proyecto de desarrollo de Brasil" y que el crecimiento de ese país también "tiene impacto positivo en la región".
Recordó que durante los últimos años su gobierno estuvo tratando de evitar los efectos de la crisis mundial que explotó en 2008 en el mundo desarrollado y se adoptaron políticas contracíclicas, como la reducción de impuestos, la ampliación del crédito, el fomento de inversiones y del consumo de las familias.
"Pero la lentitud de la recuperación mundial y la violenta caída de los precios de los commodities, abriendo el fin de un superciclo, afectaron nuestro crecimiento, junto con factores internos de forma coyuntural", indicó la presidenta de Brasil.
La mandataria utilizó el término coyuntural porque considera que la economía de Brasil tiene fundamentos sólidos, con "elevadas reservas y una situación financiera bajo control".
Para la mandataria, enfrentada a un posible juicio político, "la reorganización del cuadro fiscal traerá resultados positivos" y "junto con el fin de la crisis política se garantizará la recuperación sostenida, sólida y duradera" del país.
El Gobierno de Brasil está decidido a reducir la inflación, consolidar la estabilidad macroeconómica, aumentar la confianza en la economía, fomentar las inversiones, e iniciar un nuevo ciclo. Rousseff advirtió, sin embargo, que "habrá que convivir, por un periodo bastante significativo con el fin del superciclo de los commodities, pero no se volverá atrás en los avances obtenidos", sentenció.

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