Rusia y EE.UU. llevan sus diferencias a la Cumbre Mundial de Seguridad

El futuro del presidente sirio, Bashar al Assad, así como la persistencia de los bombardeos rusos, son los principales escollos que deben superar las potencias para poder implementar la tregua acordada el jueves.

La Conferencia de Seguridad de Munich (MSC) estuvo marcada ayer por el cruce de acusaciones entre los líderes de Rusia y Estados Unidos, quienes pese a haber alcanzado un acuerdo para detener la violencia en Siria, no pudieron ocultar sus diferencias.
El futuro del presidente sirio, Bashar al Assad, así como la persistencia de los bombardeos rusos son los principales escollos que deben superar las potencias para poder implementar la tregua acordada el jueves por el Secretario de Estado norteamericano, John Kerry, y su par ruso, Serguei Lavrov.
Un día antes del inicio de la MSC, el Grupo Internacional de Apoyo a Siria se reunió en Munich, donde Kerry y Lavrov, anunciaron una débil tregua de una semana que permite las acciones defensivas y no incluye en ese esquema a los “grupos terroristas”, algo que da lugar a distintas interpretaciones.
Mientras Rusia, aliada del presidente sirio Bashar al Assad, considera que todos los grupos armados insurgentes son “terroristas”, Estados Unidos y sus aliados occidentales y de Medio Oriente apoyan a milicias laicas e islamistas opositoras, con la excepción del Estado Islámico (EI) y el Frente al Nusra, la rama de Al Qaeda en el país.
“Por desgracia, los terroristas logran extender su influencia debido a que Rusia y Occidente no pueden unirse”, sostuvo el primer ministro ruso, Dimitri Medvedev, durante su intervención en la MSC, que finaliza hoy en la ciudad del norte de Alemania y cuya agenda está centrada en la crisis siria.
El jefe de gobierno ruso, alertó que si la situación en Siria no se normaliza, el terrorismo puede convertirse en “un método de gestión casi estatal”.
Frente a este panorama, Medvedev, lamentó que la OTAN se comporte de manera “no amistosa” frente a Rusia, cuando se debería actuar conjuntamente ante el “terrorismo” yihadista global, capaz de actuar en cualquier lugar del mundo.
“El terrorismo es un problema de la civilización. Es ellos o nosotros. No hay medias tintas. Hay que poner de lado nuestras diferencias y mostrarnos unidos”, aseguró el jefe de gobierno citado por la agencia de noticias EFE.
Kerry coincidió con Medvedev en que la falta de coordinación internacional solo beneficia a los “terroristas”, pero aclaró que para frenarlo es “crucial” que los bombardeos de Rusia “cambien”, ya que “la gran mayoría de los ataques (...) han sido contra grupos opositores”, a los que Occidente tacha de moderados.
Por otro lado, se mostró optimista por el acuerdo alcanzado el jueves y consideró que “este es el momento” para poner fin a la guerra que desde hace cinco años desangra al país árabe.
“Espero que esta semana pueda ser una semana de esperanza. Este es el momento. Las decisiones de los próximos días y semanas, de unos meses, pueden acabar la guerra en Siria”, aseguró un optimista Kerry que pareció no prestarle atención a los bombardeos y combates que, aun tras el acuerdo, persisten en el país árabe.
Estados Unidos y Rusia no logran ponerse de acuerdo sobre el futuro del presidente sirio y para evitar un nuevo enfrentamiento, sostuvieron que serán los propios sirios quienes decidan como se organizará el país tras la guerra, pero no todos los implicados compartes ese criterio diplomático.
La edición número 52 de la MSC -en la que participan unos 30 jefes de Estado y de gobierno y 70 ministros- se centra en Siria aunque también pretende analizar otros asuntos como el conflicto en el este de Ucrania, la situación de China, la amenaza del “terrorismo” yihadista global y las diferencias entre Rusia y la OTAN.

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