ruz y Clinton triunfan en Iowa por el inicio de una impredecible carrera a la Casa Blanca

Clinton superó en Iowa a su rival el senador socialista Bernie Sanders y se convirtió en la primera mujer en ganar los famosos caucuses del estado, pero su diferencia fue tan exigua que los analistas anticipan que la interna demócrata será una larga competencia entre los sectores progresista y conservador del partido. Del lado republicano, aunque no del todo inesperada, la victoria de Cruz constituyó un giro en una carrera que parece estar patas arriba, luego de semanas de liderazgo en las encuestas, tanto en Iowa como a nivel nacional, del magnate inmobiliario Donald Trump.

El republicano ultraconservador Ted Cruz y la demócrata Hillary Clinton, ganaron el lunes la primera gran cita del año electoral en Estados Unidos, una interna en el estado de Iowa cuyos resultados prefiguran una prolongada pulseada en ambos partidos para elegir a sus candidatos para las presidenciales de noviembre.
Sin perder tiempo, los aspirantes a competir por suceder al demócrata Barack Obama, redirigieron ayer sus aviones y esperanzas hacia New Hampshire, el estado que la semana próxima celebrará la segunda interna de la temporada -y la primera primaria propiamente dicha- tras el caucus (asamblea) de Iowa.
Clinton superó en Iowa a su rival el senador socialista Bernie Sanders y se convirtió en la primera mujer en ganar los famosos caucuses del estado, pero su diferencia fue tan exigua que los analistas anticipan que la interna demócrata será una larga competencia entre los sectores progresista y conservador del partido.
Del lado republicano, aunque no del todo inesperada, la victoria de Cruz constituyó un giro en una carrera que parece estar patas arriba, luego de semanas de liderazgo en las encuestas, tanto en Iowa como a nivel nacional, del magnate inmobiliario Donald Trump.
Con el 27,7% de los votos, el senador por Texas, un derechista ultrarreligioso resistido por el establishment republicano, convalidó en Iowa su gran apoyo entre los evangelistas, los votantes más activos y fervorosos del partido, y demostró su capacidad de montar una exitosa campaña de movilización de seguidores.
El segundo puesto de Trump, con el 24,3% de los votos, fue un humillante golpe para el jactancioso millonario, que había encabezado todos los sondeos durante semanas.
En tercer lugar, con el 23,1% de los votos quedó uno de los grandes ganadores de la noche, el joven senador latino por Florida Marco Rubio, quien duplicó los votos que le daban las encuestas y se catapultó por sobre los demás precandidatos a los que el establishment del partido prefiere por sobre Cruz y Trump.

DEMOCRATAS

Escrutada la totalidad de los votos, Clinton aventajó a Sanders por menos de la tercera parte de un 1%, apenas 49,8 % frente a 49,6 %, informó la cadena de noticias CNN.
Aunque el Partido Demócrata calificó la elección de "la más pareja en la historia del caucus demócrata de Iowa", la agrupación dijo hoy que no realizará un recuento de votos luego de que la campaña de Sanders afirmara que no tenía intenciones de "mirar atrás" e impugnar los resultados.
Con su victoria, Clinton se quedó con 23 de los delegados que Iowa envía a la convención nacional del partido que en julio proclamará a su candidato oficial, mientras que Sanders obtuvo 21. En la convención, los delegados deben votar por el candidato que ganó el caucus o primaria de su estado.
Dada su ventaja en superdelegados -dirigentes del partido que en la convención pueden votar por quien quieran y no están atados al resultado de la interna en su estado- Clinton tiene ya un total de 385 de los 2.383 delegados necesarios para hacerse con la nominación. Sanders, por su parte, suma 29.
Luego de salir tercera en el caucus de Iowa de 2008, una aliviada Clinton dijo hoy que se sentía "orgullosa" de haber triunfado.
"He ganado y he perdido allí, y es mucho mejor ganar", dijo la ex secretaria de Estado, ex primera dama y ex senadora por Nueva York, de 68 años, en un acto ante partidarios en la ciudad de Nashua, en New Hampshire.
De todos modos, quedó bien claro que los resultados fueron muy parejos como para tranquilizar a la campaña de Clinton.
Aprovechando el entusiasmo y el respaldo de los jóvenes y cierto hastío del partido con Clinton, Sanders ya fue capaz de poner un freno a lo que en algún momento se especulaba sería un paseo de la ex secretaria de Estado hacia una nominación segura.
New Hampshire, ideológicamente muy distinto a Iowa, presenta un enorme desafío para Clinton, quien enfrentará un electorado que se ha mostrado muy receptivo al mensaje de Sanders contra las grandes corporaciones y la creciente desigualdad entre ricos y pobres en Estados Unidos.
Ayer, Clinton llamó a los votantes demócratas a ser pragmáticos y a preguntarse si "esto sólo suena bien en los papeles o es algo realizable". "¿Y quién es más probable que cumpla?", agregó.
Sanders dijo también ayer que consideraba los resultados un "paso gigante" hacia la demostración de que un candidato viable a largo plazo.
"Estaremos en esto durante todo el camino", dijo a periodistas a bordo de su vuelo hacia New Hampshire.

REPUBLICANOS

Para los precandidatos republicanos, que son muchos más que los demócratas, New Hampshire es un terreno mucho menos religioso que Iowa, así como también un estado con un electorado mayormente indeciso.
Históricamente, New Hampshire ha favorecido a más candidatos moderados que Iowa, y el 40% del electorado del estado no está afiliado a ningún partido, lo que los habilita a decidir en la primaria de qué partido quieren participar en las elecciones del 9 de febrero.
Los sondeos muestran que la mitad de los votantes republicanos aún no decidieron a quién votar.
Esto podría ser una buena noticia para Cruz, quien, a diferencia de otros candidatos que ganaron en Iowa pero luego fueron quedando en el camino, ayer argumentó que su campaña tiene los recursos necesarios.
"Este es el poder de las bases conservadoras, y en este país hay una mayoría silenciosa", dijo Cruz a CNN.
"Este es un país de centro derecha. Este es un país construido sobre valores judeocristianos. Y el centro de mi campaña se basa en el sentido común", agregó el triunfador en Iowa.
Rubio también quiere seguir adelante, y su campaña anunció hoy el apoyo del único senador republicano afroamericano, Tim Scott.
Sus asesores presentaron los resultados de Iowa como una evidencia de que la interna republicana será una carrera entre tres, en un intento de forzar el abandono de los otros precandidatos del establishment partidario.
Pero eso no será fácil. El gobernador de Ohio, John Kasich; el ex gobernador de Florida, Jeb Bush; y el gobernador de New Jersey, Chris Christie, desembarcaron ayer en New Hampshire con una agenda cargada de actos.
Y también está Trump, quizás el candidato que más necesita una remontada luego de Iowa, después de haberse robado todas las cámaras y de liderar el debate durante meses.
Ayer, el magnate, de 69 años, acusó a los medios por su derrota, por haber desestimado sus esfuerzos.
"Como me dijeron que no me podía ir bien en Iowa, gasté muy poco allí -una fracción de lo que gastaron Cruz y Rubio-. Salí segundo cómodo. Un gran honor", escribió en su Twitter.
La primera víctima de Iowa fue el ex gobernador de Maryland, Martin O'Malley, quien no consiguió alcanzar el 1% de los apoyos en el recuento demócrata y anunció su retiro.
El ex gobernador de Arkansas y aspirante republicano, Mike Huckabee, cuya única esperanza era este estado de gran presencia de religiosos evangelistas, también anunció su retirada de un plantel de doce aspirantes.

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