Sacheri: "creo que uno de los grandes problemas del ser humano es la soledad"

Es esta la historia de un grupo de hombres, mejor dicho, del secreto de un grupo de vecinos en un pueblo de la provincia de Buenos Aires, O'Connor durante la crisis económica desatada por el neoliberalismo de los 90.

Con "La noche de la Usina", por la que ganó el Premio Alfaguara de Novela, Eduardo Sacheri construye un thriller rural durante la debacle que desataría el corralito bancario, una trama sin pavimento y con estafa de por medio, en la que rescata la "experiencia doméstica" para narrar una historia de crisis sin helicópteros ni hidrantes, pero con la rabia encendida de un grupo de hombres dispuestos a recuperar lo robado.
Es esta la historia de un grupo de hombres, mejor dicho, del secreto de un grupo de vecinos en un pueblo de la provincia de Buenos Aires, O'Connor (el mismo de "Aráoz y la verdad") durante la crisis económica desatada por el neoliberalismo de los 90. Es una trama de "revancha", como prefiere decir el autor, tras el saqueo bancario de los ajustados ahorros que lograron juntar entre todos para la compra de una acopiadora de granos.
Con la acción en primer plano, al mejor estilo western con territorios indómitos sin asfalto y poblado de personajes corrientes, "La noche de la Usina" (Alfaguara) podría leerse como una precuela de "Aráoz y la verdad" y como un aporte literario sobre el contexto de la crisis de 2001 pero desde la lupa cotidiana de las relaciones humanas, donde los sentidos que transitan las personas son los de dignidad, trabajo, tristeza y rabia.
-Télam: Expresaste que no te interesa que tus libros definan lineamientos políticos, sin embargo en esta novela retomás el estallido económico del año 2001, ¿creés que ese es un capítulo consensuado para indagar ficcionalmente?
-Sacheri: La novela arranca en el 2000 y no en el 2001. Recuerdo en la década del 90 la extraordinaria candidez de algunos... Lo de los consensos es bastante relativo, son un refugio tranquilizador para gente que a lo mejor debería estar un poco más inquieta y autocrítica en relación a cómo estuvo antes. No quiero polemizar.
T: Revisar el pasado reciente, ¿te supuso reinterpretarlo de una manera distinta?
S: Además de escribir soy profesor de historia, y esa la idea del pensamiento histórico, reinterpretar todo el tiempo, formularte nuevas preguntas y reconciliarte con la incertidumbre. Pensar una cosa y después volver a preguntártela. Me parece que es importante dejar abierta la incertidumbre.
-T: Se dice que tu literatura refleja historias de personas comunes, poco extraordinarias, que atraviesan hechos insólitos y hasta épicos. ¿Cómo entendés ese registro?
-S: Yo escribo para entender mejor mi propia vida. Mi vida está habitada por gente así, no está habitada ni por grandes empresarios ni políticos conocidos ni gente de los medios. La gente que puebla mi vida es anónima, entonces la de mi literatura también. No quiero decir que debe ser un axioma, en todo caso es un axioma para mí.
-T: De alguna forma en los personajes de "La noche de la Usina" sí hay definiciones en cuanto a buenos y malos, perdedores y ganadores...
-S: Bueno, es que para mí hay buenos y malos. Con los personajes me pasa lo mismo que con las personas: trato de entenderlas. Pero hay algunos que me caen mejor que otros porque profesan valores que yo intento compartir, pero busco darle voz a todos. No profeso un relativismo moral, claro que me hago preguntas pero no pretendo contárselas al lector.

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