Se alzaron con $8.000 en un asalto a una farmacia

Tres delincuentes ingresaron el lunes a las 21:30 a una farmacia situada en la esquina de La Nación y Olavarría. A punta de pistola se llevaron 8.000 pesos de la recaudación. Ayer la farmacia atendió con la puerta cerrada a través de una ventanilla con rejas.

Delincuentes vestidos con gorro, cuello polar y uno de ellos con una media en la cara asaltaron la sucursal de farmacia "La Nación" en el barrio Pueyrredón.
Los asaltantes vestían ropa oscura y dos de ellos estaban armados. En ningún momento dejaron ver sus rostros. Incluso hasta se ponían nerviosos si alguna de las víctimas los miraba a los ojos.
Eran las 21:30 del lunes, y los empleados ya estaban por cerrar la caja cuando ingresaron los ladrones. "Nervios, bronca e impotencia", fue lo que le quedó a uno de los empleados cuando el caño de una pistola le fue apoyado en la cabeza.
"¿Dónde está la plata, dónde está la plata?", le exigía el delincuente más decidido.
Los empleados le señalaron la caja registradora, pero como el ladrón encontró poco dinero regresó y le apuntó al hombre que atendía detrás del mostrador.
Y volvió a preguntar nervioso y presuroso dónde había más dinero. A la víctima lo apoyó contra un mueble y le volvió a poner la pistola en la cabeza, para finalmente llevarse los 8 mil pesos de la recaudación.
"Esta zona está terrible, todos han sido asaltados", lamentaron los empleados. La zona corresponde a la jurisdicción de la Seccional Tercera de Policía.
Ya hubo asaltos en comercios de las avenidas Polonia, Estados Unidos, Portugal.
Según fuentes consultadas por El Patagónico, pese al shock las víctimas atinaron a llamar al número de teléfono celular de la cuadrícula de la Seccional Tercera, pero no pudieron entablar la comunicación. Entonces uno de los damnificados debió llamar por teléfono fijo a la comisaría para que se acerquen.
La Brigada de Investigaciones trabaja en procura de identificar a los sospechosos. Hay imágenes de las cámaras de seguridad internas.
Ayer la farmacia atendía a través de una ventanita con rejas y con la puerta cerrada. "Los clientes se enojan, pero ¿cómo haces?", dijo una de las trabajadoras.
Es que el comercio carece de seguridad privada y los empleados están preocupados en resguardar su integridad física ante el avance de la delincuencia.

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario

Las Más Leídas del Patagónico