Se negaron a declarar los diez detenidos por la causa del otro "rey de La Salada"

Según los investigadores, los sospechosos de integrar la "asociación ilícita", exigían dinero a los puesteros que se apostaban en las calles aledañas al complejo Urkupiña para dejarlos trabajar y brindarles una supuesta seguridad.

Las diez personas detenidas en el marco de la causa del otro "Rey de la Salada" y acusados del delito de "asociación ilícita" se negaron a declarar ayer por la tarde, informaron fuentes judiciales.
En tanto, en las últimas horas se habían producido las detenciones de Luis Nelson Dávalos, hijo de uno de los aprehendidos, y Néstor López, quien se dedicaba a coordinar la "agencia de admisión" de puesteros que funcionaba en el complejo Urkupiña de la feria de La Salada, ubicada en Lomas de Zamora.
Según detallaron los voceros a Télam, López fue arrestado durante uno de los allanamientos realizados el jueves en el marco de la causa, mientras que Dávalos se presentó de forma voluntaria ayer a la mañana en la fiscalía a cargo de Sebastián Scalera, quien interviene en la causa y que en junio pasado encabezó una investigación que llevó a la detención del empresario Jorge Castillo, apodado "El Rey de la Salada".
Estas detenciones se suman a las producidas durante el "Operativo Salada 2", realizado por personal de Gendarmería Nacional (GNA) y de las Policías bonaerense y de la Ciudad, que comenzó el jueves por la noche en varios puntos del conurbano.
Durante esos operativos fueron detenidos Enrique Antequera, sindicado como administrador de Urkupiña y conocido como el otro "Rey de La Salada", junto a Roberto Ríos y Edwin Saravia Rodríguez, identificados como "socios comerciales" del primero y de quienes se sospecha "tenían una dedicación política en la zona de Lomas de Zamora".
Durante esa serie de operativos, también se capturó en la localidad de Caseros a Diego Barreda, un exoficial subinspector de la Policía bonaerense que ya había estado detenido por encubrimiento en el marco de la causa que siguió al atentado a la mutual judía AMIA en 1994.
En otro de los allanamientos, realizado en el partido de Berazategui, fue aprehendido Nelson Dávalos, efectivo retirado de la Policía Federal (PFA) y padre del hombre que quedó detenido ayer a la mañana en la sede judicial dirigida por Scalera.
En tanto, durante la madrugada del viernes las fuerzas de seguridad habían arrestado a tres barrabravas del club Boca Juniors en la localidad de Villa Centenario y otros puntos de Lomas de Zamora, que fueron identificados como Ruperto "Toro" Barraza, Santiago Vélez Robles y Marcelo Aravena, todos integrantes de la facción conocida como "La Doce".
Las fuentes indicaron a Télam que hasta ayer al mediodía todos los detenidos estaban alojados de manera provisoria en el penal de Olmos, ubicado en el partido de La Plata, desde donde iban a ser trasladados bajo un fuerte operativo de seguridad hasta los tribunales ubicados en las calles Camino Negro y Larroque, en la localidad de Banfield, para ser indagados.
En primer lugar, Antequera, Ríos, Saravia Rodríguez, Vélez Robles y Aravena se negaron a declarar por tres delitos de "coacción" que se les imputan y por ser presuntos jefes de la asociación ilícita.
Por otro lado, Barraza, Dávalos y su hijo negaron declarar en calidad de "organizadores", mientras que Barreda y López tomaron la misma decisión, acusados de ser "miembros" de la asociación.

EXTORSION

Según los investigadores, la asociación exigía dinero a los puesteros que se apostaban en las calles aledañas al complejo Urkupiña para dejarlos trabajar y brindarles una supuesta seguridad.
Si bien oficialmente dentro del complejo funcionan 2.000 puestos, se cree que en los alrededores del lugar están instalados unos 15.000 que, cuyos inquilinos debían pagarle a Antequera un canon por "seguridad y limpieza".
Sobre la causa, la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, consideró el viernes en rueda de prensa que el procedimiento "es histórico" porque "se logró el desbaratamiento de una asociación ilícita que trabajaba subsumiendo a mucha gente y a muchas voluntades".
"Había un modus operandi bastante similar" al que llevaba adelante Castillo en el complejo Punta Mogotes, agregó, "con aprietes, extorsiones y cobros a todas las personas que trabajaban en esta feria".
Acompañada por su par bonaerense, Cristian Ritondo, la funcionaria también destacó la coordinación de los efectivos de seguridad en el desarrollo del procedimiento al señalar que "nunca se había logrado un trabajo tan mancomunado de fuerzas trabajando en paralelo".
"Para nosotros es muy importante haber trabajado en equipo, para seguir avanzando sobre mafias que toman el espacio público y que se adueñan de la vida de la gente", concluyó.
Horas después, cerca de las 16, unas 30 personas que dijeron ser vendedores del complejo Urkupiña se reunieron en la puerta del predio para garantizar que ayer los dejaran ingresar para trabajar y reclamar por la liberación de Antequera.

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