Se registró con datos falsos en el hotel

Tal como había adelantado El Patagónico, mientras la Policía de Chubut lo buscaba en Comodoro Rivadavia, César Hernández vacacionaba en Puerto Madryn. Se alojó el 1 de julio en un hotel de cinco estrellas con el nombre de Ramón Alberto Barros. Junto a una joven de 22 años, que no se registró, consumieron desayunos, almuerzos y cenas en la habitación de la que casi no salían. A veces bajaba él y sólo para navegar por internet.

Mientras la Policía de Chubut lo buscaba en Comodoro Rivadavia, César Alejandro "Chatrán" Hernández estaba alojado en el hotel más importante de Puerto Madryn, frente a la playa. Se registró el 1 de julio con nombre y documento falsos.
Su peinado extravagante y su elegancia en la vestimenta lo hicieron pasar desapercibido en ese ambiente. La ocupación que declaró en el hotel fue la de "comerciante" y que residía en Rada Tilly.
Así "Chatrán", entre verdades y mentiras, permaneció por más de seis días en uno de los hoteles más lujosos de la provincia, con una vista privilegiada del mar. Gozaba de unas pequeñas vacaciones mientras en esta ciudad se detenía al oficial de policía, Pedro Lázaro Benítez; a una pareja de regenteadores de un departamento vip y en Trelew se le allanaba la oficina de la Unidad Regional de esa ciudad al ex jefe de la Seccional Primera de Comodoro Rivadavia, Alejandro Pulley.
La División Sustracción Automotores de Comodoro Rivadavia tenía el dato extraoficial de que "Chatrán" había viajado el mismo 1 de julio en colectivo desde la terminal de ómnibus de Comodoro Rivadavia hacia Puerto Madryn, pero el prófugo recién pudo ser detenido cuando desconfiaron de él desde el propio hotel.
Según pudo averiguar El Patagónico, Hernández pasaba la mayor parte del tiempo en su habitación, aunque bajaba a la sala principal en algunas ocasiones para conectarse con su notebook, pese a que en el cuarto tenía Wi-Fi.
Desde esa computadora al parecer publicaba comentarios y posteaba fotografías de su paseo por el puerto. Uno de ellos fue a las 10:20 del lunes, justo cuando lo buscaban en Comodoro Rivadavia y no lo encontraban. De ese posteo dio cuenta este diario en ediciones anteriores.
En las pocas veces que "Chatrán" salía del hotel, se lo observaba paseando durante las tardes por la playa, abrazado a una joven. Pese a que luego se comprobó que ella no estaba registrada en el hotel, ambos consumían todas las comidas: desayuno, almuerzo, merienda y cena.
"Chatrán" no escatimaba en gastos. Desde el hotel lograron que sólo pagara los primeros tres días de alojamiento. A partir de allí siempre daba alguna excusa, hasta ayer a la madrugada que lo capturaron.
Dicen que amenazó con tirarse por la ventana, pero ya un policía lo flanqueaba desde el balcón. Fue detenido y puesto a disposición de la Oficina Judicial.

EL MISMO ARDID
En las intervenciones telefónicas a partir de las que se lo vincula con la asociación ilícita por la que está imputado, surge que "Chatrán" Hernández se hacía pasar por algunas personas importantes para valerse de legitimidad en sus supuestos negocios. Se hacía llamar con apellidos de un ex jefe de la Brigada de Investigaciones, de un jefe actual de comisaría de Comodoro Rivadavia y hasta de un ex juez de faltas.
De acuerdo a la investigación judicial, la función de Hernández en la banda que tenía protección policial era la de alquilar camionetas bajo un contrato para su empresa ficticia, "Petro Energy", contrato que nunca cumplía. Las víctimas siempre eran ciudadanos de Las Heras, Caleta Olivia o Río Gallegos porque al parecer por esos lugares sus antecedentes no eran conocidos.
El contrato de alquiler se realizaba por tres meses, tiempo que le servía al estafador para vender la camioneta que "colocaba" en el corredor patagónico con la ayuda de los gitanos que contactaba el colombiano Juan "Maycol" Cuellar Gamboa.
El mismo modus operandi que utilizó en el hotel de Puerto Madryn donde fue detenido, "Chatrán" ya lo había aplicado en otros lugares.
Tiene una denuncia similar en el hotel WAM de Comodoro Rivadavia, que data del año pasado. Cuando llegó el momento de pagar, después de alojarse y consumir alimentos y bebidas junto a una mujer, dijo que iba a ir a su auto a buscar el número de CUIT, pero nunca más volvió.
En 2012, lo deportaron de República Dominicana por el mismo ardid. También hizo lo mismo en un hotel de Camarones y hasta cargó nafta en una estación de servicio de Esquel en la que también se fue sin pagar, de acuerdo a las denuncias.
Pese a que lo "escrachan" reiteradamente en las redes sociales por sus negocios poco confiables, siempre algún incauto termina cayendo en sus redes. Si hasta el otro diario que se imprime en esta ciudad alguna vez apoyó supuestas causas solidarias de este extravagante personaje.

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