Se va Autobuses y esta medianoche Caleta Olivia se queda sin colectivos

Los colectivos amarillos ya no serán parte del paisaje urbano de la ciudad del Gorosito a partir de las 0 del lunes ya que se expira la prórroga del contrato que acordó el municipio con la empresa Autobuses S.A. y para colmo, la licitación para un nuevo servicio fue declarada desierta. Comienza un martirio económico para los usuarios de bajos recursos.

Caleta Olivia (agencia)
Una sucesión de complejos problemas, no exentos de cuestiones políticas que comenzaron hace varios años llevaron a la penosa situación que desde esta medianoche dejará a Caleta Olivia sin servicio de colectivos.
Todo comenzó hace poco menos de diez años, cuando el entonces intendente Fernando Cotillo creó la empresa Urbano Sociedad del Estado con minibuses de color marrón-anaranjado que cubrieron la imperiosa necesidad de contar con este tipo de servicio público en una ciudad que demográficamente crecía a pasos agigantados.
Luego, cuando asumió José Córdoba, esa empresa fue disuelta y reemplazada por Autobuses S.A. que pertenece a un grupo de capitales santafecinos, con la cual el municipio estableció un contrato de asociación.
Con el transcurrir del tiempo, el servicio se fue deteriorando y se produjeron una infinidad de conflictos laborales, en gran parte por demoras en el pago de salarios, sobre todo en los últimos doce meses, al tiempo que cada día eran menos las unidades que circulaban por los cinco ramales.

LICITACION DESIERTA
Ese convenio venció a fines de 2015 y con la llegada de Facundo Prades a la comuna, se estableció una prórroga del servicio por dos meses que oficialmente vence mañana a las 0.
En ese lapso, se sabe que a través del gremio que nuclea a los 42 trabajadores (en su mayoría choferes) se establecieron contactos con la empresa CMC que presta servicio a una empresa minera en Perito Moreno, supuestamente con la finalidad de establecer un convenio directo dada la premura del caso.
Sin embargo, se dice que Prades puso algunos reparos y que antes de llegar a un acuerdo quería poner firmes condiciones, por lo cual las negociaciones no prosperaron.
De todos modos el municipio llamó a licitación para reemplazar a Autobuses y dos empresas compraron pliegos (serían CMC y Petrosar), pero a la hora de la apertura de sobres, no hubo ofertas económicas.
No se sabe oficialmente acerca de las razones de esta instancia, pero voceros ligados a los choferes dijeron a El Patagónico que las empresas que inicialmente estaban interesadas desistieron a último momento de presentar propuestas debido al cúmulo de penalizaciones y multas que se establecían para el futuro contrato.
Y mientras Prades continuaba inmerso en la tarea de gestionar fondos para pagar sueldos a una sobresaturada franja de empleados municipales de planta permanente, contratados, de planes sociales y cooperativas (más de seis mil), además de vociferar a los cuatro vientos y presentar denuncias penales por el pésimo legado que le dejaron los funcionarios del Frente para la Victoria "en todas sus expresiones", el tiempo del fin de circulación de Autobuses se acercó inexorablemente.

FINAL ANUNCIADO
En cierta manera, la gente ya estaba dejando de utilizar las unidades amarillas en las últimas semanas ya que su paso por las distintas paradas era muy espaciado.
Ayer mismo, El Patagónico constató que pasaban cada noventa minutos y que solo había seis micros funcionando en cuatro de los cinco ramales. La mayoría de las unidades permanecían en la base del barrio Malvinas Argentinas y eran contadas las que estaban en condiciones mecánicas de circular.
Ahora los trabajadores de Autobuses, a partir de un acta que se firmó oportunamente, pasarán a depender del municipio, el cual deberá afrontar los salarios hasta tanto aparezca otra empresa del rubro, pero por el momento no hay indicios firmes de que ello ocurra pronto.

COSTOSAS ALTERNATIVAS
A su vez, los usuarios de bajos recursos, quedaron indefensos, sobre todo aquellos que viven en barrios alejados del micro centro. A modo de ejemplo, los residentes en el Rotary 23 y en el Bicentenario -este último se encuentra a más de tres kilómetros del casco urbano- que no tengan medios de movilidad propios, deberán cubrir ese trayecto a pie o bien afrontar los gastos de autos de alquiler.
En ese punto vale mencionar que un viaje en remis cuesta entre 70 y 80 pesos, según la cooperativa que utilicen, en tanto que el servicio de taxis es algo más caro y varios vecinos aseguraron a este medio que la tarifa supera holgadamente los 100 pesos.
Muchos usuarios deben trasladarse al centro dos veces por día por razones laborales y a esto hay que sumarle que ya comienzan las clases en las escuelas y son centenares los chicos que requieren del servicio público.

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