Sederías Dalí cierra sus puertas y paga el 50% de las indemnizaciones con telas

La sucursal local del comercio textil cerrará sus puertas hoy después de 42 años de actividad ininterrumpida. La propietaria de la firma notificó a sus cinco empleados que no puede abonar el total de sus indemnizaciones con dinero en efectivo y les ofreció pagarles una parte con rollos de tela.

El 24 de noviembre de 1975 en Comodoro Rivadavia abrió sus puertas “Sederías Dalí”, una de las grandes empresas textiles del país que llegó a emplear a más de 60 personas en diferentes ciudades, ofreciendo asesoramiento en productos que se destacaban por su diseño y calidad.
Sin embargo, hoy luego de 42 años de trabajo ininterrumpido, el tradicional local de la calle San Martín que supo ser escenario de desfiles de bellas modelos en su época más glamorosa, no abrirá sus persianas, en otro golpe al comercio y a la industria textil de la ciudad, tras el cierre de la historia fábrica de la compañía Guilford.
Según confirmó El Patagónico, el cierre del emblemático comercio es un paso más del ocaso de la empresa oriunda de Bahía Blanca. Hace cinco años, la firma comenzó a tener problemas en su estructura financiera y comenzó a deshacerse de sus sucursales. Primero fue Neuquén y General Roca, luego Trelew y ahora llegó el turno de Comodoro.
El personal de la sedería fue notificado hace una semana con una curiosa propuesta: pagarles la mitad de las indemnizaciones en rollos de tela y el restante en efectivo ante la imposibilidad de abonar el total de las liquidaciones finales.
Esta situación generó controversia entre los cinco empleados ya que algunos aceptaron esta metodología de pago y otros se opusieron a “regalar más de 20 años de trabajo”. No obstante, se comunicaron con el contador de la firma y éste les aseguró que no había dinero para llegar a un acuerdo y tampoco para abonar el aguinaldo, por lo que el pago además de ser parcial será en cuotas.

"ESTO SE VEIA VENIR"
Ayer los empleados que aceptaron el pago de una parte de sus indemnizaciones con rollos de tela realizaban un inventario para ver qué productos le podía servir a cada uno de ellos para sus futuros emprendimientos.
Los trabajadores trataban de llevar la jornada de la mejor manera posible sabiendo que a partir de mañana estarán desempleados, en medio de un contexto de crisis que afecta a la ciudad y al país.
El gerente de la sucursal local, Antonio Gelinger, explicó que el cierre de la tienda era predecible por la situación que atravesaba la compañía hace varios años. "El tema pasa porque la dueña tiene 84 años. En marzo cerró la sucursal de Trelew y ahora cerramos nosotros. Solamente queda Bahía Blanca”, señaló.
"Ella confiaba en que el hijo iba a poder levantar la empresa, pero lamentablemente murió de un paro cardiaco a los 54 años, sumado a que ya no se vende tanto como antes", admitió.
Para Gelinger el cierre no es consecuencia "del temporal que sufrió Comodoro, ni de la crisis económica. Esto cierra porque ya tenía problemas de hace tiempo”, señaló, confirmando que ante esta situación la empresa ya había jubilado al personal más antiguo para tratar de encontrar un alivio económico.
El gerente también se refirió a la modalidad de pago y señaló: "es una decisión de cada uno. Yo pasé mi vida acá. Toda mi vida es esto. A mí me ofrecieron quedarme con el local, pero ya no tengo 50 años. Por eso le recomendé a la gente joven que continúe por su parte porque ellos tienen más fuerza que yo. La clientela está y es de ellos".
Y lamentó: "en estos días era cuando teníamos más actividad por el tema de las fiestas, pero hace un mes entregamos los últimos trabajos y no tomamos más porque sabíamos que esto no daba para más”, haciendo referencia a la confección de vestidos para cumpleaños de 15 y fiestas de egreso o casamientos, una marca registrada de esta casa que le dice adiós a la ciudad tras casi medio siglo de vida.

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