Señales de alerta ante la Bulimia

La persona con bulimia está obsesionada por su apariencia física y con la necesidad de adelgazar. Sufre a su vez una distorsión de su propia imagen viéndose con más peso del real y no es consciente del riesgo que acarrean estas conductas destructivas.

La bulimia es un trastorno alimenticio que se caracteriza por la necesidad de comer grandes cantidades de comida en tiempos muy cortos (atracón) para, luego, vomitar y eliminar el exceso. A esta conducta le siguen períodos de poca ingesta o períodos de ayuno hasta que se vuelve a cometer otro atracón. Cada atracón, es acompañado por un sentimiento de culpa que debe compensarse con vómitos o la ingesta de laxantes o diuréticos.
Al igual de lo que ocurre con la anorexia, esta relación con la comida es sólo una manera de lidiar con la ansiedad y el estrés. El atracón con comida y el acto posterior de vomitar, alivia la tensión y le genera bienestar, momentáneamente. Le brinda la sensación de tener el control.
Los episodios de atracón y vómitos son el síntoma típico. Debe darse durante un período de varios meses para que se considere que se está en presencia de la enfermedad.
A diferencia de lo que ocurre con la anorexia, las personas con bulimia pueden estar dentro de los parámetros de peso saludables. Sin embargo la obsesión por la apariencia física, y el descontento por la propia imagen, son característicos.
Otras señales de alerta son:
- La obsesión por la actividad física.
- La necesidad de comer rápidamente.
- La necesidad de comer a escondidas por vergüenza.
- La necesidad de comer exageradamente hasta estar incómodamente lleno.
Esta enfermedad puede aparecer acompañada por otros desórdenes como ansiedad, depresión y/u otras adicciones.
En general afecta más a mujeres más que a hombres. Sin embargo ambos pueden ser víctimas de los distintos factores que pueden conducir a la enfermedad:
- Presión por cumplir con ciertos modelos irreales de belleza.
- Influencia de padres o amigos que adhieren a estos modelos.
- Vivencia de hechos traumáticos y/o estresantes (como ser víctima de ataque o violación).
- Baja autoestima.

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