"Sentí asco y dolor, solo alcancé a decirles que la iban a pagar"

Por primera vez Maximiliano Almonacid habló de forma pública respecto a la madrugada trágica de enero de 2012 cuando fue sometido en un calabozo a vejaciones por parte de un grupo de efectivos policiales. El joven recordó cómo fue levantado, quiénes perpetraron el abuso y lo que sintió después de semejante maltrato. Después del duro relato, se determinó un cuarto intermedio hasta el próximo lunes.

Ayer se llevó a cabo la segunda jornada del juicio oral y público sobre el caso de abuso ocurrido en la Seccional Segunda de Trelew el 18 de enero de 2012. El caso, tuvo como lamentable protagonista a Maximiliano Almonacid, un joven de 16 años (al momento del hecho) que ayer brindó su relato ante los efectivos señalados como autores de las agresiones y la violación.

Luego de un cuarto intermedio concedido ante un pedido de cambio de abogados de los imputados, se dio paso al testimonio más duro, el de Maximilano, quien relató los hechos ocurridos respondiendo a cada consulta de la fiscal María Tolomei.

Almonacid, acompañado por integrantes del servicio de asistencia a la víctima del delito (savd), contó con quién y dónde asistió esa noche cuando tenia un franco en su trabajo y el momento en que fue abordado por la policía justo en la vereda de su propia casa.

Muy cerca de su vivienda, cuando caminaba con su novia mientras discutían, tuvo un enfrentamiento con un hombre de alrededor de 40 años, que según sus dichos, intentó separarlo de su novia: "a este hombre no lo había visto nunca, no lo conocía", y dijo que en medio de la discusión, se enfrentaron a golpes e incluso apedreó el vehículo del hombre. En medio de este episodio, su novia y amigos se alejaron, y quedó solo a pocos metros de su vivienda cuando fue abordado por la policía.

"Cuando aparecieron los patrulleros con los policías se abalanzaron sobre mi". Tratando de ingresar a su casa, se tomó de las rejas, pero según contó, era golpeado en todo su cuerpo, intentando pedir por la presencia de su madre. De allí fue ingresado violentamente a uno de los móviles, donde esposado, seguía siendo golpeado, pudiendo identificar a dos policías: uno grandote y otro de cara blanca: "mientras me pegaban pensaba que me llevaban a la comisaría y ahí me largaban normalmente...jamás imaginé lo que me iba a ocurrir", expresó en otra parte de su declaración.

DESGARRADOR

Sin embargo, en la seccional segunda se encontró con más actitudes violentas. Le decían que había robado, y pudo identificar a "uno morocho grandote y otro lo alcancé a ver y se llamaba Treuquil porque lo conocía de la iglesia". Mas adelante, quebrándose en varias oportunidades señaló: "me pusieron contra una pared en un cuarto dentro de un calabozo, yo sentí que queda uno solo que me tenía y me tapó los ojos, esposado por delante, me hacen apoyar los brazos, me bajan los pantalones, el calzoncillo y después me penetran con algo..." En medio del llanto expresó: "yo siento que este grandote ahí me dice que ahora vas a gritar como mamá, siento que me penetran varias veces con algo..."

Ante las preguntas, manifiesta que por lo que sintió se trataba de un machete o bastón, y calculaba que eran mas de dos los que estaban ahí. Después lo llevan con los pantalones bajos y le van pegando de costado con el propio cinto que usaba en sus ropas: "fue tan doloroso que lo único que hice fue cerrar los ojos y aguantar, quería salir de ahí, de ese maldito lugar, irme a mi casa y hasta matarme". Luego, cuando pudo reincorporarse, aseguró que "sintió asco y dolor y les alcanzó a decir que le iban a pagar por lo que habían hecho".

En otra parte de su deposición ante las partes presentes en este juicio, dijo que no quería contar porque tenía miedo y un poco de vergüenza: "nunca pensé que algo así me iba a pasar, no soy una mala persona, nunca había estado en una comisaría", agregando que a Treuquil le alcanzó a decir que lo conocía, a lo que éste hizo caso omiso y solo le pidió que mantuviera silencio. Aseveró que no comentó nada, solo quería llegar a su casa, hoy no esperaba estar sentado acá, en su cabeza solo se cruzó en aquel momento hacer justicia por mano propia: "me dolió, me duele todo lo que me pasó, no sabía qué hacer, cómo aguantar tanto dolor y bronca, tenía ganas de matarme...", dijo en otro tramo de su extensa exposición.

La exposición de Maximiliano fue el único testimonio escuchado ayer. Para hoy está prevista la proyección de las ruedas de reconocimiento realizadas en 2012. En tanto, los integrantes del tribunal, Marcelo Nieto Di Biasse, Fabio Monti y Ana Laura Servent, dispusieron que el juicio continúe el próximo lunes a partir de las 13, previéndose que podría extenderse la jornada hasta las 15 aproximadamente, para lo que serán convocados nuevos testigos de las partes.

MANIOBRAS DILATORIAS

Al inicio de la audiencia de ayer el acusado Aníbal Muñoz informó al tribunal que desistía de seguir siendo defendido por Guillermo Hervida, debido a diferencias surgidas con el abogado, cuestión que fue confirmada por el letrado. Ante esto, Muñoz indicó que designaría al doctor Del Mármol, pero se debe contar con la aceptación en tal sentido, a la vez que el defensor público Lisandro Benítez indicó que no podía hacerse cargo por presuntos intereses contrapuestos con los de su defendido Carlos Pato.

El Ministerio Público Fiscal indicó que era la defensa pública quien debía hacerse cargo en forma inmediata, sugiriendo que se trataba de una nueva maniobra dilatoria para no permitir el comienzo efectivo del juicio. Finalmente, luego de un breve cuarto intermedio, los integrantes del tribunal comunicaron que mientras el doctor Del Mármol se haga presente y de su conformidad, el acusado deberá seguir siendo representado por el doctor Hervida, dejando abierto el debate.

Luego de esta alternativa recién el Ministerio Público Fiscal, representado por la fiscal general María Tolomei y el funcionario Enrique Kartenmeier, y la querella a cargo de Germán Kexel, convocaron al recinto a Maximiliano Damián Almonacid.

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