Sergio Ramírez ofrece una relectura del antiguo testamento en clave femenina

La historia se construye a través de una trama alejada de pasivas y abnegadas sumisiones y más bien repleta de gestos rebeldes y mujeres que cuestionan.

Con su última novela "Sara", el escritor nicaragüense Sergio Ramírez hilvana una historia inspirada en la exégesis bíblica, la de Abraham y Sara, y la interviene con humor y transgresión, a través de la lectura ingeniosa de un narrador que se coloca como un Dios que todo lo ve pero "en los márgenes de la historia, aunque muy cerca de ella, siendo su cómplice".
Según el libro del "Génesis" Sara es la esposa de Abraham, el patriarca hebreo, y madre de Isaac, pero poco se cuenta allí acerca de las posibilidades que emergen de ese acantilado de relatos. A esa tarea se dedicó el nicaragüense en su última novela, en la que construye una trama alejada de pasivas y abnegadas sumisiones y más bien repleta de gestos rebeldes y mujeres que cuestionan.
De Managua a Buenos Aires, para participar como jurado del Premio Clarín de Novela, Ramírez (1942), el autor de "Margarita, está linda la mar" cuenta en una entrevista con Télam que a esas escrituras sagradas llegó por la inquietud del "novelista" pero también "por tradición familiar: mi abuela materna era evangélica, la escuchaba leer la Biblia y entonces me aficioné a ese lenguaje, sobre todo a la traducción al español de lo que se llama `La biblia del oso`".
-En "Sara" (Alfaguara), usted se inspira en la pareja bíblica de Abraham y Sara y lo hace interviniendo el texto mismo...
-Precisamente, intervenir, eso es lo que hice: abrí las líneas de esa historia y trabajé sobre el texto pero alterando en primer lugar la estructura. No quería escribir un relato lineal, sino escoger un momento de partida que es cuando los enviados del Mago (Dios) visitan una vez más a Abraham para decirle que su mujer va a salir embarazada pero al mismo tiempo para decirle que los acompañe a Gomorra y Sodoma porque van a destruir las dos ciudades.
-La elección de un relato de estas características, ¿qué le permitió indagar?
-Tiene la ventaja de que por ser escueto no quiere decir que se haga denso, y por lo tanto se presta mucho a exploraciones y diversas lecturas; tiene muchos misterios, cosas dichas a medias, otras de paso. Pero la importancia de un escritor es que abriendo las líneas, uno puede meterse y encontrar muchas historias sumergidas.
-De todas esas historias posibles, en esta novela eligió la historia de Sara, la esposa de Abraham.
-En esa parte del `Génesis` hay tres historias de mujeres, yo me concentré en Sara que es la fundadora, una mujer que sin saber por qué emprende un viaje a lo desconocido en un mundo como el de entonces, a una tierra muy lejana, inhóspita, donde se profesaba otra religión, otras costumbres.
Ella empieza a preguntarse por qué tiene que obedecer cosas que le parecen absurdas; son interrogantes vitales frente a la pasividad del marido. Toma la iniciativa de interrogarse y de interrogar y enfrentar al Mago, y es aquí donde nace el conflicto de la novela.
-La decisión de narrar desde la mirada de una mujer, ¿tiene que ver con una reivindicación?
-Mi interés era escribir una historia atractiva que revelara la historia de una mujer en esas condiciones, me parece que si la historia es eficaz, el lector es quien saca sus propias conclusiones. Yo nunca he creído que en la novela hay que tomar partido ni contra el feminismo ni a favor, ni contra el bien ni contra el mal. Simplemente el narrador tiene que exponer los hechos e inducir al lector a sacar sus conclusiones.
-La historia está relatada por un narrador que todo lo ve, un poco como el Mago o como Dios ¿Qué se propuso?
-El escritor tiene que convertirse en un cómplice de Sara y tratar de situarse lo más cercano a ella, a pesar de que el narrador no soy yo, sino que elijo un narrador intermedio. Primero hubo que dilucidar quién iba a narrar, yo elegí un narrador que pudiera saberlo todo y jugar con el tiempo, con el espacio, ir hacia adelante, hacia atrás, colocarse en el margen de la historia y narrar de ese margen, pero muy cerca de ella, siendo su cómplice.
-¿Cómo fue el proceso literario y de investigación?
- Hay momentos que para poder mentir con propiedad hay que usar elementos verídicos. El lenguaje, como en cualquier libro, viene a ser todo y aquí fue la exploración de un territorio absolutamente desconocido, muy escueto porque no hay que olvidarse que es un mundo sin palabras, una historia que todavía no es historia, sino que es prehistoria.

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