Shakespeare y Beckett en la cárcel, en Londres y Buenos Aires

El dramaturgo se prepara para estrenar en mayo en el Centro Cultural de la Cooperación "70 días", unipersonal de Laura Garaglia interpretado por Anahí Martella.

El director argentino Sergio Amigo vivió 15 años en Londres, desde donde desarrolló una actividad teatral que lo llevó a lugares remotos, fundó una librería especializada y dictó clases de teatro en las cárceles, actividad que retomó en su regreso al país, mientras se prepara para estrenar en mayo en el Centro Cultural de la Cooperación "70 días", unipersonal de Laura Garaglia interpretado por Anahí Martella.
Télam: -¿Cómo sobreviviste los primeros años en Londres?
Sergio Amigo: trabajé como vendedor en un negocio de comida orgánica, lo que me permitió practicar el idioma a diario, aunque constantemente extrañaba no hacer teatro. Así que me aprendí 50 sonetos en español, compré un viejo proyector de diapositivas para proyectar los textos en inglés, y por primera vez en mi vida subí solito mi alma a un escenario.
El espectáculo -"Los sonetos de William Shakespeare", así, en español- lo terminé haciendo en todo el mundo. Comencé en Londres, luego Stratford-upon-Avon, Newcastle, Estambul, Cáceres en España, Sydney, Calcuta... Pasaron los años y con mi inglés bastante bien decidí presentar una solicitud de trabajo como profesor de teatro en el Morley College, un establecimiento emblemático fundado con el fin de proveer educación a la clase obrera en el siglo XIX.
T: -Fue un verdadero desafío.
SA: me dieron un curso, "Acting Shakespeare" y terminé trabajando allí por más de seis años. ¡A veces me detenía a pensar cuán bizarro era estar allí enseñando Shakespeare a los ingleses! Al mismo tiempo actuaba y dirigía para la compañía de John Calder dedicada a Samuel Beckett. Los cuarteles centrales de la compañía funcionaban en el sótano del Calder Bookshop, la librería de John, quien había sido el editor y uno de los mejores amigos de Beckett. Pasó el tiempo y John, debido a su edad, se retiró. El lugar iba a convertirse en local de una cadena de comidas rápidas.
T: -¿Fue el principio de la librería?
SA: entonces llamé a tres amigos, un argentino (Luis Gayol) y dos ingleses (Daniel Kelly y Mark Newman), todos vinculados al teatro, y aunando esfuerzos, pudimos rescatarlo y al nombre original, The Calder Bookshop, le agregamos "& Theatre". Vendemos libros de teatro y política y al fondo, separándola de la librería por una cortina, construimos una pequeña sala de teatro. Además de poner en escena un promedio de cuatro o cinco obras por año, todas con fuerte contenido social, organizamos cursos de Teatro del Oprimido, ciclos de cine político, charlas y debates. Es en nuestro teatro donde cada año dedicamos un mes a Teatro x la Identidad en inglés.

TEATRO PERSONAL
T: -¿Cómo fue tu actividad teatral personal allí?
SA: a esta altura dirigí más obras allí que aquí; al principio sólo Shakespeare y Beckett. Luego, en mi teatro, una serie de obras políticas, muchas de ellas que salen de gira. Hemos recorrido Irlanda, hemos trabajado en Manchester y en Liverpool y hasta trajimos una a Buenos Aires.
T: -¿Eso te permitió repetir la experiencia aquí?
SA: a mi regreso hace un año tuve la fortuna de ser convocado por Luis Sanjurjo, de la cooperativa En Los Bordes Andando, para sumarme e impartir talleres en el Penal de Marcos Paz para jóvenes adultos. Para mi sorpresa, ya que las noticias que me llegaban por parte de la prensa eran espantosas, muchos aspectos de la educación en cárceles funcionan infinitamente mejor aquí que allá. Por ejemplo, la obligatoriedad de la educación primaria y secundaria.
Entonces puedo ocuparme de mi tarea específica, mientras que en Londres muchas veces, tenía que dedicar parte de las clases a leer y a escribir, dado los porcentajes de analfabetismo de la población. Así y todo, en Londres sacamos el primer premio a nivel nacional en los Koestler Awards por una obra radial escrita por los alumnos sobre la vida de Nelson Mandela y su amor por Shakespeare, especialmente por "Julio César".

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