Soledad Quereilhac rastrea los orígenes de la literatura fantástica en Argentina

La autora se internó durante meses en archivos y bibliotecas para desentrañar una saga de relatos fantásticos disparados por la agenda científica de la época, la mayoría empecinados en tornar verosímil lo sobrenatural con argumentos expropiados de la ciencia.

Mucho antes de que Borges le diera un giro decisivo al género, la literatura fantástica se abasteció de un imaginario científico atravesado por el optimismo frente a los avances del conocimiento que captó el interés de escritores como Horacio Quiroga, Eduardo Holmberg o Leopoldo Lugones, según rastrea Soledad Quereilhac en su libro "Cuando la ciencia despertaba fantasías".
Avanzado el siglo XX se instalarían la ambigüedad y la duda por el alcance de esos conocimientos pero de esa declinación ya no se ocupa "Cuando la ciencia despertaba fantasías", el ensayo de Quereilhac que tuvo como punto de partida la coincidencia entre una nota publicada en 1880 sobre el caso de una niña atacada por un bicho alojado en su cama y el célebre relato "El almohadón de plumas", que el uruguayo Quiroga escribió un cuarto de siglo después.
La autora se internó durante meses en archivos y bibliotecas para desentrañar una saga de relatos fantásticos disparados por la agenda científica de la época, la mayoría empecinados en tornar verosímil lo sobrenatural con argumentos expropiados de la ciencia.
Bajo la figura de la conjeturalidad, un término acuñado por el italiano Umberto Eco, Quereilhac analiza las narrativas dispares y heterogéneas de escritores como Eduardo Holmberg, Leopoldo Lugones, Horacio Quiroga y Atilio Chiappori en una doble operación que documenta la fascinación de estos autores por la ciencia y desmonta las visiones clásicas en torno al surgimiento de la literatura fantástica en la Argentina.
"Autores que frecuentaron el género en el período de entre siglos, mucho antes de los aportes que hizo el grupo Sur, hay muchos: Ricardo Rojas, Juana Gorriti, Eduardo Wilde, Carlos Monsalve... Hablamos de escritores del siglo XIX que tal vez no sean tan memorables pero si la pregunta no es tanto por la calidad de esa literatura si no por aquello de la cultura de su tiempo que logró cifrar, se vuelven interesantes -destaca Quereilhac a Télam-. Estos autores y sus textos componen documentos culturales: es la forma en que la literatura habla de su historia. El tema de si son buenos o malos textos es sólo atendible a la hora de pensar un canon".
"Obviamente que el grupo Sur complejiza la literatura fantástica y expresa todo un clima de época centrado en toda esa élite que se siente desplazada por el curso de la política argentina. En estos textos las masas son siempre la amenaza, el elemento conflictivo. Sin embargo, hay diferentes expresiones del género en ese grupo y en ese sentido, Bioy Casares es un continuador de la línea cientifista de fines de siglo. Su novela 'Dormir al sol' reproduce la lógicas del siglo XIX, no de la ciencia ficción contemporánea", precisa.

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario

Las Más Leídas del Patagónico