Sorprenden a dos hombres con un revólver calibre 32

Efectivos de la Seccional Cuarta de Policía, con la ayuda de habitantes del barrio Quirno Costa, sorprendieron ayer por la tarde a dos hombres armados en el interior de un Volkswagen Voyage. Los sospechosos se resistieron a la detención. Portaban un revólver calibre 32 sin municiones. Uno de ellos debió ser hospitalizado porque sufrió una convulsión.

La Policía de la Seccional Cuarta, con el alerta de los vecinos de la calle Código 882, detuvo ayer a las 15:30 a la detención de dos hombres que permanecían en el interior de un vehículo armados con un revólver.
Según informaron fuentes oficiales a El Patagónico, un vecino que prefirió no identificarse alertó a la Policía que le llamaba la atención la presencia de un vehículo desconocido en esa calle del conocido "Barrio de los Panaderos".
En el vehículo, un Volkswagen Voyage blanco –dominio HZP 495- el vecino logró observar que había dos personas. Y le llamó la atención que durante varios minutos permanecieran en el lugar ya que no eran residentes de la zona.
De ese modo, dos policías a bordo de un móvil de la Seccional Cuarta, comisaría ubicada a tres cuadras del lugar, se dirigieron a identificar a los ocupantes del vehículo sospechoso.
Pero según la Policía, los hombres se opusieron a la identificación y se resistieron a bajar del vehículo. En medio del forcejeo se solicitó refuerzos para proceder a la demora de los hombres.
El oficial Eduardo Blanco y el resto del turno llegaron a colaborar y lograron reducir a los sospechosos. En el vehículo se halló un revólver calibre 32 largo. El mismo no contenía proyectiles.
No se sabe bien aún qué es lo hacían los hombres a esa hora en esa calle, en la que aparentemente nadie los conoce y cuáles eran sus verdaderas intenciones.
Los dos detenidos por la portación ilegal de arma de fuego fueron identificados como Pablo Rojas (33) y Walter Velázquez (21) y quedaron a disposición de la Oficina Judicial.
Velázquez, oriundo de Jujuy, según informaron las fuentes consultadas en el lugar, sufrió una convulsión en medio del procedimiento y se debió hospitalizarlo en un patrullero bajo custodia.
La policía secuestró el arma de fuego y el Voyage, para poner todo a disposición de la Justicia.

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