Su padre lleva siete años desaparecido

El 1 de enero de 2009 Leandro Arturo Díaz, entonces de 57 años, desapareció del terreno que ocupaba desde varios años antes en un sector del Cordón Forestal, donde desarrollaba su oficio de chapista. Pocos días después el predio estaba cerrado y tenía una platea construida. "Era una persona super buena que no tenía problemas con nadie ni era conflictiva", describió su sobrina Fiorella Aguilar.
El hombre tenía un taller de chapa y pintura en el macizo 43 del lote 1 y 2 del Cordón Forestal. "Por lo que tengo entendido agarró un predio que era un basural, lo limpió y armó para vivir muchos años", contó su familiar. Allí, había distintos vehículos desarmados y los vecinos conocían Díaz.
"Ese 1 de enero uno de mis primos lo fue a ver y quedaron en verse el 3. Fue y no estaba mi tío y radicaron la denuncia" ante la Seccional Quinta, señaló Fiorella. Para la sorpresa de los familiares "fuimos el 8 de enero y todo el predio estaba cerrado y con una platea echa. Decía propiedad privada", cuestionó.
Según la joven, la Justicia nunca "rompió la platea y hoy en día sigue viviendo la misma gente, una pareja". Esa familia adujo ante las autoridades policiales ser la propietaria del lugar y argumentó que le había facilitado un espacio al chapista.
Para los familiares de Leandro Díaz, su desaparición "resulta mucho más misteriosa que la desaparición de mi prima. La Justicia no hizo nada en ese momento. Ese caso está mucho más escondido que el de mi prima porque nunca hicieron un rastrillaje", criticó.
La causa se encuentra en el mismo estado que la de su hija, sin ningún avance.

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