Tensa espera para que el barril Escalante disponga de incentivos para su exportación

El ministro nacional de Energía, Juan José Aranguren, fue cuestionado por plantear que para superar el conflicto petrolero en Chubut, es necesario que la provincia y los trabajadores "resignen" regalías y horas extras. El intendente Carlos Linares reclamó soluciones con la misma velocidad de reacción que Nación había tenido para el agro o para la coparticipación porteña. El secretario general del Sindicato de Petroleros Privados, Jorge Avila, amenaza que "si quieren la Patagonia rebelde la van a tener". Su par santacruceño Claudio Vidal agregó: "si hay despidos, no hay petróleo ni gas para nadie". El gobernador Mario Das Neves afirmó: "nosotros tenemos la espalda chica en comparación con Nación y las operadoras". Lo manifestó a la espera de la reunión definitoria de hoy y como cabeza de una provincia donde la industria petrolera mueve más de la mitad de los ingresos públicos y que acaba de aprobar una emergencia económica junto a un endeudamiento de 650 millones de dólares con las regalías hidrocarburíferas como garantía.

En ese clima esquizofrénico se dan las negociaciones con Nación para lograr un esquema que sostenga las fuentes de empleo de la principal actividad económica de la cuenca del Golfo San Jorge y de Chubut, con una crítica cotización internacional del crudo que no da un respiro: si bien el viernes cerró con un alza por segundo día consecutivo, -el Brent europeo avanzó 10,01% hasta los 32,18 dólares el barril, y el estadounidense Texas (WTI) mejoró 9,01 % hasta 32,19 dólares– el crudo venía de perforar en la misma semana el piso de los 26,5 dólares, su valor mínimo en los últimos 12 años.
Así, mientras el precio para el mercado interno descansa sobre el acuerdo para el barril "Criollo" con una cotización del Escalante de 54,9 dólares -nueve menos que los fijados por el acuerdo que venció el 31 de diciembre y por debajo del que rige para el Medanito neuquino con 67.50 dólares– la mirada provincial está puesta sobre el acuerdo para los precios de exportación.
Chubut es la única exportadora de crudo el país, que constituye un destino oscilante de entre el 30% y el 40% de la producción local. Y su sostenimiento tiene correlato directo sobre 5.000 puestos de trabajo -el 30% de la masa laboral de la industria-, según subrayaron desde el propio sindicato petrolero de base.
Nación juega con los tiempos que desesperan a los chubutenses: no fue hasta los primeros días de enero que se acordó un precio interno para el barril tras el acuerdo que había vencido el 31 de diciembre y luego de una movilización masiva el 28 de ese mes.
Además, mientras la respuesta para el crudo de exportación se aguardaba para el último miércoles, las negociaciones encabezadas por el ministro nacional de Energía Juan José Aranguren, y del Interior, Rogelio Frigerio pasaron a un cuarto intermedio hasta hoy.
Mientras tanto, una asamblea general el jueves en Comodoro Rivadavia reunió a 15.000 trabajadores y referentes políticos y sindicales, en un marco en el que cada quien se ocupó de dejar en claro hasta dónde está dispuesto a llegar en la pulseada.
Es que mientras Aranguren había abierto la semana señalando que de haber un paro en la actividad importarían el petróleo, en menos de 48 horas tuvo que salir a aclarar que la operatoria de importar no era conveniente para Argentina, y surge así el primer guiño a la que había sido una de las siete propuestas que elevó Provincia en las negociaciones previas: que YPF compre parte del excedente de exportación a Tecpetrol (donde están en vilo miles de fuentes de trabajo), garantizando así para esa producción el mismo precio criollo, hoy muy superior a la cotización internacional.
Con ese telón de fondo al reclamo de medidas anticíclicas, la medida de fuerza con la que los trabajadores amenazan con paralizar la ciudad y los yacimientos sumó el jueves la posibilidad de tener escalada nacional luego de que el diputado nacional y referente camionero Jorge Taboada comprometiera el apoyo de su federación a cualquier medida de fuerza, sumando además a toda la CGT que responde a Hugo Moyano.

MAS NAFTA AL FUEGO

En otras declaraciones que echaron más nafta al fuego, Aranguren respondió a la asamblea del jueves con la sugerencia de que los gremios resignen horas extras y que el Estado provincial resigne regalías.
"Es necesario mejorar la productividad de la fuerza laboral, cobrando menos horas extras; la Provincia resignando -para la parte que se exporta- algo de regalías; Nación probablemente acercando algún tipo de subsidio directo para aguantar esta situación", sostuvo el ex CEO de Shell, que agregó que las operadoras "también deben aceptar que van a tener que perder temporalmente por el crudo" y que es una situación que va empezar a resolverse ya que "al menos desde julio, a partir de una inversión de YPF en la refinería de La Plata, se va a poder tomar la mitad de los barriles que se exportan (para elaborar diésel en esa destilería)", remarcó.
"Tratamos de que no haya una afectación en la actividad económica y en los puestos de trabajo", aseveró de cara a la negociación de hoy y la necesidad de "seguir dialogando para que esta transición no afecte los puestos de trabajo".
La receta de Aranguren implica una cucharada difícil de absorber para un Gobierno provincial cuya economía depende de las regalías petroleras y que acaba de lograr la autorización legislativa para un endeudamiento de 650 millones de dólares con esos fondos hidrocarburíferos como garantía. "Nosotros tenemos la espalda chica en comparación con Nación y las operadoras", fue el comentario del gobernador al respecto.
Los trabajadores, en tanto, ya anticiparon que no están dispuestos a ceder salarios, en un contexto en el que mientras la mayoría de los gremios comienzan a definir sus negociaciones paritarias, ellos intentan blindar las fuentes de trabajo y apelan incluso a su poder de movilización demostrado en dos oportunidades en menos de un mes. También con la amenaza de paralizar la actividad en la zona en la que se produce el 60% del crudo del país y un marco en el que Aranguren ya consintió: "no tenemos posibilidades logísticas para importar el equivalente a la producción local, aunque así lo quisiéramos. Depender de la importación no es algo que físicamente podamos realizar".
Esas son las bambalinas de una nueva y definitoria reunión prevista para hoy, y sobre la que no es un dato menor que se haya anticipado la misma en 24 horas sobre la fecha original de mañana luego de que en la asamblea del jueves último se haya convocado a un paro total de actividades en este inicio de la semana.
Con las cartas echadas y sin posibilidad de barajar y dar de nuevo, también se sentarán hoy a la mesa los representantes de las principales operadoras de la cuenca: YPF, Pan American Energy y Tecpetrol.

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