Tensión y congoja caracterizaron el homenaje al albañil asesinado

Un cuadro de congoja y tensión se produjo ayer al mediodía al cumplirse un año del asesinato del albañil Reynaldo Vargas, cuando la protesta que protagonizaba junto a otros afiliados de la UOCRA fue repelida a balazos por individuos vinculados al Sindicato Petrolero Santa Cruz. Previamente, hubo dos marchas que confluyeron en ese edificio donde varios familiares dieron puñetazos a un plástico que cubre la puerta de acceso a oficinas.

Caleta Olivia (agencia)
"En el Juzgado lo único que me dicen es que esto lleva tiempo y nosotros nos preguntamos '¿cuánto tiempo más vamos a esperar que se haga justicia por el asesinato de mi marido?', expresó la viuda Yoselin Capihuara, mientras abrazaba su hijo de solo 6 años, Juan Miguel, con quien poco antes, en medio de desgarradoras escenas de llanto, había depositado flores en el sitio donde cayó muerto el obrero, precisamente en la vereda que da al otro lado de la calle Güemes.
En principio, familiares, amigos y miembros de la colectividad boliviana a la que pertenecía Vargas, habían acudido al edificio central del municipio para entregar un petitorio solicitando apoyo institucional para que se esclarezca el crimen.
Sin embargo, ningún funcionario se encontraba en ese lugar a pesar de que días antes la viuda había requerido permiso para realizar una marcha e incluso notificado que se haría entrega del petitorio.
Luego ese grupo de casi un centenar de personas, portando pancartas de pedido de justicia, caminó por la avenida San Martín hasta la plazoleta del Gorosito.
Allí se le unieron obreros de la UOCRA que habían llegado a ese lugar por avenida Independencia, junto a referentes de la Unión Personal de Seguridad de la República Argentina (UPSRA) y un grupo de integrantes de la Agrupación Petroleros en Lucha, que lidera Juan "Toja" Carbajal, disidente de la conducción gremial que encabeza Claudio Vidal.

GOLPEAN UNA PUERTA
Los manifestantes, que a esa altura sumaban casi 400, se dirigieron hacia el edificio del gremio petrolero ubicado en la esquina de Güemes y Lavalle, en medio de gritos de "asesinos, asesinos".
La situación se torno tensa cuando un joven familiar de Vargas y la viuda hicieron ceder a puñetazos una lámina de plástico que cubría la puerta de acceso a las oficinas.
Seguidamente, cruzaron la calle Güemes y se concentraron en la vereda del Hipertehuelche, donde a mediodía del 9 de abril de 2015 Vargas cayó muerto al recibir uno de los numerosos balazos con que fue repelida la manifestación de la UOCRA.
Allí también cayó herido otro albañil, Bonifacio, quien más tarde se recuperó, pero ayer no asistió el acto homenaje de su extinto compañero, por razones que se desconocen.
En ese lugar, ayer se vivieron momentos desgarradores cuando el menor que quedó huérfano lloraba junto a su madre, desconsolados, en el momento de depositar flores en el suelo y un inmenso sentimiento de tristeza se apoderó de todos los presentes.
Poco después llegó el sacerdote Piero Santilli, quien pronunció una oración y pidió por el eterno descanso del obrero que perdiera la vida.
Vale recordar que por este hecho hay cuatro individuos procesados: Oscar Carranza, Juan "Chiquito" Quiroga, Damián Cristian Roldán y Roberto Esteban, quienes fueron detenidos a los pocos minutos de producidos los violentos incidentes.

LA UOCRA SE RETIRO
CON ANTELACION
El acto de homenaje finalizó alrededor de las 13, pero los manifestantes de la UOCRA optaron por retirarse en silencio 20 minutos antes. Ello se debió a que cuando se esperaba la llegada del sacerdote, la viuda del albañil dijo al periodismo que ese gremio sólo la había ayudado en un principio.
Por su parte, al ser consultado por El Patagónico, el dirigente Franco Barros reveló que inmediatamente después de los incidentes el gremio se hizo cargo de afrontar los gastos de un abogado de la misma institución que arribó desde Buenos Aires, pero los familiares de Vargas rechazaron el ofrecimiento.
De todos modos, consideró que eran comprensibles los dichos de la mujer por el dolor que aún la embargaba, pero igualmente la UOCRA continuaría por su cuenta con el reclamo de pedido de justicia por el afiliado asesinado y no descartaba que en pocos días más realice una manifestación frente al edificio donde funcionan los juzgados de instrucción.

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