Tiene fracturada la mandíbula y le dieron de alta porque todavía no pueden operarlo

Miguel Miranda, el joven que fue brutalmente golpeado el sábado 16 de julio en el Máximo Abásolo y al que según su tía lo quisieron rematar arrojándole un bloque en el rostro, ayer recuperó el alta médica, pero porque no pudieron operarlo en la mandíbula ya que no funcionaba el ascensor en el centro asistencial. A raíz de la agresión el joven perdió líquido encefálico y sufrió varias fracturas en el cuerpo.

Miguel Miranda, de 19 años, fue brutalmente golpeado el 16 de julio en Jazmines y Huergo. Su familia temió por su vida durante los primeros días críticos que atravesó su salud. Luego de que ingresara con fracturas de cráneo y de maxilar y costillas, ayer fue dado de alta en el Hospital Regional. Sin embargo, quedó pendiente una cirugía a la que debía ser sometido.
Según comentó a El Patagónico Sandra, una de sus tías, el joven ayer debía ser sometido a una cirugía en la mandíbula, una operación por la que la familia debió luchar mucho para conseguirla, pero finalmente no pudieron practicársela hasta ayer porque no funcionaba el ascensor.
De ese modo, Miranda fue dado de alta y esperará en su vivienda hasta el martes, fecha para la que se reprogramó su cirugía. "Le sacaron la sonda y le dieron el alta. Es más para no tenerlo ahí, porque se levanta, deambula por los pasillos", contó su tía.
El joven fue atacado por dos hombres. La policía identificó a dos sospechosos. Uno de ellos todavía continúa prófugo y fue individualizado como Javier "El Gordo" Gallardo.
El otro, Néstor Castillo, fue capturado después de que también permaneciera fugitivo de la Justicia al haber sido condenado el año pasado a 5 años de prisión efectiva por delitos contra la propiedad. Su condena había quedado firme el 2 de octubre.
"Como lo golpearon, tiene un Dios aparte", resaltó su tía, porque Miguel sobrevivió a la pérdida de líquido encefálico y a múltiples fracturas en su rostro.
Su padre logró conseguir una prótesis para que se la implanten ya que el joven no puede hablar.
"Estoy indignada", afirmó Sandra, quien habló en representación de la familia.
La mujer cuestionó que los agresores "se pasean (por el barrio) como si nada hubiese pasado". "Le pegaron para matarlo, le tiraron con un bloque en la cabeza", describió. Esa acción se desprende de uno de los testimonios, según su tía.

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