Tiro Federal, cien años marcados por el auge, la soledad y la resurrección

El centenario de la entidad de Kilómetro 3 encuentra hoy huellas plasmadas en "Cemento", tal cual se denomina a la barriada. La privatización de los '90 fue demoledora a nivel país, y para varios clubes de barrio significó el fin de una época bendecida por el oro negro. El pasado reciente y el presente, han convocado a dirigentes que sufren las añejas miserias y festejan las pequeñas batallas ganadas, revitalizadoras en una cambiante realidad.

El club Tiro Federal cumplió ayer 100 años, prácticamente la mitad de vida de una Argentina independizada, un país tan joven pero con tanta historia.
La institución arraigada en el barrio Cemento de Kilómetro 3 fue fundada un 6 de mayo de 1917 y, así, se transformó en el primer club del fútbol oficial en Comodoro Rivadavia.
En aquella ocasión, la entidad "albiceleste" fue conformada por empleados de la empresa Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF). Divisiones y cambios de nombre, desembocaron en lo que hoy es Tiro.
Las privatizaciones de empresas nacionales en la década del '90, marcaron un antes y un después en Argentina. Obviamente, los clubes no estuvieron ajenos a la situación, sobre todo los de barrio, que sufrieron el latigazo casi sin aviso, y el impacto lastimó hasta lo más profundo.

ESPLENDOR, EL MAL DE LOS '90 Y DOLOR
A Carlos Augustaci le duele el club, y más cuando el actual presidente de Tiro mira al pasado. "Nos toca a nosotros estar cumpliendo estos 100 años y sentimos que el club merecía estar mejor, en infraestructura y en otros aspectos. Esta entidad tiene su historia, tuvo otros deportes como básquet, atletismo, hoy se pueden ver en la sede las copas y los trofeos de los años '60 y '70", enfatiza.
Los '90 fueron fatídicos, y a Augustaci y su gente les tocó soportar el coletazo de la destrucción. "Fueron épocas muy difíciles. El corte del cordón umbilical, que fue YPF, perjudicó a todas las instituciones que dependíamos de YPF. Ninguno estaba preparado para afrontar ese acontecimiento", reconoce quien, literalmente, adoptó a Tiro como su familia y hoy lo defiende y lo llora.
"Los hermanos de mi suegro (Orlando Salinas, ex presidente de Tiro) y mi señora (Mónica) me hicieron conocer la historia, una vez que me involucré cuando mi hijo (Matías) quiso jugar en Tiro Federal", afirma.
Por eso, el dolor le quiebra el habla y el alma. "Genera mucha tristeza ver cómo está todo y que uno no pueda...", admite, mientras hace una pausa obligada por la angustia. "Da bronca", continúa, y vuelve a la congoja. "Creo que es la idiosincrasia que tenemos de no querer ayudar, de no querer aportar... Perdón", se disculpa, mientras traga saliva entre lágrimas.
Cuando asumió la comisión directiva encabezada por Augustaci, el club "estaba desapareciendo", según las propias palabras del presidente, quien no escatima lágrimas a la hora de revivir esos duros momentos.
"Con lo poco que uno tenía se trató de mantener la actividad, comprarles medias a los chicos, porque no tenían. Daba vergüenza hacer chorizos y no tener baños. Entonces es duro", confiesa, con la voz entrecortada.

VOLVER A VIVIR
El presente es distinto, y por eso el titular "tirolense" se siente agradecido hacia quienes le tendieron una mano. "Pudimos mejorar. Gracias a la ayuda que en su momento nos dio el 'Flaco' González y Ricardo Fueyo, logramos hacer otro quincho chiquito para 40 personas y un tramo bastante grande del cerco. No tengo colores políticos, ni me interesa, pero ellos nos dieron una mano grande", asegura.
Asimismo, afirma: "Hoy la institución puede tener otros ingresos para solventar los gastos deportivos, se está levantando de nuevo la escuelita de hóckey. Arreglamos el salón viejo, el grande para 130 personas. Ahí pudimos hacer baños y una cocina nueva. Hay que seguir, falta mucho por hacer, pero eso es lo que hoy nos mantiene".
También este gobierno colaboró. "Othar Macharashvili (titular de Comodoro Deportes) y el intendente Carlos Linares nos dieron el dinero para comprar el césped sintético para el playoncito, que lo ampliamos un poquito. Esa alfombra viene a Comodoro dentro de pocos días y eso va a generar más actividad y recursos para seguir avanzando. Se trata de hacer cosas que generen recursos para arreglar todo el resto", señala.
Carlos Augustaci hoy está esperanzado, soñando tal vez con recuperar esa tribuna que alguna vez existió, que estuvo colmada en partidos regionales y que fue arrasada por los tiempos de desidia.
Mientras tanto, el presidente de Tiro mete más brasas bajo la parrilla y sigue preparando choripanes en el quincho del predio, porque tiene bien claro que un club se levanta con hechos concretos, así sea vendiendo "choris" para su institución o gestionando colaboraciones que, más temprano que tarde, deberán llegar.

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