Tobillos inestables: inseguridad al caminar o al hacer deporte

¿Cómo evitar los dolorosos esguinces y torceduras que se repiten? Existen personas, tanto jóvenes como adultos, que ven limitadas sus actividades cotidianas o sus prácticas deportivas. Conocé porqué se produce esta situación.

Si se identificó con algunas de estas realidades mencionadas será preciso memorizar y aprender este extraño concepto. La propiocepción se refiere a la capacidad que tiene nuestro cerebro para generar una imagen mental acerca de cómo está ubicado nuestro cuerpo en el espacio. Y así reaccionar de forma correcta para poder movernos de forma segura y mantener el equilibrio.
Un tobillo inestable tiene la propiocepción alterada. Esta “autopista” de estímulos y datos que circulan en ambos sentidos desde el cerebro hacia el tobillo suele estar “congestionada o interrumpida” en quienes tienen este problema. Por eso el tobillo “no responde”, se tuerce ante el mínimo desnivel.
El desafío: automatizar la respuesta ante un movimiento imprevisto. “Vos cuando manejás un auto al comienzo no podés acoplar el embrague con el acelerador, se te apaga, cabecea. Pero con el tiempo esto se automatiza de tal forma que pasa a ser inconsciente, al punto de que cuesta mucho explicárselo o enseñarle a alguien cómo hacerlo", explica el Lic. Juan Ignacio Dursi en la revista Aprender Salud.
"La calle está rota, no me siento seguro”, “el colectivo arrancó muy rápido” o “me volví a esguinzar jugando al fútbol”, son frases muy frecuentes de escuchar en pacientes que padecen recurrentes torceduras en sus tobillos, describe Dursi. Así supimos que este problema afecta tanto a jóvenes como adultos. Y aunque por diferentes razones, existen modos de mejorar la situación.

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