Todavía hay persianas bajas en el cordón de Chile y Kennedy

Los comercios de la avenida Chile, entre Francisco Tejo y Kennedy, fueron los más afectados por el temporal. Otros duramente castigados son los que están en Kennedy, entre Chile y Patricios. A 45 días del inicio de la catástrofe, muchos locales todavía no reinician sus actividades, mientras quienes pudieron hacerlo deben sortear la baja de ventas que impacta en el sector.

Persianas bajas, locales inundados y otros prácticamente vacíos forman parte del paisaje que por estos días muestra el sector comercial de las avenidas Chile y Kennedy, dos de las zonas más afectadas por el temporal de lluvia que hace 45 días cambió la realidad de Comodoro Rivadavia. Muchos comerciantes no volverán a abrir sus puertas, mientras los que pudieron reiniciar la actividad deben soportar el impacto que implica la disminución de las ventas.

Sandra Bórquez, propietaria de carnicería K- Sandra, hace dos semanas reabrió su local en la avenida Chile. La mujer, en diálogo con El Patagónico, aseguró que de a poco se registra más movimiento.
“Abrimos hace dos semanas, nos está costando arrancar. Nos entró un metro y medio de agua y barro y se perdió todo lo que llegó a esa altura: mercadería y motores de heladeras que tuvimos que reparar en la primera lluvia y en la segunda", detalló.

La comerciante contó que acompañada por amigos, hijos y empleados pudo limpiar el interior del local y reiniciar la actividad. Para esto también recibió la ayuda de un conocido que les reparó las heladeras, la dueña del inmueble y proveedores que le dieron una mano con la mercadería, extendiendo los plazos de pago e incluso cediendo heladeras como hizo una cervecería.

Pero más allá de la colaboración recibida, sostiene que es difícil volver a empezar con más de medio de millón en pérdidas. “Los sueldos hay que pagarlos, los empleados no tienen la culpa y hay que volver a empezar. Teníamos que abrir sí o sí porque las familias dependen de nosotros, pero no es fácil”, sentenció, lamentando que es la octava inundación que sufre.

En la avenida Chile, “La Porteña”, panadería “La Fueguina” y “Tienda Emanuel” ayer aún mantenían sus persianas cerradas. También “El Multi” y la Carnicería “Junior” que fueron saqueadas, tal como le sucedió a "La Esquina del fiambre", ubicada en Chile y Ramón Reina.

En este caso Adriana Aidé Rodríguez, su titular, pudo reiniciar sus ventas y ayer, acompañada por su marido, esperaba la llegada de clientes sabiendo que por estos días la recaudación disminuyó drásticamente en comparación con los días previos al temporal.

“Empezamos hace una semana, pero estamos trabajando al 50% de lo que trabajábamos antes. Después de la primera inundación nos saquearon el local, rompieron vidrios, nos llevaron elementos, maquinarias y toda la mercadería”, dijo el marido de Adriana, asegurando que perdieron más de 60 mil pesos, además del perjuicio que ocasionó el hecho de tener cerrado el comercio un mes.

La comerciante, en tanto, aseguró que la única ayuda que recibieron, más allá de las máquinas que trabajaron en las calles, fueron del personal del Ejército y de la Armada que colaboraron con la limpieza para poder entrar el local y comenzar a ordenar y limpiar todo.

Tal como le sucedió a Sandra, ellos también tuvieron la colaboración de proveedores que les dejaron mercadería “a pagar cuando puedan".

ALGUNOS TUVIERON MAS SUERTE
Rosa Galleguillo, titular del escaparate que se encuentra en el ingreso al barrio 30 de Octubre, es testigo de lo que sucede en el sector, del poco movimiento que hay desde que se inició el temporal. “Lo que pasa es que la gente no podía andar. Recién ahora después de un mes se comenzó a mover el comercio pero no del todo; si toda la gente del Pueyrredon está sacando barro de sus casas", le dijo a este diario al ser consultada por el presente comercial en la zona.

En su caso, Rosa perdió más de 5.000 pesos y tuvo que cerrar las puertas durante tres días. Otros comerciantes que sortearon las graves consecuencias del diluvio fueron los propietarios del autoservicio chino que está próximo abrir sobre la avenida Chile.

Luciano, en un castellano trabado, ayer contó que al local ingresó más de un metro y medio de barro y que destruyó parte del mobiliario que se estaba instalando para abrir el local, por lo que se tuvo que posponer su fecha de apertura.

Vale aclarar que más allá de estos casos aislados, la situación es desesperante en el sector y que a las pérdidas y a los daños materiales se suma ahora la inseguridad que impera en la zona desde que comenzó el temporal.

EN LA KENNEDY TAMBIEn
SE SINTIO EL GOLPE
Sobre la avenida Kennedy la situación no es mejor y tampoco en las calles trasversales donde funcionaban algunos locales. En "Gomería Luis" ayer continuaban sacando barro del interior, mientras que "El pollito pío” mantenía sus puertas cerradas.
Su vecino, Sergio Choque, titular de la verdulería "El Negrito 2", ayer trabajaba para intentar reabrir su local, el cual "era un lujo a comparación de cómo había quedado tras el diluvio".
Es que "esto nos afectó drásticamente. Todo está destrozado y como pueden ver ahora todavía nos faltan como dos semanas más de trabajo para ponerlo en condiciones, con el armado de los muebles que están destrozados y todo".
Sergio contó que perdió toda la mercadería; que la gaseosa cuando comenzaron a trabajar los voluntarios la regaló y que lo que quedó "se lo llevó el ladrón". Para entrar me rompieron la reja, me sacaron enlatados, el equipo de limpieza, todo lo que pudieron", recordó.
Por lo pronto analiza cómo volver a abrir, ya que perdió alrededor de $200.000, lo que se suma a la inversión para ponerlo en condiciones y lo que significará la reposición de mercadería.
"Tampoco hay ingreso. Algunos ahorros teníamos, pero estamos tratando de sacar préstamos de donde se pueda. Hermanos, cuñados, lo que pueda, para volver a arrancar esto porque tenemos que seguir”, sentenció, resumiendo el pensamiento de muchos comerciantes que a fuerza de trabajo quieren reactivar su fuente laboral.

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