Tranquilidad y naturaleza en Epuyén

La pequeña aldea cordillerana ofrece vacaciones rodeadas de paisajes únicos. En la zona cordillerana de la provincia de Chubut, descansa esta localidad cuyos habitantes se caracterizan por su hospitalidad y respeto por la naturaleza. Sin lugar a dudas un sitio ideal para el descanso.

A 710 kilómetros de Comodoro Rivadavia, en pleno corazón de la Comarca Andina del Paralelo 42° se ubica la pequeña aldea cordillerana. Epuyén –"dos que van" en lengua mapuche, por dos ríos que se unen y llegan hasta el Océano Pacífico por el Lago Puelo- , es un valle albergado en un paisaje de ensueño, al pie del cerro Pirque, donde viven unos 2.000 habitantes, por lo que invita a un descanso único de silencio y belleza natural.
Esta particular comarca se encuentra sobre la ruta 40 dentro de la Provincia de Chubut. Es una localidad andina en donde la tranquilidad es protagonista.
Sus habitantes reafirman su respeto y cuidado del medio ambiente, la vida, la cultura, el arte y el turismo sustentable. Por eso no resulta extraño que este pequeño paraíso parece perdido en el tiempo, habitado por descendientes de mapuches que viven en contacto con la naturaleza. Allí se encuentra gente muy hospitalaria, que invita a disfrutar del arte aborigen y esta cultura tan especial.
Fue fundada en 1908 por colonos chilenos. La historia, mitos, costumbres, tradiciones y leyendas hacen de su gente y la tierra un lugar soñado para el descanso, la recreación y la meditación. La zona ha sido polo de atracción de personas bohemias de todas las latitudes, como los hippies de la década del 60, amantes de la naturaleza y la vida al aire libre, que obtienen su subsistencia cultivando sus propios alimentos y confeccionando artesanías que luego venden en lugares públicos destinados a tal fin.
Es sede de la Encuentro Provincial de Artesanos que se suele celebrar en febrero y que congrega a gran cantidad de productores de la zona. Allí se pueden adquirir artículos regionales (dulces, chocolates, envasados de frutas, hongos), tejidos mapuches, soguería, herrería artística y otras artesanías típicas. En todos sus aspectos, costumbres y eventos, es una comunidad con fuerte relación al trabajo con la tierra.
La principal actividad del lugar es la agrícola, por lo que el turismo rural es uno de sus principales fuertes. Sus coloridas chacras, con cultivos de fruta fina (frutillas, frambuesas, guindas, cerezas, cassis y grosellas), valen la pena ser visitadas. Hay también criaderos de ovejas, cabras y vacas, junto a un molino harinero -único en la región- y una asociación de apicultores.
Su pequeño casco urbano se encuentra en un área relativamente dispersa, pero cuenta con un pintoresco centro al que se accede desde una plazoleta. Sus calles están pavimentadas, hay plazas, edificios públicos y una zona comercial.
Sin lugar a dudas su principal punto turístico es el lago Epuyén, al que se llega bajando siete kilómetros por una ruta asfaltada. Esta cuenca hidrográfica es el lugar ideal para la pesca y las actividades náuticas sin motor, ya que está expresamente prohibido por ordenanza. El espejo lacustre está rodeado por los altos picos de los cerros Pirque, Pilche y Coihue, con las laderas de sus montañas cubiertas por cipreses, coihues, lengas, notros, radales y maitenes. Este fascinante espejo de aguas con forma de herradura, cuenta con particulares características que lo distinguen de otros lagos patagónicos. Entre ellas, se destaca su elevada transparencia dada por su baja cantidad de minerales y sedimentación orgánica. Además la ausencia de glaciares en su cuenca hace que sus aguas sean una de las más cálidas de la región patagónica y calmas.
El lago se emplaza el Parque Municipal Puerto Bonito, que se creó en el año 2002 para la conservación y protección del ecosistema y la adecuada recepción de los turistas que visiten el lugar.
El parque cuenta con hermosos circuitos como: Rinconada Mapuche, laguna Las Mercedes, El Coihue, laguna del Plesiosaurio y río Epuyén, que constituyen algunas de las propuestas más atractivas. Desde allí se puede acceder al sendero de las playas de arenas blancas, el circuito de Piedra Pintada (una gran piedra con una complicada pintura rupestre), El Chalet (ruinas de la casona de un colono alemán) y bahía Las Percas, todos señalizados. En el mismo parque funciona el complejo "Antú Cuyén" (sol-luna), con exposición permanente y talleres dedicados a diversas prácticas artesanales y culturales.
Otra excursión recomendada es hasta "La Condorera", ubicada sobre el cerro Epuyén, un lugar único donde el visitante podrá disfrutar del avistamiento de estas majestuosas aves.
La comarca cuenta además con diferentes atractivos turísticos, una de ellas es el antiguo Molino harinera, que aun se encuentra en funcionamiento, permitiendo conocer la manera en que se produce la harina de trigo que se utiliza en la zona.
Esta predilección que tienen los lugareños por la elaboración desde cero de sus propios alimentos hace que la oferta gastronómica sea variada, pudiendo encontrar desayunos o meriendas locales donde se ofrecen panes caseros, con manteca y dulces artesanales, las clásicas torta fritas, tortas caseras, tartas de frutas finas, waffles, entre otros.
Además no escapa a la tendencia marcada desde hace unos años, y también cuenta con pequeños productores de cerveza artesanal, de muy buena calidad.

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