Transportes Diadema dejó sin servicio al barrio René Favaloro de modo unilateral

Transportes Diadema decidió suspender de modo unilateral el recorrido por el barrio René Favaloro, en Kilómetro 14. Se trata de la única de las tres frecuencias que tiene a cargo que no figura en el contrato de concesión. No hubo ninguna notificación formal al municipio como poder concedente; solo el aviso "de pasillo" del jueves de que esa prestación se daría hasta el sábado. Ese jueves la empresa había recibido el cheque de subsidio municipal con descuentos.

El viernes, desde el municipio se envió una carta documento a la empresa Transportes Diadema –subsidiaria de Patagonia Argentina– ante los trascendidos de que a partir del 1 de enero dejarían de prestar la frecuencia que recorre el barrio René Favaloro.
El ramal se prestaba a raíz de un acuerdo establecido luego de la prórroga del contrato, pero desde el jueves la empresa comunicó a la Asociación Vecinal que levantaba el servicio, sin comunicarlo oficialmente al municipio, que es el poder concedente. Ese día la transportista había recibido su cheque mensual por el subsidio municipal, pero por un monto inferior tras descuentos introducidos a los números que pretendía la empresa.
Diadema Argentina tiene el mismo esquema contractual que Patagonia Argentina, la otra prestataria del servicio de transporte público. En 2015 se le prorrogó de manera anticipada el contrato por otros cinco años de prestación, lo que le asegura el monopolio hasta 2022. Con las frecuencias a los barrios Diadema, Astra y René Favaloro, transporta un promedio de 30.000 pasajeros mensuales. La frecuencia que suspendió impacta en el total con entre 7.000 y 9.000 boletos, también mensuales y con un pasaje de $12, al igual que los otros ramales.
La ecuación a priori es simple: 7.000 pasajes menos impactan con $84.000 mensuales (de mínima, dado el promedio de pasajeros) en una estructura de costos que alega la empresa, es de 1,5 millón de pesos mensuales. No obstante, según indicó el subsecretario de Control Operativo municipal, Mariano Lamberti, "a la empresa no le importa perder ese ingreso" por venta de boletos porque de todas maneras la Municipalidad está obligada a sostener el esquema con el subsidio.
De hecho, este pago pareciera –al menos a priori y con la empresa absteniéndose de hacer declaraciones públicas- el detonante de la retención del ramal suspendido: la empresa pretende un subsidio cercano a un millón de pesos y el último mes la Municipalidad reconoció solo $370.000.
"Hay cosas en el esquema de costos que la empresa no fundamenta. Antes no le interesaba lo que recauda por venta de boletos porque nunca había ajustes en los subsidios, pero ahora controlamos todo y ahí justamente está la discusión", señaló Lamberti.
Las diferencias en costos no fundamentados, y por los que la Municipalidad aplica descuentos residen en gastos vinculados a cuestiones administrativas y de estructura de la empresa. "Ellos dicen que algunos de los costos los soporta Patagonia Argentina cuando en teoría son dos empresas distintas. Dicen que trabajadores de Patagonia dan asistencia a Diadema y comparten la terminal del centro dado que solo son cuatro unidades, pero son costos que hay que fundamentar y la empresa no ha podido hacerlo", planteó Lamberti.
Agregó que con el Sistema Unico de Boleto Electrónico (SUBE) en vigencia se agregan datos centrales para el control a los que no se podía acceder con el sistema Coin Control. "Presentan números que no están fundamentados, y por eso no se les paga lo que pretenden", insistió el funcionario.

FUERA DE CONTRATO
La situación contractual del ramal René Favaloro es compleja y no es la primera vez que queda suspendida la frecuencia de modo arbitrario. La misma se puso en marcha poco menos de un año atrás de modo experimental y luego se firmó un acta acuerdo por 90 días para sostenerlo. Ese convenio caducó en julio y según Lamberti, la empresa dio varias "vueltas" para no renovarlo, incluyendo en la discusión los descuentos en los subsidios que operaban sobre Patagonia Argentina.
Así, se trata de una frecuencia que no es parte del contrato de concesión y de allí que resulte ser muy complejo establecer penalidades o consecuencias legales por la quita, lo que lo hace una herramienta fácil de presión. Sin embargo, desde el Ejecutivo municipal se notificó ayer a Transportes Diadema con una orden de servicio, que torna obligatoria la prestación que de todos modos la comuna paga.

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