Tras el pedido de penas para Solís y Kesen el tribunal pasó a deliberar hasta el viernes

Ocho días después que fueran declarados penalmente responsables por el asesinato de Domingo Expósito Moreno, se realizó ayer el juicio de cesura contra Sergio Solís y Nadia Kesen. En el caso de Solís por el delito de homicidio simple y agravado por el uso de arma de fuego, en calidad de autor y en el caso de Kesen como partícipe secundaria. La Fiscalía pidió 20 años de pena para el hombre y 10 para la mujer, mientras que la querella exigió la máxima pena que figura en el Código Penal: 33 años para él y 22 para ella. Las defensas reclamaron la pena mínima en el caso del autor material y otras cuatro alternativas para la partícipe secundaria, dos de las cuales podrían ser prisión en suspenso. El veredicto se conocerá el viernes a las 9.

Tal como lo anunció El Patagónico, se llevó a cabo ayer el juicio de cesura contra Sergio Solís y Nadia Kesen, condenados por el homicidio de Domingo Expósito Moreno en calidad de autor y de partícipe secundaria, de manera respectiva. Los dos con el agravante de uso de arma de fuego. Ello, a efecto de discutir el monto de la pena que deberán cumplir luego de la declaración de responsabilidad penal.
El tribunal que presidió el juez penal Mariano Nicosia, y se completó con Jorge Odorisio y Daniela Arcuri, le tomó juramento a los cuatro testigos que se ofrecieron para esta instancia, dos de los cuales fueron convocados por la defensora pública, Lucía Pettinari, que asiste a Solís, y los restantes por el abogado particular Guillermo Iglesias, que asiste a Kesen. Ellos también ofrecieron prueba documental. El fiscal Adrián Cabral, en tanto, ofreció el informe del Registro Nacional de Reincidencia y el abogado querellante, Sergio Romero –quien representa a Carolina Gayá, última pareja de la víctima- adhirió al mismo documento.

LOS TESTIGOS
Los primeros testigos en declarar fueron los ofrecidos por la defensora pública Lucía Pettinari y en ese marco prestó declaración una trabajadora social del Servicio Social de la Defensa Pública y la madre de su hijo mayor.
La trabajadora social se refirió al informe socioambiental que efectuó en ocasión de realizarse una revisión de la medida de coerción, para lo cual se entrevistó con la madre y conoció su hogar. También se entrevistó con Solís en la Seccional Séptima, donde cumple prisión preventiva y dijo que mantiene una buena relación con sus compañeros de encierro y con los policías.
La ex pareja, en tanto, lo calificó como un excelente padre que estuvo en todo momento presente en la crianza de su hijo y confirmó que ella y él tuvieron siempre una relación cordial hasta la actualidad, incluso ella también con las parejas que tuvo después Solís, entre la que se incluye Kesen, a quien en una oportunidad le cuidó la hija y fortuitamente tuvo un encuentro "desagradable" con Expósito Moreno, el cual fue descripto ayer en la audiencia. Dijo que ocurrió cuando llevó a pasear a su hijo con la hija de Kesen a Rada Tilly y sin saberlo, ingresaron al lugar donde trabajaba el padre de la nena.
Por otro lado declararon los testigos ofrecidos por el defensor de Kesen y en ese marco fue relevada de juramento la psicóloga de la hija de Kesen, quien refirió a la atención que le brindó a la nena durante 6 años, aunque con algunos períodos espaciosos sin verla en razón de la mejora de la criatura.
En ese marco sostuvo que lo más traumático para la niña fue cuando se vio privada de su madre, en momentos que esta estaba detenida. "En esa situación se puso muy rebelde, manifestaba desazón; se encontraba en extrema vulnerabilidad. Fueron los momentos más difíciles", sostuvo.
Y agregó que en la actualidad, en que Kesen se encuentra con prisión domiciliaria, "ella está plena y gozando de esta relación que es continua. Tiene un apego muy especial con su mamá. Es un hueco muy difícil de llenar por otras personas la ausencia de su madre. Ello por el vínculo tan especial que tienen ellas".
La restante testigo fue una amiga que Kesen conoce desde que regresó desde España y quien la calificó como "una excelente madre; le da cariño, contención y resguardo. Siempre fue muy trabajadora. Es una excelente persona por todo lo que yo he visto".

"CUMPLI CON TODO"
Una vez que se expresaron los testigos se informó que la acusada estaba dispuesta a declarar. En ese marco, Kesen le dijo al tribunal que ella cumplió con todo lo que se le ordenó; recordó que al momento de resolverse su detención se encontraba en Buenos Aires y cambió el pasaje para volver, sabiendo que iba a quedar detenida.
"El tribunal ya tomó una decisión y les pido que me den la menor pena posible para poder estar con mi hija y por mi hija, más que nada", sostuvo.
Antes de su declaración las partes leyeron la prueba documental que ofrecieron para esta instancia, entre ella la que afirma que ninguno de los acusados tienen antecedentes penales computables; se aportó DNI del hijo del acusado y se documentó la nacionalidad española de Kesen, luego de lo cual alegaron todos respecto a la pena.

LA PENA DE LOS
ACUSADORES
El primero en referirse a la pena fue el fiscal Cabral, quien se refirió a la naturaleza de la acción, los medios utilizados y daño causado, a los cuales le agregó los motivos para referirse a los agravantes que le caben a Solís. También dijo que fue planificado y que tenía herramientas para motivarse en la norma. En tanto que como atenuantes sólo mencionó la falta de antecedentes.
El acusador público entendió que corresponde alejarse del mínimo de la pena y pidió que se imponga una condena de 20 años, manteniéndose la prisión preventiva.
Para Kesen mencionó como agravante la extensión del daño, la edad, su situación económica y educación que indican que pudo haberse motivado en la norma. "Hay más agravantes que atenuantes, el único atenuante es la falta de antecedentes", dijo y se alejó del mínimo al pedir una pena de 10 años. Por último reclamó el cambio de la prisión domiciliaria por la prisión preventiva.
El abogado querellante, por su parte, pidió que se aplique a Solís la pena de 33 años y para Kesen 22, lo máximo que fija el Código Penal. Además, reclamó que se mantenga la prisión preventiva del acusado y que se modifique la domiciliaria de Kesen por prisión preventiva.

LA PRETENSION DE
LOS DEFENSORES
La defensora pública Lucía Pettinari sostuvo: "la querella no manifestó por qué se alejó del mínimo y el fiscal mencionó motivos que fueron descartados por el tribunal. Tampoco mencionó atenuantes", sostuvo y agregó que "el querellante habla de que mi asistido tenía las riendas del asunto, no explicó cuál es el objetivo de la pena".
La defensora de Solís recordó: "el fin de la pena es la reforma y adaptación social de la persona condenada" y mencionó palabras de los testigos sobre la calidad de padre presente de Solís, tanto afectiva como económicamente y que tienen tres hijos.
"Estas condiciones personales deben ser merituadas como atenuantes. Lo contrario las tornaría una pena cruel e inhumana. Lo que pretenden los acusadores excede el principio de culpabilidad y no manifestaron por qué se alejan del mínimo. Una pena en exceso gravitaría negativamente en sus hijos y sus padres", afirmó.
La abogada habló de la gravedad carcelaria y los pocos recursos que existen; la falta de política criminal de los lugares de detención y señaló que los tres integrantes del tribunal fueron jueces de Ejecución y conoce a qué se refiere. Por todo ello, pidió que se aplique la pena mínima, de 10 años y 8 meses de prisión y el arresto domiciliario hasta que la sentencia quede firme.
Mientras, el defensor Guillermo Iglesias indicó: "la función del querellante estuvo limitada y en todo momento manifestó su adhesión a la Fiscalía y ahora pide una pena máxima. Esta petición no forma parte de lo que él mismo nos adelantó que iba hacer".
Con esa introducción pasó luego a referirse a la prueba y dijo que de esta surgen "atenuantes con naturalidad" y se refirió a la relación madre hija.
El abogado particular también sostuvo que el agravante del uso de arma de fuego no debe ser tenido en cuenta para merituar la pena de su asistida y de esta forma ubica el mínimo de la pena en 4 años, en relación a la calificación de homicidio simple.
También propuso que se reduzca a un tercio del mínimo la pena, es decir que si se toman los 8 años del homicidio simple, su propuesta la ubicaría en 2 años y 6 meses.
El defensor de Kesen sostuvo que no hay razones para apartarse del mínimo y para el caso de que el tribunal entienda que debe aplicarse el agravante del 41 bis, que se imponga la pena de 5 años y 4 meses. La cuarta opción a la que refirió el defensor apunta a "perforar" el mínimo que fija la norma con una pena en suspenso y citó jurisprudencia al respecto.
En cuanto a la medida de coerción, pidió que se mantenga con arresto domiciliario hasta que la sentencia quede firme.
Tras escuchar a las partes, el tribunal le ofreció las últimas palabras a los imputados y sólo hizo uso de ese beneficio Nadia Kesen, quien aseguró no violaría el arresto domiciliario con el cual llegó a esta instancia, luego de lo cual se pasó a un cuarto intermedio hasta el viernes a las 9 e informó que ese día resolverá también sobre las medidas de coerción.

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