Tres meses de impunidad para un crimen

A tres meses del homicidio por robo de Mario Durán, el Ministerio Público Fiscal y la Brigada de Investigaciones solo dice que continúan trabajando en procura de sumar la mayor cantidad de elementos posibles para identificar a los dos asesinos que interceptaron y le dieron muerte al trabajador petrolero la noche del martes 21 de marzo en la vereda de Uruguay 555. "La familia sigue esperando las respuestas" dijo Verónica -su viuda- a El Patagónico.

"Nos dicen que están investigando, que siguen investigando" cuenta a El Patagónico Verónica, la viuda del trabajador petrolero Mario Andrés Durán (38), de quien hoy se cumplen tres meses del crimen.
Durán fue asesinado el martes 21 de marzo a las 23:15 en la vereda de Uruguay 555, en el barrio 9 de Julio, cuando fue interceptado por dos delincuentes que le robaron la billetera y el teléfono celular y que al escapar por calle Santa Cruz descartaron las tarjetas y el documento de identidad.
Durán tenía 38 años, era padre de una niña de 11 y de un nene de 7 años. Esa noche, después de despedirlos y dejarles unos chocolates que había comprado en la estación de servicio en donde había ido a cargar nafta, fue asesinado de un disparo en el pecho cuando se dirigía hacia la casa de su madre. A tres meses del homicidio aún no hay detenidos. Verónica, la viuda, confiesa que la "familia espera respuestas".
Según se pudo reconstruir en base a los testimonios iniciales, esa noche Durán fue interceptado por dos sujetos en Uruguay, entre Santa Cruz y Tucumán, a dos cuadras de la casa en la que viven sus hijos y su esposa. Los asesinos le dispararon en el pecho un solo tiro y lo dejaron tirado junto a un montículo de cemento. Le llevaron la billetera y el teléfono celular, además de una pequeña encomienda en la que llevaba un libro.
"Vino a la noche, fue a cargar nafta a eso de las 11, dejó los chocolates a los chicos y a mí, se llevó una encomienda que tenía un librito adentro y se fue a los quince minutos para abajo (por Uruguay)... y le pegaron un tiro, le sacaron la billetera. La encomienda la dejaron tirada", contó a este diario la viuda en medio del dolor el día posterior al homicidio.
El hecho se produjo a metros de la renovada e iluminada plaza Carlos Gardel en la que por las noches se puede ver a gran cantidad de familias paseando. Un vecino de la cuadra dijo a este diario que escuchó el disparo cuando estaba haciendo dormir a su hijo, pero que no quiso salir a mirar por temor a alguna bala perdida. Otra mujer mayor que vive también en la cuadra y que no escuchó nada, contó que la mayoría de los vecinos tiene "alarma comunitaria".
"Era re-tranquilo y nunca desconfiaba, siempre le decíamos que tenía que ser más prudente porque no le importaba andar de noche" lo describió su mujer.
El hombre tenía muchos conocidos en el rubro petrolero, donde era muy querido. Se desempeñaba en El Tordillo como supervisor en TecPetrol. Como hobby, bailaba tango en la vecinal del barrio José Fuchs.
Gracia Genoveva, una mujer de 80 años que solía bailar con él, lo describió como "una persona adorable, gran compañero, gran persona, siempre tan divino". Destacó que vestía "muy elegante bailando con sus nuevos zapatos rojos".
Durán estaba distanciado hace tres meses de su mujer, pero todos los días visitaba a sus hijos en la casa que tenía la familia en el barrio 9 de Julio, la cual había intentado ampliar con un segundo piso.

"EXCELENTE PAPÁ"

"Era un excelente papá. Como tal, me ayudaba con los chicos en todo, nos repartíamos actividades porque los dos trabajamos... hasta a las reuniones de padres iba conmigo", contó Verónica en medio del dolor hace tres meses.
Cuando concluía su jornada laboral, Durán tenía como rutina pasar a ver a sus hijos. Dejaba la camioneta estacionada allí y se iba caminando hasta la casa de su madre, a unas cinco cuadras de distancia. Solía ir caminando por calle Uruguay, cruzaba la plaza Carlos Gardel y se dirigía hacia Aristóbulo del Valle.
Si es que los asesinos no se cruzaron fortuitamente con él y decidieron robarle, la hipótesis es que los criminales lo hubieran estado esperando. Tal vez solo para confundir a los investigadores le llevaron los objetos personales, descartando la documentación de la billetera y solo se quedaron con el dinero y el teléfono celular.
"Que la Policía investigue, fueron y le pegaron el tiro en el pecho, se robaron las cosas" había pedido hace tres meses la viuda.
La Brigada encontró tirado entre las hojas del cordón de la calle el documento de identidad de Durán. Fue en Santa Cruz al 400. Y así también fueron hallando otras pertenencias robadas, como la tarjeta de débito de la víctima y la encomienda que tenía un libro.
A partir de estos datos, la policía dedujo que por ese lugar los delincuentes escaparon y descartaron parte de lo robado. Los vecinos aportaron las imágenes de las cámaras de seguridad domiciliarias. Es que en ese lugar también brilla por su ausencia el Centro de Monitoreo.
"Yo quiero saber... que se sepa quiénes fueron o quién fue (...) Quiero que se sepa qué pasó" sigue reclamando la mujer de Durán. A 90 días todavía no tiene respuestas.

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