Triple homicidio: testigos desnudaron algunas contradicciones del imputado

Siete testigos de los momentos previos e inmediatamente posteriores a que fueran descubiertos los cuerpos de las víctimas declararon ayer durante seis horas. Así continuó ayer en Sarmiento el juicio oral y público contra Claudio Lamonega. Algunos testimonios contradijeron parte de la declaración que realizó el imputado en enero cuando dio detalles ante el juez de lo ocurrido aquel fin de semana de noviembre de 2014 en el que fueron asesinados su pareja, Marisa Santos, y los dos hijos de la mujer.

El 6 de enero, Claudio Lamonega (50), único imputado por los homicidios de Marisa Santos (48) y de sus hijos Victoria (17) y Lucas Ramis (15), declaró ante el juez Alejandro Rosales sobre lo ocurrió aquel fin de semana del 23 de noviembre cuando esa familia fue asesinada mientras dormía.
Ayer, en la segunda jornada del juicio oral y público en su contra, se marcaron contradicciones entre el testimonio de Lamonega y lo expresado ayer por testigos respecto a lo que dijo ese 6 de enero ante el juez y lo que había mencionado a dichas personas en los días previos e inmediatamente posteriores al triple homicidio.
En total fueron siete los testigos de esta segunda jornada, quienes durante seis horas brindaron testimonio ante los jueces Roberto Casal, Camilo Pérez y Francisco Orlando.
El primero en declarar fue el el jefe de la Policía Científica de Comodoro Rivadavia, Cristian Cayún. El licenciado en Criminalística exhibió fotografías de la escena del crimen, reconoció los objetos secuestrados en la vivienda y destacó llamativamente el orden y la limpieza que había en la casa, algo que le llamó la atención a los investigadores.
También indicó que por la posición en la que fue hallado el cuerpo de Lucas, sobre el piso al lado de su cama, es probable que haya tenido algún tipo de reacción. En tanto, Marisa y Victoria estaban en sus camas en posición de descanso.
Luego llegó el turno de declarar de un electricista que trabajaba en la casa de al lado de donde se produjeron los crímenes. El hombre, de quien se resguarda el nombre como medida de protección al igual que de otros testigos, señaló que vio a Lamonega el lunes 24 cuando fue junto a la policía luego de que denunciara la ausencia de las víctimas.
En su relató señaló que él mismo fue quien le prestó la barreta para que abriera la puerta de la vivienda, y que cuando descubrieron los cuerpos, Lamonega se desmayó, por lo que fue trasladado hasta el hospital, a donde él lo acompañó, ya que su esposa era prima de Santos.
En el centro asistencial, según señaló, Lamonega le habría dicho: "los milicos están revolviendo todo y hay un juego de llaves de la casa en la maceta". Esto que le pareció raro, ya que antes le había pedido la barreta, además estaba nervioso, pero en ningún momento se le cayó una lágrima.
Su estado no solo le pareció extraño al trabajador, ya que también a la enfermera que lo atendió en el hospital le pareció raro su accionar. Es que cuando lo encontró estaba en posición fetal, amacándose. Ella lo trató de recomponer y él se comenzó a golpear el pecho y a tener arcadas, lo cual sería normal por su estado nervioso. Sin embargo, lo que le llamó la atención fue que al tomarle sus pulsaciones y el ritmo el resultado no coincidía con su estado.

MAS CONTRADICCIONES
En la segunda jornada también declaró una vecina de las víctimas, quien vio la camioneta de Santos estacionada en su casa el domingo por la mañana, lo que da cuenta de que en ese momento estaban en el lugar ya que el rodado luego fue encontrado a unas cuadras de la vivienda.
También brindaron testimonios un amigo y una prima de Marisa que vive en Comodoro Rivadavia, y un conocido de esa pariente. En estos últimos tres casos todos hablaron con Lamonega entre el domingo 23 por la noche y el lunes 24, horas antes de que fueran descubiertos los cuerpos.
El primero que declaró fue el ex integrante de la familia política del imputado, quien indicó que le pidió el número telefónico de la prima de Marisa radicada en Comodoro Rivadavia.
Luego fue la misma pariente quien tomó la palabra. Explicó que un día antes celebró la comunión de uno de sus hijos y que esperaban la presencia de Santos y sus hijos pero nunca llegaron.
Al otro día, luego del mediodía, Lamonega la llamó preocupado diciéndole que habían viajado. Que incluso temprano él había ido a comprar el diario, que tomaron unos mates, midió el aceite y que Marisa y los chicos salieron para Comodoro.
Esto último se contradijo con la declaración que el imputado brindó en enero cuando señaló que al volver a la casa, tras ir a comprar el diario, la puerta estaba cerrada y se escuchaba la ducha, por lo que se fue de su casa.
Por la tarde Lamonega volvió a llamar a la pariente de Santos. Esta vez le dijo que estaba en la casa de Marisa intentando levantar la persiana de la habitación de Lucas, y señaló: "algo pasó, me parece que los cuerpos están adentro", ante lo que ella le sugirió que avisara a la policía, lo que finalmente hizo.

DISTANTE Y FRIO
El último en declarar fue un amigo de Santos, que mantenía una buena relación con Lamonega. Ellos hablaron ese domingo por la noche, cuando el imputado lo llamó preguntándole por Marisa y comentándole su preocupación por la falta de contacto.
Luego este testigo al tomar conocimiento de los asesinatos, decidió ir a buscarlo para mitigar su dolor y darle el pésame, pero la reacción de Lamonega fue distante y fría, y solo le expreso: "no sé lo que pasó, le podría haber pasado a uno de mis hijos también", pero en ningún momento habló de las víctimas.
Eso le llamó la atención y sostuvo que al consultarle a Lamonega por las horas previas, le confirmó que durmió junto a Marisa, que incluso cenaron, la ayudó a cocinar y lavó los platos. Que le hizo un masaje a Victoria por una carrera que iba a tener el día después y que tras controlar el aceite del vehículo se fue, coincidiendo con lo dicho a la prima de la víctima.
Hoy continuará el debate oral y público en su tercera jornada. Esta vez serán nueve los testigos que declararán sobre los hallazgos y las pericias balísticas que se extrajeron de los cuerpos de las víctimas.

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