Turquía acusa al Estado Islámico por el atentado suicida en Estambul

En este cuadro, el país sufrió recientes atentados, reivindicados por distintas organizaciones terroristas. El pasado 10 de octubre, alrededor de un centenar de personas murieron en un atentado en Ankara durante una manifestación pacifista kurda.

Un atacante suicida sirio de la milicia extremista Estado Islámico se inmoló ayer en el corazón turístico de Sultanahmet, en Estambul, mató a 10 personas, todas ellas extranjeras, e hirió a otras 15, según informó el gobierno turco.
Mientras fuentes policiales y funcionarios del gobierno informaron de forma anónima a la prensa que todas las víctimas fatales eran ciudadanos alemanes, el primer ministro turco Ahmet Davutoglu sólo adelantó que todos son extranjeros y el portal de noticias local Hurriyet Daily News informó que el jefe de gobierno llamó a la canciller Angela Merkel para expresarle sus condolencias.
Ante la conmoción que provocó el atentado, el primer funcionario que habló públicamente fue el propio presidente de la nación, Recep Tayyip Erdogan.
Poco después de la explosión, el mandatario habló en televisión y adelantó que las pruebas apuntan que el autor del atentado "es un terrorista suicida de origen sirio" y que entre los fallecidos y heridos hay tanto ciudadanos turcos como extranjeros.
La explosión, no reivindicada hasta ahora por ningún grupo, se produjo poco después de las 10 de la mañana local (5 de Argentina) en el antiguo hipódromo cercano a la basílica de Santa Sofía y a la Mezquita Azul, los dos monumentos más visitados de la ciudad.
Fotografías de la prensa local mostraron varios cuerpos desmembrados tirados sobre el suelo empedrado de la explanada.
En medio de una lluvia de rumores, fuentes policiales dijeron al periódico local Hurriyet Daily News que era "altamente posible" que el grupo islamista radical Estado Islámico esté detrás del ataque.
El ataque, sin dudas, buscaba golpear al turismo.
La mezquita y los monumentos cercanos, como Santa Sofía y el palacio de Topkapi, forman el principal complejo turístico de Estambul, ciudad que recibe al año casi 10 millones de viajeros.
El presidente de la Asociación de Turismo de Sultanahmet indicó al diario Hurriyet que el probable ataque "es un gran golpe al turismo de toda la región".
"Hay 7.000 hoteles en esta zona. Los turistas ahora quieren irse. Ya están buscando pasajes (para regresar a sus países). Con esta explosión, el año 2016 terminó para nosotros".
Una hora después de la explosión, el gobierno turco prohibió a los medios de comunicación distribuir videos o fotos relacionados con el atentado.
El viceprimer ministro, Numan Kurtulmus, envió una orden al Consejo de Radiotelevisión imponiendo el veto temporal aludiendo razones de seguridad nacional y orden público.
"Se considera apropiado la imposición de la prohibición temporal de difusión sobre el incidente", informó la orden sobre la explosión producida en Sultanahmet.

ESTADO DE ALERTA
Turquía vive en un virtual estado de alerta desde el doble atentado suicida que causó 103 muertos el 10 de octubre en la estación de trenes de Ankara que las autoridades atribuyeron al EI.
El 6 de enero de 2015, hace poco más de un año, una mujer se inmoló en las puertas de la comisaría de la Policía Turística en Sultanahmet, e hirió de gravedad a dos agentes, una de las cuales falleció posteriormente. La autora del atentado fue identificada como Diana Ramazova, una ciudadana rusa procedente de la región caucásica de Daguestan, identificada por Rusia como una persona vinculada con Al Qaeda y el EI.
Cinco meses después, una bomba mató a cuatro personas en un mitin del partido prokurdo HDP en Diyarbakir y, un mes y medio más tarde, un suicida se inmoló en un acto de fuerzas de izquierda a favor de los kurdos de Siria en la localidad sudoriental de Suruç. El saldo fue de 33 víctimas fatales.
Finalmente, el 10 de octubre, dos presuntos militantes del EI se inmolaron en una marcha por la paz en la capital turca, Ankara, y mataron a más de 100 personas, en uno de los peores atentados de la historia de Turquía en décadas.

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