Un amargo recuerdo


Argentina y Chile jugarán dos partidos sucesivos por Copa América con distintas sensaciones inmediatas, ya que mientras los de Lionel Messi tienen almacenado el amargo recuerdo de la final perdida hace un año en Santiago, los de Arturo Vidal todavía paladean su primera conquista internacional relevante justamente en este certamen.
La final del 4 de julio de 2015 tiene su correlato con este partido inaugural del Grupo D que hoy tendrá como sede el Levy's Stadium de Santa Clara, un ámbito extraño para el fútbol propiamente dicho, aunque la palabra revancha no concuerda con lo que está directamente en juego.
Si bien es cierto que la victoria de uno u otro encaminará la clasificación en el primer lugar de la zona, el hecho de que los probables rivales, en caso de ser primeros o segundos, serán dos equipos de muy buena actualidad como Uruguay y México, no parece marcar demasiadas distancias al margen de la logística, algo que curiosamente, podría "favorecer" a los argentinos en caso de ser escoltas.
Es que si ello ocurre Argentina deberá regresar desde Seattle, donde jugará el tercer partido de la fase de grupos ante Bolivia, a Santa Clara, en un tiempo de vuelo mucho más corto que si debiera trasladarse a Boston, la sede que le corresponderá en cuartos de final al primero del Grupo D.
Y estas consideraciones no resultan desechables ni mucho menos, sobre todo después de que Gerardo Martino se quejara ayer de la organización que perjudicó al equipo respecto de la logística empleada antes de la final con Chile de hace 11 meses.
Esa final en la que Jorge Sampaoli, el antecesor de su compatriota Juan Antonio Pizzi, logró neutralizar tácticamente al equipo del 'Tata', al punto que su única opción de ganar el partido en los120 minutos ia dispuso Gonzalo Higuaín sobre los 90 del tiempo regular, luego de la solitaria genialidad de la tarde surgida de los pies de Messi que anticipó una buena habilitación de Ezequiel Lavezzi al 'Pipita', quien falló casi debajo del arco.
Después hubo 30 minutos "de nada" y luego la definición por tiros penales en la que Chile se impuso por 4 a 1 con la recordada imagen de Alexis Sánchez, de flojo torneo, revolear la camiseta luego de derrotar en el remate final a Sergio Romero.
Ahora Chile llega a este encuentro habiendo sufrido una derrota por 2 a 1 en eliminatorias mundialistas ante Argentina en ese mismo estadio Nacional, de Santiago, pero ni ese encuentro ni el de hoy tendrán un exacto sabor a revancha, porque así como un clavo saca a otro, la espina de una final perdida solamente se quita con otra ganada.

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