Un anciano del barrio La Floresta sufrió quemaduras al incendiarse su vivienda

A pocos metros de Los Robles y 12 de Octubre se registró ayer por la tarde el segundo incendio de proporciones en sólo 24 horas y a una distancia de 50 metros del anterior. Un hombre de 88 años que reside solo pretendía tomar mate y explotó la cocina que funcionaba con gas envasado. Vecinos lo rescataron con heridas en la cabeza y en un brazo. Se encuentra internado.

Habitantes de la parte alta del barrio La Floresta no salían del asombro ayer al incendiase una casa en la misma cuadra donde el jueves el fuego destruyó otra vivienda, en la que un adolescente de 14 años logró sacar a tiempo a sus seis hermanitos, pese a sufrir quemaduras superficiales en el rostro y el cabello.
Alrededor de 24 horas después, en otro incendio de proporciones, un hombre de avanzada edad resultó con graves heridas. Marcelino Gallardo, de 88 años, a quien la mayoría de sus vecinos de la cuadra lo conoce como "El Zapatero", debió ser internado con heridas en la cabeza y en un brazo al explotar una cocina.
El hombre reside solo en una amplia vivienda que había sido construida de madera sobre el pasaje Santa María, entre 12 de Octubre y Chaco. Su única compañía es un perro que ayer se mostraba inquieto ante la ausencia de su amo.
Eran las 17:30 cuando don Marcelino pretendía tomar mate. De acuerdo a lo que familiares y vecinos comentaron a El Patagónico, el anciano encendió la hornalla de la cocina que se encontraba conectada a una garrafa y se produjo una explosión que desató un voraz incendio.
Alma Oyarzún Almonacid, sobrina de la víctima, comentó: "él me dijo que prendió su cocina para tomar matecito y en eso se inflamó todo (por la pérdida de gas) y no quería salir".
Al parecer, la garrafa no contaba con el regulador y ello habría provocado un escape de gas, explicó otro de los familiares
El anciano sufrió quemaduras en la cabeza y en uno de sus brazos al tiempo que las llamas comenzaron a expandirse a los distintos ambientes del domicilio. Los vecinos advirtieron la emergencia e ingresaron a la casa para rescatar a su propietario que se negaba a abandonar sus bienes.

INTERNADO
Entre varios vecinos sacaron al abuelo a tiempo porque luego cuando avanzó el fuego explotó la garrafa.
Al momento de arribar dos dotaciones de los Bomberos Voluntarios el incendio estaba declarado y pudo ser apagado antes de que se derrumbara la estructura de la antigua vivienda.
La sobrina de Gallardo precisó que a su tío "se le quemaron los brazos y el pelo. Se lo llevaron al Hospital Regional y ahora nosotros lo vamos a ir a ver. Yo le llevo esta ropita (que tenía entre sus manos) que fue lo único que le salvamos. Se quemó todo", lamentó.
"Yo cuando sentí los bomberos vine porque vivo a la vueltita. Perdió todas sus cositas, su televisor, heladera. No tiene ningún platito, ni una olla, no tiene nada. Vivía solito con el perro. Yo venía de vez en cuando a verlo y él siempre iba a mi casa a tomar matecito", comentó.
Mientras, Karina Ortega, una vecina, contó: "estaba asustado el abuelo, no quería salir y dejar su casa".
Por otro lado, cuestionó: "no vino nadie de la vecinal". Se refería a la dirigente barrial Silvia Navarro, quien "no es capaz de venir a ayudar a los vecinos. Ella nos representa y nunca aparece. Que lo ayuden al pobre abuelito, no le quedó nada", pidió.
La sobrina de Marcelino también solicitó la colaboración de la comunidad y quienes puedan ayudar deben comunicarse al teléfono 4464319.

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario

Las Más Leídas del Patagónico