Un delincuente le gatilló en la cabeza a un carnicero durante un asalto en el Juan XXIII

Los trabajadores de "Carnes Manjares", ubicada en Kennedy al 3.400, ayer a la tarde vivieron momentos de tensión cuando un delincuente ingresó al local y le gatilló en la cabeza a uno de los carniceros para exigirle la recaudación. El proyectil no salió, pero el malviviente continuó amenazando a los empleados con disparar y se llevó cerca de 100 pesos. Uno de los damnificados corrió al delincuente hasta que se perdió en las 1008 Viviendas.

Un delincuente ingresó ayer a las 19, a la carnicería "Carnes Manjares", ubicada en Kennedy 3.466 del barrio Juan XXIII, y se llevó unos 100 pesos que había en la caja registradora. Uno de los carniceros, que pidió resguardar su nombre por seguridad, le contó a El Patagónico que el malviviente ingresó a local, directamente fue hasta donde se encontraba su hermano y le apuntó en la cabeza.
"El pibe vino y sacó el arma, pero se le trababa la lengua cuando hablaba. Parecía que era tartamudo y dijo: 'dame toda la plata y al piso'. Mi hermano le dijo: 'no, sí tu arma no está cargada'", aseguró.
Pese a esta situación, el delincuente amenazó a los damnificados una y otra vez con que el arma estaba cargada y que iba a disparar sino entregaban el dinero, lo que finalmente hizo, explicó el carnicero. “El chorro le decía que estaba cargada y en una de esas le gatilló en la cabeza, pero la bala no salió. Suponemos que no estaba cargada. Ahí mi hermano retrocedió y el chorro intentó correr una batea de carne; quería pasar para allá (el sector privado del local), pero como son pesadas, se quedó donde se paran los clientes”, detalló.
Durante el timepo que duró el intento de robo, el malviviente nunca dejó de apuntar a las cuatro personas que a esa hora estaban en la carnicería, y al ver que sus planes no salieron como pensaba se dirigió a la caja registradora, le pegó un golpe de puño al botón y sacó el cambio que había. “No eran más de 100 pesos”, denunciaron los damnificados.

"EN BUSCA DE POXIRAN"

Tras robar el dinero, el delincuente se marchó y cerró la puerta sin dejar de apuntar en ningún momento a los trabajadores. Uno de los carniceros esperó un momento y lo corrió hasta el 30 de Octubre, a donde se dirigió. Sin embargo, optó por no ingresar al sector.
El empleado que pidió resguardar su nombre, aseguró que el ladrón "corría como liebre. Mi hermano lo corrió para entregarlo a la policía pero el pibe corría como desesperado y lo perdió cuando se metió en los departamento”, agregó.
Los damnificados coincidieron en que el hombre estaba nervioso y minutos después se enteraron que antes había recorrido las ferreterías del sector en busca de pegamento. “Se nota que quería plata para ‘falopearse’ porque anduvo preguntando por ‘Poxiran’ en los otros comercios. No tenía más de 30 años”, indicó el carnicero, asegurando que lo conocía. “Antes siempre venía a pedir acá. Era amigo de otro carnicero que trabaja acá y siempre le daba algo o le fiaba, pero ahora se pasó de la raya”, lamentó.

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