Un desperfecto en una estufa eléctrica habría originado el incendio de una casa y un galpón

Cuatro dotaciones de Bomberos Voluntarios tuvieron que combatir ayer sobre las 15 un incendio que se generó en la calle Humberto Beghin al 400 de Kilómetro 3. El siniestro, que se habría originado por un desperfecto en una estufa eléctrica, consumió la totalidad de una vivienda y de un galpón. El propietario resultó lesionado en su mano izquierda cuando intentaba apagar las llamas.

Juan Manuel Cosentino (64) se encontraba ayer por la tarde descansando en su casa, ubicada en Humberto Beghin 431, cuando observó humo procedente de las viviendas de sus hijos, una antigua construcción dividida en dos, que se situaba en la parte delantera del terreno.
Cosentino pidió auxilio a los vecinos e intentó apagar las llamas pensando que sus familiares se encontraban en el interior y que no podían salir.
La desesperación lo llevó a cortarse con una chapa en su mano izquierda, que luego fue suturada por el personal médico del Hospital Regional. También sufrió diferentes heridas en el rostro y cuerpo.
Cuando se desató el incendio, vecinos trataron de comunicarse con los hijos de Cosentino, pero no lograban contactarlos.
Los minutos pasaban y el siniestro iba tomando cada vez mayor intensidad por lo que el Destacamento de Kilómetro 3 de Bomberos Voluntarios tuvo que solicitar refuerzos para controlar las llamas, que según fuentes consultadas se habrían originado por un desperfecto en una estufa eléctrica.
Cuatro autobombas llegaron al lugar cuando el incendio ya había consumido la totalidad de la vivienda y comenzaba a extenderse a un galpón. También amenazaba con alcanzar al domicilio vecino de la familia Segura, quienes combatían al incendio con baldes y mangueras.
La tarea de los rescatistas se vio entorpecida por el escaso espacio para trabajar por lo que tuvieron que cortar uno de los candados del cerco para ingresar al domicilio afectado.
La gran cantidad de humo preocupó a los habitantes del sector que se ofrecieron a ayudar a los bomberos y pusieron a disposición los matafuegos de sus vehículos.
Los minutos pasaban pero la situación no daba tregua por lo que se tuvo que cortar los cables de tendido eléctrico para evitar inconvenientes.
Cuando el panorama estuvo controlado, los bomberos ingresaron a la casa con tubos de oxígenos.

DESESPERACION Y RESIGNACION
Integrantes de la familia Segura, que viven a un costado de los damnificados, relataron que el siniestro se propagó en un abrir y cerrar de ojos. "Estábamos mirando tele cuando sentimos el olor a quemado. Salimos y vimos una masa de humo que no sabías de dónde venía. Lo único que atinamos era a tirar agua", contaron a El Patagónico.
"Era tirar agua como sea porque no se veía mucho y teníamos el temor que agarre nuestra casa y no sabíamos qué hacer. Era pelearla con lo que teníamos", agregaron.
Por la temperatura reinante, vidrios de la vivienda de la familia Segura explotaron pero no se reportó ningún herido entre ellos.
Mientras los bomberos terminaban su labor y cuando se había confirmado que no había nadie en el interior de la vivienda siniestrada, vecinos contenían a Juan Manuel Cosentino que estaba a un costado de la calle mirando cómo el esfuerzo de toda su vida se veía reducido a cenizas.
Los hijos del damnificado, habitantes de la vivienda que fue consumida, llegaron cuando los bomberos se retiraban y no podían entender lo que había pasado.

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