Un detenido por la brutal golpiza a un joven en el barrio San Martín

Anoche la Brigada de Investigaciones, junto con personal de la Seccional Séptima realizaron allanamientos en dos viviendas del barrio Abásolo. En ambas encontraron prendas con manchas hemáticas y hay un detenido que estaría vinculado a la brutal golpiza que sufrió Miguel Miranda, quien permanece internado en Terapia Intensiva en el Hospital Regional.

En relación al caso del joven que fue encontrado brutalmente golpeado ayer en barrio San Martín, la Brigada de Investigaciones, Operaciones de la Unidad Regional, y policía de la Seccional Séptima realizaron allanamientos en dos viviendas ubicadas en la calle 12 de octubre al 3.997 y al 3.954 del Abásolo.

Desde la Brigada de Investigaciones adelantaron a El Patagónico que los allanamientos se centraron en las viviendas de Javier Gallardo y Néstor Castillo, ambos mayores de edad, donde los efectivos policiales minuciosamente revisaron el lugar y encontraron "prendas con manchas hemáticas en ambos domicilios y se procedió a la detención de Castillo".

La paciente investigación que se venía realizando desde el mismo momento en que se encontró al joven golpeado atacado en Jazmines y Huergo, logró la detención de Néstor Castillo (24) quien está por estos momentos alojado en la Seccional Séptima.

EL HECHO

Miguel Alejandro Miranda, de 19 años, ayer a la noche permanecía internado grave en Terapia Intensiva del Hospital Regional. El joven presentaba un cuadro crítico, tras haber perdido masa encefálica producto de la golpiza que le propinaron en la esquina de Huergo y Jazmines.

Según los primeros indicios y el relato de un testigo que estaba con él cuando llegó personal policial de la Seccional Séptima al lugar, Miranda se encontraba con un grupo de amigos, presuntamente ingiriendo bebidas alcohólicas, cuando otro grupo bajó desde el sector alto de la calle Jazmines y comenzó a atacarlo con golpes de puño y piedras.

La golpiza fue brutal y ayer por la mañana aún se podía ver las manchas de sangre que quedaron en el sector, alrededor de botellas y piedras de grandes proporciones. Una cinta colocada por la policía para realizar pericias, todavía delimitaba la zona del ataque, marcando el punto donde quedó tendido el joven.

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