Un equipo, un país, un sueño

El máximo objetivo, con su capitán Daniel Orsanic a la cabeza, se logró con un grupo de tenistas compacto que giró alrededor de un crack e hizo honor al lema que lo signó desde el inicio.

Argentina saldó la cuenta histórica que tenía pendiente en la ansiada Copa Davis con una victoria en Zagreb sobre Croacia que alcanzó ribetes de epopeya y se logró con un grupo de tenistas compacto que giró alrededor de un crack e hizo honor al lema que los signó desde el inicio: "Un equipo, un país, un sueño".
Desde el mismo inicio de su gestión, el capitán Daniel Orsanic se aferró a un concepto de unión, de compañerismo, y diagramó un grupo integrado por tenistas que son "obreros" del circuito y que entendió que, para entrar en la historia, necesitaban a un fuera de serie y lo encontraron en el tandilense Juan Martín Del Potro.
Esa bandera celeste y blanca que flameó en lo más alto en Zagreb al momento de recibir el trofeo de la Copa Davis -cuando la Argentina se erigió en el 15to. país en conquistarla-, tiene una historia detrás, que comenzó a gestarse en marzo de este año en la fría y lejana Gdansk, en Polonia.
El capitán del barco, Daniel Orsanic, entendió siempre cómo diseñar el mejor equipo y atendió las necesidades del grupo, les otorgó espacio a todos, escuchó a sus tenistas y jamás le tembló el pulso a la hora de tomar decisiones; por el contrario, supo cobijarlos y respetar el momento de cada uno.
Orsanic, a sus maduros 48 años, sabía que en el inicio de su gestión el equipo podía ganar o perder, pero que para ingresar en la historia necesitaba a Del Potro, y lo sedujo hasta que logró lo que muchos descreían, un compromiso absoluto del tandilense, de una raza distinta al resto.
El primer escalón fue en Gdansk, a orillas del Báltico, sin Del Potro y con el correntino "Leo" Mayer como figura, más el acompañamiento de un debutante que protagonizó un año de lujo como Guido Pella, del experimentado Carlos Berlocq y el rosarino Renzo Olivo, también en su experiencia inicial en la Davis.
Ese triunfo fue una buena señal, pero la gran noticia llegó en cuartos de final con el regreso de "Delpo" luego de casi cuatro años para jugar ante Italia, en Pesaro, a menos de cinco meses de haberse reinsertado en el circuito tras haber dejado atrás su tercera operación en la muñeca izquierda.
En Italia, a orillas del Adriático, Orsanic dejó de lado los rencores y citó a Juan Mónaco para acompañar a "Delpo", Pella y el que terminaría siendo el héroe en el Circolo Tennis Baratoff, el azuleño Federico Delbonis, quien ganó sus dos puntos y consiguió el pasaje a "semis".
En Glasgow, la ciudad atravesada por el río Clyde, se iba de punto, contra el campeón vigente y con Andy Murray por entonces número dos del mundo pero lanzado a la caza de Novak Djokovic, algo que finalmente logró para terminar la temporada como el Rey del tenis mundial.
En Gran Bretaña sucedió algo particular, que el que había sido héroe en Pesaro, Delbonis no jugó ningún partido, en otra decisión muy acertada de Orsanic, y el traje de héroe se lo calzó el correntino Mayer con su victoria en el quinto punto sobre Daniel Evans.
"Siempre elijo lo más conveniente para el equipo, esa es mi función y la prioridad es presentarnos en las mejores condiciones posibles y con los tenistas que más se adaptan a lo que requiere la serie" confesó Orsanic a Télam, en una charla luego de una práctica en el estadio Emirates Arena de la ciudad escocesa.
Delbonis llegó a Glasgow como el argentino con mejor ubicación en el ránking de todo el equipo, pero como las condiciones de la cancha no eran óptimas para su juego, no participó en toda la serie y entonces surgió la mejor versión de Del Potro para poner de rodillas a Andy Murray, más un gran triunfo de Pella ante Kyle Edmund y otra vez el "Yacaré" Mayer para cerrar el pase a la final.
El capitán repitió el equipo para la definición ante el fuerte equipo croata que había bajado en fila a Bélgica, Estados Unidos y Francia, pese a las críticas de aquéllos que le reclamaban un doblista y pedían a Horacio Zeballos, como si el marplatense tuviera el nivel de Bob o Mike Bryan, de los brasileños Melo y Soarez o del francés Nicolás Mahut, por caso.
En Zagreb, alguien muy cercano a Orsanic reveló a Télam una frase que sintetizó la forma en que llegaba Argentina a la final.
"Este grupo se preparó para lograr el objetivo, no sabemos si nos iremos de acá con la Davis, pero lo que es seguro es que no perderemos la final antes de jugarla, como sucedió en anteriores ocasiones", en alusión a los egos y conflictos que truncaron los sueños en algunas de las cuatro caídas anteriores.
En Zagreb, pareció irreal poder ver en acción a Del Potro si se tiene en cuenta cómo estaba en febrero, cuando volvió al tenis.
La "Torre de Tandil", candidato de fierro al Olimpia de Oro 2016 después de la gesta ante Croacia, exhibió un juego superlativo en el partido ante Cilic (también le ganó al gigante Ivo Karlovic) y logró una victoria épica con un dedo fracturado y 4.500 argentinos que deliraban en las tribunas, entre ellos Diego Armando Maradona.
Con la hazaña de "Delpo", no porque le haya ganado a Cilic sino por la forma en que se dio el partido con Croacia a sólo dos games de ser campeón de la Davis, el azuleño Delbonis, no tenido en cuenta en semifinales, se convirtió en el muchachito de la película cuando arrasó con Karlovic.
"Me motivó mucho lo que hizo 'Delpo', creo que por esa razón jugué un gran partido. Después de semejante actuación no podía fallar", confesó el "zurdo" Delbonis a Télam, ya entrada la noche en el estadio Arena Zagreb.
La Davis, ese torneo creado por el estadounidense Dwight Davis en 1900, tiene 116 años de historia y la Argentina, a casi 93 años de la primera vez que la jugó (1923), dejó atrás el estigma de cuatro finales perdidas y comenzó a planear un futuro mejor, con la certeza de que un equipo sólido se potencia hasta límites insospechados hasta para los más incrédulos.
"Es un éxito de todos. La Davis no la ganó sólo este equipo, la ganamos entre todos", repetía una y otra vez Orsanic a los medios de prensa argentinos, eufórico pero siempre medido, sin caer aún que él y su gente entraron definitivamente en la historia, ya que con la obtención de la Davis al deporte argentino no le falta en sus vitrinas ninguno de los títulos importantes.

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